La sacamos barata

 

La sacamos barata. La Ruta 3 es esto. Nos salvaron los reflejos del chofer, reflexionó el Intendente Municipal de Azul, después del accidente que, con saldo milagroso porque ninguno recibió lesiones, protagonizó en la Ruta Nacional número Tres, en el kilómetro 161, aproximadamente a 20 kilómetros de Las Flores.

El Intendente Municipal regresaba a la ciudad luego de mantener reuniones de trabajo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, acompañado por el chofer del municipio y un fotógrafo, en el automóvil oficial de la comuna.

Esta misma expresión la manifiestan muchas de las personas que han sufrido un accidente en la mencionada ruta, y tienen la suerte de poder contarla.

El vehículo municipal venía por la ruta y, de repente un camión que iba a la Capital Federal se lanzó al sobrepaso de otro transporte de cargas que circulaba en el mismo sentido. El chofer, para evitar el choque frenó y se tiró a la banquina, deteniéndose en el préstamo dentro de una cuneta.

Iban todos con el cinturón de seguridad colocados y a una velocidad que no superaba la máxima permitida porque había un tránsito impresionante. El auto no respondió bien, dando a entender una deficiencia en el sistema de frenos.

Esto es lo que pasa en la ruta 3, es lo que lo sufrimos todos, dijo el Jefe comunal, advirtiendo que ese tipo de situación de riesgo no es nueva sino muy por el contrario. Todas las veces en que se viaja se tiene una situación parecida, más allá de admitir que el coche oficial no goza de un mantenimiento óptimo. Tenían turno para cambiar los neumáticos pero como no tienen proveedores no se cuentan con gomas para el recambio. Los amortiguadores también hay que cambiarlos. No se sabe cómo quedó el tren delantero porque vibra bastante, pero, despacio, se puede andar, manifestó.

Es preocupante que después del accidente estuvieron un lapso importante de tiempo sin recibir ninguna clase de ayuda de los circunstanciales automovilistas. Hasta que la casualidad hizo que un joven que trabaja para ACOFAR los ayudó junto con otro más que se detuvo.

En estos momentos viajar por las rutas de la provincia de Buenos Aires con un vehículo que no se le hizo mantenimiento, con gomas gastadas, con frenaje desparejo en las cuatro ruedas es jugar a la ruleta rusa. Y un funcionario municipal, como así también cualquier conductor, puede disponer de su vida, pero no puede poner en riesgo la vida de los que lo acompañan y de los demás. Porque un accidente puede causar la muerte de muchas vidas inocentes que utilizan un vehículo de transporte con la ilusión de viajar más seguros. La irresponsabilidad de uno no puede afectar a los demás.

Si el Intendente Municipal no tiene un vehículo seguro para viajar, tiene que alquilarlo o hacerlo en un medio de transporte público. Es preferible que pierda dos días para realizar una gestión y no que pierda su vida y la de sus acompañantes.

Accidentes en las rutas pueden existir, o siendo pesimista van a existir, ya sea por el mal estado del camino, la falta de banquinas adecuadas, los errores humanos, que es una de las mayores causas, por roturas del material rodante. Pero si el vehículo esta en perfecto estado, el riesgo es menor.

Es de esperar que tome conciencia el Intendente Municipal utilizando para su gestión municipal vehículos en perfecto estado de conservación y mantenimiento. Y si no lo tiene que utilice el transporte público.

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