MATÓ A SU MARIDO Y UN JURADO POPULAR LA ABSOLVIÓ

“La sensación que tengo hoy es que se hizo justicia”

 

Lo dijo ayer Martín Marcelli, el defensor Oficial de la mujer a la que doce ciudadanos declararon el miércoles “no culpable por inimputabilidad”, tras haber matado a tiros a su esposo y herir a la amante del hombre. El hecho había ocurrido en Bolívar en enero del año pasado. Según su abogado, la mujer vivió durante muchos años en un marcado contexto de violencia de género al que la sometió su marido, que fue definido por testigos en el debate como “un perverso”.

 

Martín Marcelli, con su asistida Analía Cabello. Anteayer, un jurado popular absolvió a la mujer por el crimen de su esposo. “Se trataba de una muy marcada situación de violencia de género”, dijo el funcionario judicial sobre la relación que Cabello mantenía con su marido.
ORIANA BAYÓN/LA MAÑANA DE BOLÍVAR

Analía Beatriz Cabello quedó en libertad el miércoles por la noche. Después de que un jurado popular la declarara “no culpable por inimputabilidad” del crimen de su esposo y de haber herido a balazos a la amante del hombre, hecho ocurrido en Bolívar en enero del año pasado, el juez que intervino en ese debate llevado a cabo en los Tribunales de Azul ordenó su excarcelación.

Cabello, una mujer que tuvo tres hijos con el albañil al que mató de dos disparos en horas de la noche del 4 de enero del año pasado en las afueras de la ciudad de Bolívar, recuperó inmediatamente la libertad desde la Unidad 52, la cárcel del Servicio Penitenciario Bonaerense que está en Azul.

La mujer estuvo presa desde que el hecho se produjo. Y al día siguiente de resultar detenida, mantuvo su primer contacto con el defensor Oficial que ahora la patrocinó en este juicio con jurados: Martín Marcelli.

Ayer a la tarde, en diálogo con EL TIEMPO, el funcionario judicial convivía con una impresión que, según dijo, no es tan habitual en él cada vez que se retira de Tribunales. Esa sensación, en este caso en particular, indicaba “que se hizo justicia”.

“La sensación que tengo hoy es que se hizo justicia. Me he ido muchas veces de Tribunales con una sensación de injusticia. Pero esta vez debe ser una de las pocas en la cual percibo que esa sensación no me quedó para nada”, afirmó.

En su momento, cuando los medios de prensa de Capital posaron los ojos en el hecho de la misma forma que las aves de rapiña lo hacen con sus presas, el caso había sido definido como un “triángulo amoroso” donde como ingredientes se conjugaban “el sexo, la perversión y la muerte”.

Lo real fue que aquel 4 de enero del año pasado, un albañil que se llamaba Alfredo Schuwab y con quien Cabello tenía tres hijos la llevó en el baúl de su automóvil para que presenciara el encuentro que esa noche el hombre iba a tener con su amante.

La tercera en cuestión es una ex cuñada del hombre. Se llama María Luján Aragón.

Cuando los tres llegaron en el auto hasta un santuario del Gauchito Gil que en las afueras de Bolívar está a la altura del kilómetro 401 de la Ruta 226, Schuwab abrió el baúl y Cabello, con un arma de fuego que portaba, le disparó a ambos. A su marido lo mató de dos balazos. A la amante del hombre, la hirió de un disparo en la cara.

A punto de cumplirse un año de lo sucedido, al juicio con jurados que el pasado lunes comenzó en Azul -que tuvo como escenario, en el tercer piso del Palacio de Justicia local, la sala de la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal y contó, además del ya mencionado Defensor Oficial, con las intervenciones del juez del Tribunal 1 Joaquín Duba y del fiscal Cristian Citterio- la mujer llegó acusada de un “homicidio agravado por el vínculo”.

Afrontaba, eventualmente, una condena a prisión perpetua con esa calificación.

Pero el jurado popular integrado por doce ciudadanos tuvo un enfoque bien distinto del caso. Y la declaró a Cabello, que en los próximos días cumplirá 39 años, “no culpable por inimputabilidad”, una de las variantes que contempló el Defensor Oficial al momento de alegar a favor de su asistida.

La absolución para la mujer se tradujo, al mismo tiempo, en que recuperara la libertad y en que ahora, como contó ayer Marcelli, pueda asistir al acto de graduación de uno de sus hijos que se hará en los próximos días sin tener la necesidad de solicitar al Servicio Penitenciario Bonaerense un permiso especial para que la dejen salir de la cárcel.

Una “explosión” psíquica

 -¿Qué características tuvo ese hecho por el que Cabello fue absuelta?

-Me da mucho pudor hablar sobre esas cuestiones. Sí puedo decir que se trataba de una muy marcada situación de violencia de género. De violencia física y sexual. Eso fue abordado específicamente en el debate y detectado por todos los peritos psicólogos que declararon. Mi asistida tenía signos traumáticos a causa de todo eso. En su conducta hay marcados signos de haber sufrido estas situaciones. El hombre que falleció fue definido como “un perverso” por la perito psicóloga de la Asesoría Pericial ofrecida en el debate por la Fiscalía.

La escena del hecho, ocurrido en horas de la noche del 4 de enero del año pasado en las afueras de Bolívar, sobre la Ruta 226. En la otra foto, Joaquín Duba. Ante el juez azuleño, el lunes se realizará la audiencia de cesura de este debate.
FOTOS: ORIANA BAYÓN Y ARCHIVO/LA MAÑANA DE BOLÍVAR

-¿Puede dar un ejemplo concreto al respecto?

-Estamos hablando de prácticas perversas. La palabra lo dice todo y sinceramente no puedo decir mucho más que eso. Mi asistida está en libertad. Y más allá de lo que se pueda haber dicho en el juicio, tiene derecho a conservar su privacidad.

-¿Ella declaró en el debate?

-Por supuesto. Yo sabía lo que estaba sucediendo, cómo era el contexto de su situación desde el día en que la asistí por primera vez. Yo tenía el convencimiento, y personalmente la certeza, de que el único momento en que podía ser de un uso extremadamente útil que declarara iba a ser en el juicio. Ella nunca había declarado hasta este juicio, después de que yo la empecé a asistirla desde el primer día. El hecho ocurrió el 4 de enero del año pasado y al día siguiente yo ya la ví por primera vez.

-¿Cree que su declaración fue un elemento fundamental para convencer al jurado de pronunciarse a favor de absolverla, al declararla “no culpable por inimputabilidad”?

-Sí, aunque no puedo decir lo que el jurado discutió y opinó porque no lo sé. Cuando ella declaró se pudo percibir en la sala de audiencias una angustia muy marcada. La situación no la sufrió sólo ella. La advertían también sus hijos, familiares y amigos. Incluso, los familiares de él. Estamos hablando de una situación muy fuerte desde lo afectivo.

-¿A qué se refirió el jurado cuando aludió a la inimputabilidad de su defendida?

-Yo había planteado que al momento del hecho, sobre todo, no pudo comprender la criminalidad exacta ni dirigir sus acciones. Que no pudo hacer algo distinto a lo que hacía porque su capacidad psíquica se vio completamente perturbada por la acumulación de estímulos negativos provenientes de esa situación de violencia física y sexual sufrida desde hacía mucho tiempo. Una situación que aquel día fue llevada al extremo de ser metida en el baúl de un auto por su marido para que la observara mientras el hombre mantenía relaciones con quien había sido su cuñada. Ella estaba desde los quince años con él. Y cuando vos estás sometido física y psíquicamente hacia una persona durante 25 años, el otro tiene un control y dominio casi absoluto. Pero en un momento hubo un quiebre por parte de ella, que se convirtió en el único mecanismo de defensa. Y fue tan intenso que le provocó esto. La psicóloga oficial a eso lo vio bastante bien. Por ahí no dijo lo mismo que ahora yo digo, pero sí que esto la podía llevar a una explosión. En ese punto, la perito oficial estuvo muy de acuerdo con el perito de parte que nosotros ofrecimos. Desde el punto de vista psíquico, mi asistida tuvo una afectación plena en esta instancia.

-¿Esa “explosión” derivó en lo que finalmente pasó, en que matara a tiros a su esposo e hiriera a la amante del hombre?

-Tal cual. Desde lo psíquico sucedió que ella se encaminó hacia algo que era totalmente impensado. Nunca había usado un arma en su vida. No fue algo razonado ni lógico ni esperable. Ni por ella ni por quien era su marido. Él fue quien la metió en el baúl del auto y él fue el que lo abrió después. Todavía hoy ella no tiene muy claro muchas cosas que sucedieron, esa es la realidad. Las dice porque se las cuentan, pero no porque ella pueda recordarlas. Sufrió y sigue sufriendo. Tiene escasa capacidad para sociabilizar o conductas de sumisión.

-¿Qué le dijo a usted cuando escuchó que la absolvían?

-Eso me lo reservo. Queda entre ella y yo. Fue un momento muy emotivo. Justo en los días previos me estaba pidiendo si le podía conseguir en el Servicio Penitenciario un permiso porque el día 20 egresa uno de sus hijos y ella quería estar ahí. Yo le decía que esperáramos para eso ver qué definía el jurado. Sinceramente, ninguno de los dos esperábamos esto. Me daba la sensación que iba a ser declarada “culpable” de un “homicidio agravado por el vínculo atenuado por circunstancias extraordinarias de atenuación”. Ese argumento lo usó en su alegato final el fiscal Citterio. Y yo lo había planteado como un aspecto intermedio. La sensación que tenía era que el jurado iba a ir por ese camino.

-¿Qué puede pasar con ella cuando se habla de eventuales medidas de seguridad a imponerle, tras la audiencia de cesura del juicio que se haga el lunes que viene?

-El juez la excarceló porque entiende lo mismo que yo. Las chances de que ella pueda ser sometida a una medida de seguridad son nulas porque nunca tuvo una afectación permanente en cuanto a su estado psíquico. Esto fue fruto de una situación de humillación y sometimiento extremos que pocas veces se ha visto. Pero no hay ningún motivo para que la manden a una unidad carcelaria donde hay servicios sanitarios, como por ejemplo podría ser Melchor Romero. No hay ningún motivo para que eso pueda suceder. En el juicio, los peritos declararon que mi asistida es dócil, tranquila. La audiencia del lunes es una formalidad. Pero no hay ningún aspecto de su conducta que pueda hacer suponer, ni siquiera remotamente, que ella pueda ser trasladada a un establecimiento penal así.

El dato

Fueron alrededor de cuatro horas, el miércoles por la tarde, las que el jurado integrado por esos ciudadanos que intervinieron en este debate empleó para deliberar y arribar a un veredicto absolutorio para la mujer. En medio de esa deliberación, a puertas cerradas, el jurado interrumpió una vez la reunión para hacer una consulta técnica con relación a una de las eventuales calificaciones dada por una de las partes a lo sucedido. Teniendo en cuenta que se trata de un juicio con jurados, la absolución para Cabello ya es cosa juzgada y la Fiscalía no puede apelar este fallo.

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