ARRANCÓ EL SEGUNDO SEMESTRE Y EN AZUL…

La recesión se hace sentir tanto como el frío

EL TIEMPO realizó un recorrido por negocios céntricos de distinto rubro, donde nadie ha notado mejoras sustanciales una vez iniciada la segunda parte del año. Si bien el grueso de los trabajadores bajo relación de dependencia ya percibió sus aguinaldos, en los comercios locales aseguran que no se ha notado, como sí sucedía otros años, un incremento en las ventas. El remendador de zapatos es un buen termómetro de lo que viene sucediendo en una ciudad donde la crisis se hace al andar. Casi todos coinciden en que habrá que esperar hasta el 2017 para notar alguna mejora.

Carlos Marta Albertelli Mariana Piazza Sergio Giagrande Gabriel López Hernán Cerrudo La situación del comercio azuleño está lejos de pasar por su mejor momento. Algunos empleados y propietarios consideran que las posibles mejoras en las ventas se podrían ver recién el próximo año.
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La situación del comercio azuleño está lejos de pasar por su mejor momento. Algunos empleados y propietarios consideran que las posibles mejoras en las ventas se podrían ver recién el próximo año.

Escribe: Augusto Meyer

De la redacción de El Tiempo

La tan anunciada reactivación que el Gobierno de la Nación esperaba para el segundo semestre del año, al menos por ahora, a esta ciudad no llegó. Por el contrario. Según surgió de la recorrida que este diario realizó por comercios céntricos de distinto rubro, aún cuando el grueso de los trabajadores bajo relación de dependencia ya percibió el sueldo y el medio aguinaldo, no hay un incremento palpable en las ventas. El dueño de un quiosco aseveró que el cliente ha pasado a privarse de pequeños “lujos” que antes se daba sábados y domingos, y que la compra de algún regalo ha quedado reservada a una ocasión especial, como un cumpleaños o un bautismo. En tanto la titular de una agencia de lotería corroboró que, lejos de privarse del juego, se advierte en el cliente promedio la toma de un riesgo mayor a la hora de realizar sus apuestas y un claro vuelco hacia los poceados como el Loto o el Quini, donde los pozos acumulados son millonarios. Quien “celebra” este momento de crisis es el zapatero que dialogó con este matutino y que no deja de recibir a toda hora trabajos para realizar. A esta altura de las circunstancias ¿qué duda cabe que la crisis, también en Azul, se hace al andar?.

La realidad vista del otro lado del mostrador

Hernán Cerrudo, dueño de un maxiquiosco céntrico, es testigo directo de la crisis que golpea el bolsillo de los azuleños. Lo preocupa el presente y lo esperanza lo que pueda venir, por el bien propio y de la comunidad en general. “Se han pagado los aguinaldos, se han pagado en término los sueldos y aguinaldo de los trabajadores municipales, que es donde más gente hay, y asimismo vemos una recesión bastante grande en el tema de comercios. Venimos hace cuatro meses con una recesión terrible. Veremos en vísperas de una fiesta como es el Día del Niño, si resurgen algo las ventas”, expresó.

El comerciante afirmó que es notoria la baja en productos que no son vitales, “que vienen a ser en nuestro caso tanto las revistas caras como los chocolates caros y otros productos que nosotros ya no los estamos trayendo”.

“Antes la gente salía un sábado o un domingo y compraba golosinas o una revista o un juguete. Ahora, se limitan a comprar cuanto mucho una golosina; los regalos los dejan para ocasiones especiales, como puede ser un cumpleaños o un bautismo. Ojalá todo esto se revierta y la cosa empiece a funcionar, pero hasta ahora está complicado. Mientras tanto suben los alquileres, suben los impuestos y otro montón de cosas y nosotros nos vemos con menos ventas”, puntualizó. “En este momento se está aguantando –expresó Cerrudo-; es como una etapa de supervivencia, con esperanza y dándole crédito a lo que pueda venir. Yo tengo fe. Apuesto a que cambie, a que tengamos una Navidad con mucho más trabajo para terminar el año bien. Hemos tenido la desgracia de quedarnos sin el molino (San Martín), con poca gente en San Lorenzo y eso a nosotros también nos afecta”.

Buscar otro punto de venta

Para Mariana Piazza, que regentea un local de cortinas y muebles en la calle Belgrano al 600, tampoco son tiempos auspiciosos. Al menos no en el rubro muebles, que están dejando de comercializar, aprovechando que se mudan a otro local para probar mejor suerte y seguir con la venta de cortinas de enrollar.

“Para nosotros viene muy tranquilo el año. Para estas cosas (muebles) no hay ventas; la gente no remodela la casa. Creo que va a demorarse unos años que se acomode la economía. Acá lo que sí se venden bien son las cortinas, que es con lo que vamos a continuar en la Avenida 25 de Mayo 969 casi Puan”, expresó, para mencionar que ella notó una retracción en el uso de la tarjeta de crédito. “Creemos que la gente la ha pasado a usar para ir al supermercado, en insumos para el hogar y alimentos, en vez de utilizarla para comprar muebles”, añadió.

La comerciante opinó que, ante la incertidumbre por el costo que pasarán a tener los servicios básicos y la inflación, el ciudadano establece un orden de prioridades. “La gente, una vez que tiene la casa armada, no renueva. Vienen chicos que construyeron su casa con los créditos del Procrear y nos dicen que tuvieron que sacar otro crédito para poder terminar la construcción, con lo cual no pueden estar pensando en comprar muebles”, señaló Piazza, quien se mostró con una alta dosis de optimismo de cara a lo que pueda venir, tanto en el emprendimiento comercial como en la situación general de la ciudad y del país. “Mientras haya salud, seguimos para adelante”, concluyó.

“El aguinaldo es como que no se ha notado”

Entre bateas de discos compactos e instrumentos, Gabriel López, de la disquería situada en calle Moreno entre San Martín e Yrigoyen, ratificó lo dicho a este matutino por otros comerciantes, en cuanto a que “para nosotros el año viene tranquilo; demasiado”. “El aguinaldo es como que no se ha notado. La gente está cuidando el bolsillo. Es como que se nota que nadie quiere hacer un gasto fuera de lo común; están todos viendo cómo viene la mano con todas estas cuestiones de las nuevas tarifas”, agregó.

López indicó que, en tren de la venta de CDs, desde hace algún tiempo tienen una sensible baja. Hay un aliciente, según consignó. “Lo que sorprende es en cuanto a instrumentos musicales. Ese es nuestro contrapeso. Se busca bastante como para regalo alguna guitarra o algún instrumento mayor”, precisó.

De cara a poder incrementar las ventas, el trabajador se expresó con mesura. “Si bien es cierto que estamos cerca del Día del Niño, donde es común que las ventas levanten, desde hace algún tiempo se viene notando la baja. En esta última etapa no es tanto como eran antes en cuanto a las ventas en esas fechas especiales”, indicó y advirtió que la menor venta de discos musicales tiene un fundamento que excede a la crisis coyuntural. Hubo un cambio de “enemigo” que, además, pasó de ser clandestino (la piratería) a legal. “Tenés hoy en día muchas plataformas gratuitas y en consecuencia el CD es algo que lo consumen quienes tienen su independencia económica y quieren comprarse el CD original para escucharlo dónde y cuando quieran, sin tener que estar atado a una computadora prendida; y el público más menudo, que busca a Lali Espósito, Soy Luna o Tini (ex Violeta) por el librito y las fotos, más allá del CD en sí mismo”, finalizó.

La presión de salvarse con la suerte

Marta Albertelli tiene a su cargo la agencia de juegos de azar que está en Hipólito Yrigoyen casi Burgos. Más allá de estar atenta a los números que juegan los clientes, la mujer es observadora del sentido que tiene hacer una apuesta. “Todos están asustados con el tema del gas, que no les llegó la boleta; que cuando les llegue no la van a pagar. Hay días que está más flojo, otros levanta pero, en general, está igual. Los que juegan habitualmente siguen haciéndolo y a veces apuestan más de lo que solían apostar. Todo el mundo dice ‘ojalá me sacara el Quini y me saco los problemas de encima, me olvido de todo’ y es evidente que se juega más al Loto y al Quini porque tienen pozos más grandes”, indicó la agenciera, que se esperanzó con una pronta salida de esta recesión. “Espero que salgamos adelante, que no aumenten tanto las cosas, porque la verdad que una va a hacer los mandados y te asustás. Hay pocas fuentes de trabajo en Azul, no hay muchas fábricas. Hay gente que trabajaba en la cerámica San Lorenzo y que ahora ya no viene”, concluyó Albertelli, quien ha hecho entrega -tiempo atrás- de segundos premios de Quini, Loto y Quiniela Plus.

Televisores y celulares que “vuelan”

Sergio Giangrande es responsable de la sucursal local de la cadena de electrodomésticos Naldo Lombardi. Si bien la empresa no ha dejado de invertir en el país, a punto tal que sigue inaugurando puntos de venta en distintas provincias, al menos en esta ciudad es notoria la retracción que hay en la comercialización. “En estos siete meses las ventas no son como han sido en otros años, pero la empresa nos pide un objetivo y el objetivo lo cumplimos en la sucursal de Azul. Tenemos menos caudal de gente y los clientes los seguimos manteniendo, pero tampoco crecemos como lo hemos hecho otros años”, definió el trabajador ante la consulta de este diario.

“Lo que la gente no compra es la línea blanca; ha disminuido mucho, como por ejemplo la venta de lavarropas. Suponemos que la gente se debe dedicar más a arreglarlo que a comprarlo; lo que se vende mucho son televisores y celulares. Eso ‘vuela’ y algún ciclomotor también, con cuotas fijas (hasta 24) y en pesos; esa forma de pago funciona porque vos sabés que se desvaloriza la cuota y que empezás pagando 1.000 pesos y terminás pagando, dentro de dos años, 1.000 pesos. Lo que se ha parado un poco es la tarjeta de crédito y sale más el crédito personal. Esto se puede deber a que la empresa hizo combos y ha bajado la tasa de interés en algunos productos. Hoy, por cuotas de 600 pesos, tenés una cocina y por cuotas de 700 pesos una heladera”, especificó.

El pago del medio aguinaldo en Azul parece haber pasado casi inadvertido para esta firma, según Giangrande. “Nosotros años atrás, cuando se cobraba el aguinaldo, nos preparábamos porque sabíamos que se venía el aluvión. Eso, a comparación de otros años, se nota pero muy poco. Este año el aguinaldo llegó al mismo tiempo de la cuestión del aumento de las tarifas y la gente no sabe si va a pagar el gas o no. Vengo de la inauguración de otras sucursales y se ve mucha gente. En las sucursales que tenemos algunos años esto se ve menos, tenemos mucha competencia y aparte se está comprando mucho por Internet. Años atrás vos sabías que llegaba julio, llegaba el Día del Niño y el Día de la Madre y te preparabas a full. Ahora también esperamos esas fechas especiales pero tenemos que tener descuentos especiales. Los fines de semana tenemos 18 cuotas con tarjeta al mismo precio y tenemos todos los productos con 12 cuotas sin interés todos los días, cosa que antes no era así; ahora se habilitó hasta en 20 cuotas con crédito personal que antes no existía y con tasa más barata”, amplió para dar cuenta de la amplitud de posibilidades que la cadena decidió dar a fin de incentivar las ventas.

Consideró que la crisis, en Azul, tiene un impacto mayor que en otras ciudades. “Tenemos recibos de sueldo muy chicos en Azul, comparado con otras ciudades. En Viedma, el recibo más bajo es de 15.000 pesos. Nosotros trabajamos mucho con jubilados de 5.000 pesos. Hacemos malabares para vender. Si viene un jubilado y quiere comprarme una cocina trato de vendérsela de alguna forma porque no lo puedo dejar sin un producto de primera necesidad”, explicó.

En el contexto recesivo actual, el gerente de la casa de electrodomésticos que está en San Martín casi Av. 25 de Mayo dijo que tienen cifradas esperanzas en que se produzca la tan ansiada reactivación, aunque dijo que la estimación de la propia firma prevé que esto se desarrolle recién en 2017. “Cuando fuimos a la primer reunión del año, que fue en abril con todos los gerentes, la empresa nos dio buenas perspectivas para el segundo semestre. Parece que cambió un poco la situación. Creen que la tenemos que esperar un poco más adelante, tal vez recién el año que viene. La gente que viene acá nos habla de que tiene que pagar el aumento de la luz, del gas. Nosotros mismos empezamos a restringir el consumo. Con el tema de que no anda nadie por la calle, cuando me voy a la noche los días de semana apago el televisor. En el momento en que estamos trabajamos seguimos como siempre; tenemos la luz y la calefacción a pleno”, mencionó y agregó: “Lo bueno que tiene todo esto, dentro de todo lo malo que pasa en el país, es que la empresa no ha sacado una sola persona por reducción de personal. Por eso tratamos entre todos de cuidar el trabajo para que no saquen a nadie. De las 53 sucursales que tiene Lombardi no escuchamos que hayan sacado a nadie de 1.040 empleados; en Azul somos 17 trabajadores. La empresa está muy fuerte; acaba de abrir en Neuquén y Viedma y próximamente lo hará en Alvear (Mendoza), General Roca y San Juan”.

ZAPATERO A SU ZAPATO

Será porque realiza una buena labor en el remiendo y recambio de suelas; será por la crisis imperante; será por el elevado costo de la mercadería nueva; será por alguna de esas circunstancias o por todas ellas que Carlos, el zapatero que tiene su pequeño local en la Avenida 25 de Mayo entre Yrigoyen y Belgrano, viene incrementando constantemente la cantidad de trabajos desde el año 2008 hasta la actualidad. Con la excepción de algunos períodos de baja, el hombre admite que desde que tiene su negocio en ese transitado punto, hace ya 16 años, nunca sintió en carne propia la crisis que sí golpea en otros sectores de la población.

“Siempre hubo laburo; por ahí ahora más por el tema de la situación económica en la que se encuentra el país. Desde el 2008 que hay un montón de trabajo, y el trabajo que nos vienen a pedir es muy variable por la diversidad de modelo de calzado que hay circulando. La gente arregla todo ahora; te traen desde zapatos caros que los quieren arreglar para mantener una calidad, y está el que te trae el zapato de baja calidad para más o menos acomodarlo”, expresó.

Carlos dijo que su oficio “es distinto a todo”. “Anda bien siempre. En 2005 laburé más o menos, pero después arrancó en 2008 y no paró más. Acá vienen todos; desde el ‘seco’ hasta el ‘rico’ y a todos les laburamos por igual, pero la mayoría no compra buenos zapatos. El 60 por ciento del calzado circulante es de baja calidad”, sostuvo a EL TIEMPO en una breve pausa que tuvo sin ingreso de clientes.

 

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