EN AZUL

La última misa… presidida por el Padre Mauricio Scoltore

 

Ayer en el patio rojo del Colegio Sagrada Familia el mismo padre ofició la misa de despedida ya que hoy jueves estará en la Parroquia de Bolívar presidiendo el primer encuentro. Recordó su paso por Azul en 15 años de anécdotas.  

 

El diácono también expresó sus palabras: “ya vas a volver, pero como Obispo”.NICOLÁS MURCIA VARELA.NICOLÁS MURCIA
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El diácono también expresó sus palabras: “ya vas a volver, pero como Obispo”.NICOLÁS MURCIA VARELA.

 

Ayer el patio rojo de Sagrada Familia, se convirtió en el escenario para un acto-misa tan memorable como emotivo: la despedida del Padre Mauricio Scoltore que desde el obispado se le comunicó en el mes de diciembre que su nuevo destino es la ciudad de Bolívar.

De esta manera la misa estuvo guiada por Guillermina Schiaffino y en el espacio estaban presentes alumnos, padres, docentes y autoridades de los niveles inicial, primario y secundario. Además se encontraban las catequistas de la Parroquia San Antonio, de la Capilla Monte Viggiano, Carmelitas y el Centro Catequístico Santa Teresita del Niños Jesús.

Asimismo se le ofreció la bienvenida al Padre, a quien lo acompañó los monaguillos y el diácono permanente Daniel Gennuso.

La misa fue presidida por él mismo, quien al principio de la misa expresó muchísimos recuerdos.

 

Recuerdos…

 

“He tenido la gracia en mis años de seminarista y de cura de conocer todas las parroquias de la Diócesis y siempre fui mirando qué haría yo si me tocara venir acá. Y a cada una las he medido, he medido la casa, la gente y a la iglesia. Ahora el obispo decidió que tengo que ir para allá y antes de irnos siempre es bueno despedirse y la despedida es dar gracias a Dios por todo lo compartido y ha sido mucho. Yo iba a cumplir el 4 de marzo a las 10.45 de la mañana 15 años de haber llegado a Azul”.

Continuó recordando “me acuerdo como si fuera hoy, toqué timbre y salió Graciela Rodríguez, la secretaria del obispado y le dije ´yo no quiero estar acá`, ella me respondió ´pero Padre lo estamos esperando`. Yo venía de dejar una parroquia muy linda en Tandil y había aceptado gustoso venir a Azul pero había algo que me dificultaba la entrada a la ciudad, pero me esperaban cosas realmente muy lindas.

Me acuerdo que les comentaba a los medios de Tandil cuando me venía que quería humanizar los papeles. Siempre los curas teníamos como una distancia del obispado, tocaban timbre te atendían con cara de perro y si llegaban sobre la hora de cierre ´por qué no viniste mas temprano` y yo dije ´quiero cambiar eso`….Me recibieron con alegría, fue linda la tarea de los papeles aunque poco me gustan los papeles, pero fue linda la tarea de recibir a los curas cuando venían a hacer los trámites al obispado trababa de que no los recibiera una cara de perro, sino un mate recién cebado y a veces los curas necesitaban charlar un rato, incluso confesarse y fue muy lindo ese servicio. Lo otro lindo que me permitió estar en el Obispado fue salir a dar una mano a los curas que estaban solos ya que aun no tenía mi parroquia y así llegué a cubrir a casi todas las parroquias de la Diócesis. Trabajé en Pastoral Juvenil, en retiros, convivencias y en una experiencia maravillosa que fue en la Pascua del 2003 hicimos todas las celebraciones de Semana Santa en un parque de Olavarria para los jóvenes y lo más lindo que me tocó vivir en el obispado fue atender a los curitas viejos en un servicio de cuidado, de contención, de enfermería, de acompañamiento; me acuerdo una de las cosas lindas que hacía era estar atento a que el Padre Gardey celebrara la misa por Radio Azul y él a veces no podía porque tenía sus dificultades. A la noche se preparaba para la misa y a la mañana anunciaban que se suspendía y a mi me dolía mucho porque era una pena perder un servicio tan importante. Al final arreglé y le dije ´Padre el día que usted no pueda ir, voy a ir yo` y no me tenía ni que pedir. El ascensor del obispado estaba en la cabecera de mi cama y 7.30 de la mañana cuando no sonaba el ascensor era porque el Padre no pudo despertar, así que llegaba hasta su habitación y le decía que se quede tranquilo e íbamos a la radio a celebrar la misa. A los cuatro años y medios de haber llegado cambiamos de caballo a mitad de la carrera, se jubiló el obispo grande y llegó el obispo joven y ahí no más salí para adelante. Antes había pasado por la Catedral a darle una mano de alguna primera comunión a los chicos de Inmaculada y a los de San Cayetano y recuerdo que cuando celebramos comimos un postre que preparé con mis propias manos con la receta de mi vieja. Después de eso me dediqué al Obispo Hugo. Fue muy linda recibir al obispo nuevo y llevar a conocer a la Diócesis y él me dijo cuando llegó ´si no te cansas, vamos a hacer un buen equipo de trabajo y a los cuatro años y medio le recordé la frase y le dije que me cansé. Era bravo seguirle el ritmo a este hombre”.

 

“Simplemente gracias por el apoyo, por toda la paciencia, por todas los perdones que de ustedes recibí”

 

“Cuando le dije decirle al Obispo quiero irme a San Antonio y cuando me comunicaron llegar hasta acá y al Colegio Sagrada Familia tampoco imaginé que me iban a esperar tantas cosas lindas, Fue realmente un regalo de Dios. Lo primero que aprendí es que seis años es muy poco tiempo y desde hace unos días estoy pensando qué voy a hacer en Bolívar y desde mañana (por hoy) voy a tomar decisiones en Bolívar…

También hizo referencia al Colegio San Francisco “en el 2006 estaba cerrando y que hoy es un colegio ordenando, equilibrado y en lo pedagógico y aun en lo económico. Me costó algunos dolores de cabeza y ahora que buscamos papeles y encontramos algunas fotos voy entendiendo dónde estaban los pelos que ya no tengo. Una experiencia muy linda fue que yo fui todas las mañanas es que iba todas las mañanas a rezar un Ave María con los chicos. Y en una oportunidad me fui a Saladillo con mis padres y me vine volando para llegar a la formación a las 7.30 y un cura me dijo ´no hay que hacer eso` y sí era para tanto, incluso uno de los chicos me dijo ¿´qué pasa cura que ya no venís tanto?` y eso es una experiencia que llena el corazón”.

Hemos crecido muchísimo, cuando llegué en el 2011 tenía ganas de buscar una sede para Cáritas y posteriormente, cuatro años después lo logramos. El Centro Misionero y Catequístico que me tocó bendecir hoy es un lugar donde no cabe la gente que va. También estuve en el trabajo en la Escuela Nro. 17 y así logramos un montón de cosas más”.

“Simplemente gracias por el apoyo, por toda la paciencia, por todas los perdones que de ustedes recibí y sobre todo por todo lo que manifestaron estos últimos días. No había tomado dimensión de mi paso por Azul. Se los agradezco de todo corazón. La despedida se que cuesta… no se animen en la despedida. Hay que darle iniciativa a los directivos, hay que fortalecer a los papás y a enseñarles a los chicos que descubrir a Jesús es un camino seguro también. Estuve hablando con el Padre Alejandro quien conoce Bolívar y cuando me contaba algunas cosas se me iluminaban los ojos y me daban ganas de salir corriendo para allá esta noche, hay mucho por hacer y en Bolívar mi hermano trabajo mucho que es como un secreto de familia, siempre ha acompañado mis tareas en la pastoral, acá no se lo han permitido que es uno de mis grandes dolores, al igual que nunca vino la gente de Azul Voley a decirme ´che, cura, no podremos fortalecer el voley´ y yo se los dije el día que llegué ´ahora que yo llego volvemos al voley grande y siempre se quedaron con esto de que ´Tinelli nos fundió`. Pero todavía hay tiempo y desde Bolívar les voy a dar una mano también”. 

Después de ello bendijo la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y sostuvo que “quiero que lo recuerden como una de las últimas chifladuras de este padre. Y sepan recibir con los brazos abiertos al nuevo cura que viene: Francisco Vallejos”.

Para terminar mencionó que “valoro la riqueza de esta comunidad, anímense a trabajar juntos por una comunidad, anímense a tener en el corazón el espíritu del Quijote porque de quijotadas es el camino para sacar adelante a una comunidad”.  

Además se realizó el sorteo de un somnier, resultado de la venta de un bono contribución cuya recaudación se destinará íntegramente a la reconstrucción de la casa parroquial de San Antonio. Resultó beneficiado Cristian Checca.

Al terminar se llevó a cabo una choripaneada como cierre de esta celebración.

 

EL DATO

El padre recibió presentes del Grupo de Acción Católica.

 

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