COLUMNA DE OPINIÓN.

La responsabilidad penal y civil de los daños causados en el recital del “Indio”

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Algunos medios y, también el común de la gente, emiten opiniones sobre el desastre ocurrido en el recital del sábado 11 de marzo en Olavarría. La mayoría de ellas carecen de fundamento legal y son más el resultado de un estado anímico respecto de lo que ocurrió que de un análisis objetivo de las responsabilidades civiles y penales de los daños.

Escribe: Dr. Aníbal Bocchio (*) www.estudiobocchio.com.ar

Todos los periodistas y los que no lo son, dan alguna opinión sobre el desastre ocurrido en el recital del Indio Solari (Carlos Alberto Solari) en Olavarría, pero la mayoría de ellas son carentes de fundamento legal y son más el resultado de un estado anímico respecto de lo que ocurrió que de un análisis objetivo de las responsabilidades civiles y penales de los daños (vidas humanas, lesiones, daños morales, familias enteras en vilo durante un tiempo que parecía eterno…etc.) provocados por la pésima organización del recital, el nulo control de los organizadores y del poder político (tanto el Intendente Municipal como otros jerárquicamente superiores de nivel provincial), a los que un hecho que 24 horas antes se podía haber previsto (el mismo intendente Ezequiel Galli, de solo 36 años y ningún antecedente anterior en la función pública manifestaba que habían ingresado a la ciudad 100.000 autos un día antes del recital…). La cantidad de gente que se iba reuniendo, muy superior a la capacidad tenida en cuenta al organizar (si se puede usar este término, porque realmente fue lo contrario: “una desorganización”), debió disparar el alerta a funcionarios municipales y provinciales que deben controlar la seguridad de la población. No creo que haya sido una decisión política correcta ante lo que se venía, dejarlo solo al joven intendente…

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En 1997 el intendente Eseverri prohibió la realización de un recital de Solari en Olavarría    

Unos años atrás (1997) el ex intendente de Olavarría Helio Eseverri (con muchos años de política y de función administrativa encima) decidió prohibir el recital programado por Solari y su Sociedad “Organizadora” que trabaja “a su lado hace 20 años” por no considerar que se daban las condiciones de seguridad mínimas para la “movida” en una ciudad de tan solo 120.000 habitantes y por ende, defensas proporcionales en materia de seguridad, alojamiento, alimentación, control, entre otros dijo textualmente en aquel momento: “Los recitales de esta naturaleza, con un número de personas que excede todos los controles, suelen ser seguidos por episodios de violencia y desorden de sus fanáticos” y la Justicia confirmó la prohibición al rechazar los recursos de amparo de los abogados de la banda.

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Lo que produce la banda y el espectáculo que se monta son cosas diferentes   

Pero no mezclemos las cosas: Ello no implica un juicio de valor sobre lo que produce la banda sobre el escenario… Por mi parte, humildemente, me atraen sus temas, y junto a mis hijos he disfrutado de ellos días enteros, durante años. Pero el tema que hoy nos ocupa es otro: el armado del espectáculo en sí, en un lugar pequeño y lejano de la Capital Federal, para que “salga barato” y deje más lucro a los organizadores, sin miramientos de las consecuencias posibles de tal decisión.

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Cuáles son las responsabilidades?    

Hay responsabilidad penal vulgarmente hablando, cuando una persona física (no una sociedad) tiene una conducta intencional o negligente que provoca daños en las  personas o en los bienes y esa conducta esta prevista en el código penal con pena de prisión o inhabilitación.

En cambio la responsabilidad civil es la obligación de pagar un monto de dinero que fijan los jueces para reparar el daño causado en las personas o en los bienes y puede ser pasible de la misma una sociedad o una institución, no necesariamente una persona física.

Realizada esta distinción, encontraremos responsables penales del siniestro recital y responsables civiles del mismo.

Seguramente nadie puede pensar que Solari o sus organizadores intencionalmente causaron estos daños, pero si puede pensarse que antepusieron el lucro (la ganancia de dinero… estamos hablando de cifras superiores a $ 200.000.000 (doscientos millones de pesos), resultantes de multiplicar el valor de la entrada de 800 pesos por 300.000 personas que pagaron la entrada, con ticket y muchos sin ticket, sin control alguno de los Entes Impositivos y menos del municipio…), a la posibilidad de que el desmesurado número de fanáticos superara la capacidad del lugar y la fiesta se convirtiera en tragedia. En el derecho penal esta figura se denomina dolo preterintencional (o sea que va más allá de las intenciones del autor, pero quien debió plantearse que ante su conducta eso podía suceder).

Seguramente será muy difícil probar que Solari tenía una participación en la sociedad organizadora, aunque también parece muy inocente que dejara al libre albur el manejo  de un dinero tan gigantezco…

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¿Quién es Carlos Alberto Solari?   

Yo siempre admiré sus letras, llenas de metáforas que mostraban un contracultura del Rock argentino, y creí fielmente en su militancia contra las instituciones a las que tildaba de corruptas, y su defensa de los derechos humanos y de los pobres y de los humildes y trabajadores. Por eso… cuando en estos días todo pudimos ver la entrevista que en televisión le hizo el conductor Mario Pergolini, donde Solari, manifiesta “que no conoce casi las calles de Buenos Aires, porque vive en Estados Unidos y conoce mucho más las calles de allí” SIC (vive en Manhattan, en plena City de Nueva York, en el lugar más caro del planeta… cuna del denominado “Imperialismo”) quedé “helado”… y por qué no: “totalmente defraudado”…que cada uno saque sus propias conclusiones.

 

La responsabilidad del intendente de Olavarría y de la comuna que maneja   –

La Carta Orgánica de las Municipalidades establece que es obligación y responsabilidad de la Municipalidad garantizar el orden público y la integridad física de las personas, dentro del partido.

La normativa no puede ser más clara, no alude a lo que ocurra ni dentro ni fuera de los estadios, dice: “EN TODO EL PARTIDO DE OLAVARRÍA”. Y por eso la Municipalidad de Olavarría y su propio Intendente, así como toda el área de Seguridad y Defensa Civil deberán responder civilmente por los daños y perjuicios que causó el siniestro.

Recuerdo que aproximadamente en el año 1996, cuando el intendente de Azul era el Dr. Juan Atilio Barberena, y yo ocupaba el cargo de secretario Legal y Técnico (después que ambos por más de 10 años ocupáramos otras funciones públicas), en una cava privada (Pozo de donde se extraía tosca para emparejar los caminos rurales) se ahogó un niño de apenas 5 o 6 añitos, porque la cava no se hallaba lo suficientemente protegida por una cerca perimetral completa que impidiera que cualquier persona ingresara, se dañara o perdiera la vida cayendo en ese pozo que tendría unos 10 metros de hondo y agua en el fondo. En el juicio que se llevó a acabo, tanto el juez, como la Cámara de Apelaciones encontraron responsables civilmente tanto al propietario de la cantera, como a la Municipalidad de Azul, por no haber protegido la integridad física de sus habitantes. EXACTAMENTE LO MISMO OCURRIRÁ EN ESTE SINIESTRO OCURRIDO EN OLAVARRÍA.

 (*) Abogado laboralista

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