TURF

La suspensión del festival de enero expone una compleja circunstancia

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El domingo 7 de enero se iba a inaugurar la temporada 2018 en Azul. Pero la problemática que subyace desde casi 90 días, el no cobro de los subsidios que otorga el fondo de reparación de la Ley del Turf, condiciona al Jockey Club de Azul a no llevar a cabo el encuentro de la próxima semana.

Muchas veces el trasfondo queda vedado por lo que más se expone, la actividad en sí, que cuando luce radiante y expansiva, es imán de casi todas las miradas. Pero en “bambalinas” pasan cosas.

El Jockey Club de Azul (administrador de los hipódromos de esta ciudad y Tandil) publicó en los últimos minutos del jueves un “comunicado importante”, a través del cual expresó: “La Comisión Directiva del jockey Club de Azul lamenta informar que, por razones de fuerza mayor y totalmente ajenas a la institución, deberá suspender la reunión hípica prevista para el domingo 7 de enero de 2018 en el Hipódromo de Azul”.

Así, con esas pocas palabras y escuetas referencias, la entidad hizo saber de una triste decisión que no deja de sorprender por lo expresado más arriba: el esplendor con el que cada vez, el turf desarrolla su actividad dominguera.

Surgen las preguntas, las mismas que este medio hubo de hacer a personas conocedoras de la problemática: ¿cuáles son las razones de fuerza mayor? ¿Estas razones acaban de surgir? Si son ajenas al Jockey, ¿qué o quiénes la producen?

El JCA lleva casi tres meses sin recibir el subsidio que paga el Instituto de Loterías y Casinos de la Provincia de Buenos Aires, dinero que proviene del fondo de reparación instituido por ley. Se trata de la Ley del Turf, la número 13.256, en vigencia el 8 de diciembre de 2004. Esta suma de dinero es variable mensualmente ya que surge de un porcentaje de recaudación de las máquinas tragamonedas. Al mismo tiempo, en la ley se establece que de esa suma, los hipódromos deben destinar como mínimo un 60 por ciento para la bolsa de premios de carreras oficiales y el resto debe ser afectado a inversiones de infraestructura, tecnología y desarrollo comercial. Las autoridades de las entidades gestionadoras deben rendir cuentas de estos usos del dinero con comprobantes y declaraciones juradas, que deberían ser auditadas exhaustivamente por los organismos de control del IPLyC en primer término y por los entes controladores de los actos de gobierno previstos en la Constitución provincial.

El Jockey Club hace más de dos meses que no recibe este subsidio y la que iba a desarrollarse el 7, era la tercera carrera consecutiva en la que no recibiría ese subsidio. Por esto la Comisión Directiva decidió no efectuar la reunión hípica porque entiende que lo más conveniente es no asumir responsabilidades que después no pueda abordar, puesto que la institución carece de un respaldo económico suficiente que permita solventar todos los gastos de realización, incluidos los premios que se otorgan. Hace dos meses que el Jockey Club viene absorbiendo ese vacío de subsidio, dando forma a una coyuntura que ya no puede sostener merced a que todavía el hipódromo no es autosustentable. Y cuando un festival hípico se suspende, no se trata tan solo de la imposibilidad de dotar a los azuleños de una alternativa deportiva: hay muchas fuentes de trabajo directa e indirectamente relacionadas con la consumación de un conjunto de carreras de caballos, y con ello se las está condicionando.

Las últimas reuniones realizadas en los hipódromos de Azul y Tandil han sufrido postergaciones y segmentación de pago de premios a ganadores, pero también se han visto perjudicados por la realización de experimentos con las apuestas remotas, modalidad que redunda beneficios al hipódromo de La Plata (el único hipódromo bonaerense que paga sus premios con puntualidad).

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