La papelera volvió a funcionar

Un día la papelera, una empresa de capitales nacionales, no azuleños, que venía funcionando normalmente en esta ciudad cerró sus puertas y los empleados tomaron la planta en defensa de la fuente de trabajo y de sus derechos.

En ese momento se notaba la existencia de abandono, muchas cosas destruidas, faltaban cables, tableros, y las maquinarias estaban en mal estado.

Los obreros durante todo ese tiempo siguieron realizando el cuidado y mantenimiento de la maquinaria. Hasta llegaron a realizar algunas inversiones, como ser la compra de motores gracias a la ayuda de la gente.

Al poco tiempo de estallar la crisis un obrero de este emprendimiento fabril se suicidó. Ello llevó a los demás compañeros a intensificar su lucha por mantener la fuente de trabajo y para poder hacerlo se creo una cooperativa que lleva su nombre “Pachi Lara”, en memoria del compañero muerto.

Luego esa cooperativa se hizo cargo de la fábrica de papel y se decidió ponerla en marcha ya que había recibido pedidos. Y comenzaron los inconvenientes, ya sea de tipo jurídico, roturas de piezas de la maquinaria, problemas técnicos, y por último la no habilitación de Camuzzi para que pudieran recibir gas, así se podía poner en marcha la maquinaria.

Para solucionar todos estos contratiempos pasaron cuatro años, pero ellos tenían la plena convicción, más que convicción un capricho a pesar de todas las cosas que les pasaron. En ese lapso de tiempo pudieron ir superando los inconvenientes y se pudo romper ese maleficio, según expresiones de un integrante de la Cooperativa. Y ya se puede ver una bobina de papel elaborada, con la maquinaria funcionando.

En la actualidad son nueve los trabajadores que están asociados en este emprendimiento, y si en el futuro se generan nuevas fuentes de trabajo ya no tienen la necesidad de hacer turnos de 12 horas para mantener la maquinaria en funcionamiento. Por ahora están trabajando de lunes a jueves para poder el resto de los días de la semana, ir levantando el papel, cargar los camiones. Por lo tanto toda la semana están a full.

Están produciendo papel para la elaboración de caños de envase de cartón pero también hacen para ruberol y para cajas. Con estos tres rubros de papel tienen un mercado donde puede colocar toda la producción, ya que tienen clientes, y pedidos. Lo que les va a costar es tener materia prima, pero una vez que se empiece a hacer la cadena va a resultar fácil conseguirla. Hay que tener en cuenta que esa materia prima, el papel y el cartón, en los domicilios se lo trata como basura. Si se lo entrega a la fábrica esa colaboración va a tener un fin ecológico.

Este logro es de todos los trabajadores, también es de la gente que ha colaborado para que la maquinaria empiece a funcionar y producir. Ahora tienen la esperanza que la fábrica se transforme en una planta más grande para poder sacar el producto terminado, mucho más técnica, en modificarla, incorporando maquinaria para poder competir porque tienen máquinas antiguas y deterioradas.

Estos cooperativistas nos dieron una lección de esfuerzo, trabajo, sacrificio para mantener una fuente de trabajo con la única ambición de vivir dignamente y poder generar fuentes de trabajo para que los jóvenes no se tengan que ir de Azul. Algo parecido sucedió con la Cooperativa de Trabajo Sudamtex. Ambos ejemplos  deben tenerlo en cuenta todos los azuleños.

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