INFORME DE FADA

La participación del Estado en la renta agrícola aumentó hasta casi 75 por ciento

Se dio por la suba de costos y la baja de los precios. Según el índice de la fundación FADA, en el caso de los cultivos, el trigo es el más afectado de todos. En marzo estaba en 66%.

La participación del Estado en la renta agrícola creció en junio hasta 74,7%, desde el 66,2% registrado en marzo, como consecuencia del alza de costos y la baja de los precios internacionales, según la medición que realiza la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina.
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La participación del Estado en la renta agrícola creció en junio hasta 74,7%, desde el 66,2% registrado en marzo, como consecuencia del alza de costos y la baja de los precios internacionales, según la medición que realiza la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina.

La participación del Estado en la renta agrícola creció en junio hasta 74,7%, desde el 66,2% registrado en marzo, como consecuencia del alza de costos y la baja de los precios internacionales, según la medición que realiza la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, a partir de la creación del índice FADA.

El informe explica que la tajada aumentó pero no por efecto de los impuestos sino de los costos y los precios internacionales.

En el caso de cada cultivo, el trigo es el más afectado con 85,4%, luego lo sigue la soja con 76,5%, el maíz con 63,9% y en último lugar se encuentra el girasol con 56,1%.

Los índices provinciales medidos arrojaron lo siguiente: el de Buenos Aires es de 70,1%, Córdoba 74,1% y San Luis 77,1%. “Lo que más impacta en esta comparación, es que San Luis, por ejemplo, tiene rindes menores y una renta por hectárea menor que las otras dos provincias. En términos absolutos, el impacto de los impuestos es exactamente al revés, una hectárea en Buenos Aires es la que más tributa, y una en San Luis la que menos”, indicó FADA.

En los casos de Buenos Aires y Córdoba, se consideran los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol, utilizando sus participaciones en la superficie sembrada, para luego calcular los números de una hectárea promedio de la provincia. Para el caso de San Luis, sólo se consideran soja y maíz, ya que explican el 95% del área.

Para cada caso se utilizan los rindes promedio de los últimos 5 años, y los costos de producción de labores e insumos necesarios para esos rindes promedio en cada región. En cuanto a los fletes se estimaron para Buenos Aires 250 km., Córdoba 340 km., y San Luis 580 km., tomando consideraciones en cuanto a consumos de maíz y trigo que pueden bonificar en algún porcentaje el flete.

Impuestos

En cuanto a los impuestos nacionales, van en línea con el valor de la producción y con la rentabilidad en cada provincia, por lo que son más altos en términos absolutos en Córdoba y Buenos Aires, y más bajos en San Luis. Se evalúan el Impuesto a las Ganancias, Créditos y Débitos e IVA. En el caso del IVA se generan saldos técnicos a favor, que no son de libre disponibilidad, por lo que constituyen un costo más. Por ejemplo, en un campo con 250 has de soja y 250 has de maíz, se generan saldos técnicos por $211.600 anuales.

Los impuestos provinciales presentan divergencias. En el caso de Buenos Aires, significan unos $460 por hectárea, la mayor parte inmobiliario y el resto ingresos brutos.

Pero al mismo tiempo, los partidos cobran sus propias tasas, la mayoría son tasas viales con un 70% de lo recaudado destinado a los caminos rurales y el otro 30% al municipio. Estas tasas significan, en promedio, unos $95 por hectárea, con las más diversas formas de cálculo y los más diversos valores.

Así, entre municipales y provinciales, una hectárea promedio en Buenos Aires debe tributar $550, representando un 3,6% del valor de la producción, o un 7,4% de la renta.

En el caso de Córdoba, representa 2% del valor de la producción y 4,3% de la renta, y no existen los impuestos municipales.

Esta parte merece una aclaración, si en lugar de tomar el valor bruto de la producción, se toma el ingreso neto de gastos de transporte de los productores, los impuestos inmobiliarios rurales de Córdoba y Buenos Aires quedan más parejos. Esto es así por la diferencia en los costos de transporte entre una provincia y otra. Para graficarlo, calculado sobre una hectárea, el flete en Córdoba cuesta $542 más que en Buenos Aires, en el promedio provincial.

San Luis, tiene un impuesto inmobiliario rural sustancialmente más bajo que las otras dos provincias, sin embargo, tiene una especie de “derecho de exportación interno”. Cobra una tasa que incluye “guías de campaña” y “certificados de venta”. Los certificados se pagan tanto para la venta dentro de la provincia como la producción que se dirige fuera de la misma. Por otro lado, se paga la guía, para la producción que se transporta fuera de la provincia. Estas tasas se suman a un pago a cuenta de ingresos brutos, y se concentran en el llamado Do.Pro (Documento Provincial).

Por ejemplo, una tonelada de soja paga $7,08 en concepto de guía, más $10,63 de certificado, más $14,20 de pago a cuenta de IIBB, pagando un Do.Pro por tonelada de $31,91.

En cuanto a la “renta de la tierra”, que es un arrendamiento promedio menos impuestos, las tres provincias tienen un nivel similar, por el efecto que genera en la ponderación una mayor participación de trigo en Buenos Aires y luego en Córdoba. Si se toman sólo soja y maíz, se aprecian mejor los mayores arrendamientos de Buenos Aires y Córdoba. (Fuente: NAP)

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