NUEVAS PERSPECTIVAS

Las bibliotecas democratizan el acceso al conocimiento

Leila Saggio y Alfredo Marcovecchio son estudiantes de la Tecnicatura en Bibliotecología del Instituto N° 2. Leila Saggio y Alfredo Marcovecchio son estudiantes de la Tecnicatura en Bibliotecología del Instituto N° 2.
<
>
Leila Saggio y Alfredo Marcovecchio son estudiantes de la Tecnicatura en Bibliotecología del Instituto N° 2.

Internet ha llevado a los lugares más remotos distinto tipo de información y es allí donde la biblioteca como institución se tuvo que plantear qué hacer. En Azul hace unos años tiene como oferta educativa una tecnicatura en Bibliotecología que brinda una nueva mirada más allá de los tecnicismos. La ventaja que siempre tendrá ir a un lugar con libros de papel y grandes mesas es que el contacto humano especializado lo llevarán a la información adecuada.

Que la tecnología ha cambiado nuestras vidas y la forma de actuar no hay dudas. Desde hacer las compras, comunicarnos con personas, trabajar y entretenerse Desde hacer las compras, comunicarnos con personas y trabajar hasta entretenerse ya no se hace de la misma manera que hace 10 años atrás.

Una de las cosas en las que más ha influido es en la forma en las que uno accede a la información. Hay incontables portales web que nos dan información de distinto tipo que van desde como curar un resfriado hasta saber el origen de la Tierra. Todas estas cosas pueden o no ser verídicas y allí es cuando uno necesita de una persona que sepa discernir entre el tipo de información que es la adecuada para determinada situación.

Hasta no muchos años atrás las bibliotecas populares de nuestra ciudad estaban llenas de chicos haciendo la tarea ayudados por las bibliotecarias. Buscaban información, la categorizaban, extraían lo más importante y la copiaban en sus cuadernos.

Esto que ya hoy es anacrónico pone a estas instituciones en una situación de conflicto con el papel que otrora tenía y hay que ver cual es el nuevo rol que deben asumir. Tanto las bibliotecas públicas, como las que funcionan en escuelas, instituciones intermedias y entes del Estado necesitan tener gente capacitada para se saque el mejor provecho de algo hermoso como son los libros.

En nuestra ciudad se dicta la tecnicatura en Bibliotecología en el Instituto de Educación Superior, Formación Docente y Técnica Nº 2 en donde hay una visión nueva y pendiente de los cambios actuales sobre esta temática.

Leila Saggio y Alfredo Marcovecchio son estudiantes del tercer año de la carrera y ya tienen experiencia sobre el trabajo en bibliotecas en distintos espacios de la comunidad. En este sentido explican la concurrencia a las bibliotecas populares ha mermado “pero no se extinguió”.

Ellos transitan casi a diario por distintos espacios relacionados “y vemos que hay chicos que todavía buscan como punto de reunión para hacer la tarea, no como antes, pero que aún consultan los libros que se ofrecen en la biblioteca”.

Con la masificación de Internet “es mucho más fácil abrir una ventana de la computadora o el celular y buscar a ver qué hay” explica Leila a lo que Alfreo agrega “que hay un caudal inmenso de información en donde todavía no hay un criterio de selección”.

Tanto para ver si la información es verdadera, pertinente para la investigación que están llevando adelante, relevante o si es del nivel académico de la persona. “En Internet suele estar todo junto y los chicos lo que hacen es bajarla tal cual está y llevarla a la escuela”, explica Leila.

“Copiar y pegar” suelen ser la dominante en la información que los chicos llevan a la escuela y es aquí donde es necesario un mediador, alguien que ayude a los chicos a discernir entre todo tipo de información que hay en este momento. “El bibliotecario tiene las funciones de informar, formar y ayudar al usuario. Tenemos que orientarlo para que tengan alguna idea de lo que están buscando”, explica Alfredo.

En las bibliotecas populares “se ve el rol social que tiene ayudando a todas las personas. En cambio universidades la biblioteca es el corazón, y en la escuela también debería serlo”. Hay un olvido por parte del Estado en no “poner la gente que se necesita y se restringe y los chicos no saben qué hacer entonces van a Internet, que no está mal pero suele ser más fácil equivocarse”.

 Irse con certezas

 Por eso ser bibliotecario no es sólo “poner un libro en el estante y saber el código. Es algo que va más allá”, explica Leila y Alfredo agrega “y ayudar al usuario, cómo lo acompañás a formarse”. También explica que “las bibliotecas dejaron de ser ese nicho de conocimiento como lo fueron en otra etapa. No sólo Internet ha ganado mucho terreno sino que funciona de otro modo tal que el saber está dado con una inmediatez cosa que la biblioteca requiere de un mediador en el cual uno se siente más acompañado”.

Ellos como futuros bibliotecarios “estamos formados para bucear en la web. Tenemos las herramientas para conseguir información verídica que quizá otros no sepan y se quedan en el primer link que les da Google”.

La calidad que puede tener Wikipedia “no es la misma que se puede encontrar en la biblioteca. No decimos que esté mal, pero si no tenemos un conocimiento previo de cómo hacerlo es difícil acertar si esa información es válida”. Para eso el rol de la biblioteca, con todo lo que ello implica, es para guiar y brindar certezas “para que las personas puedan irse con una respuesta, con la información o el libro acorde a sus intereses”.

 El rol de la biblioteca en la actualidad

Ambos comenzaron a realizar prácticas en distintas instituciones desde el año pasado. “Fuimos a un jardín en donde los ordenamos de acuerdo a los autores y los temas. Nos dimos cuenta lo importante que es para los chicos tener un lugar en donde sepan encontrar con rapidez lo que están buscando”.

Este año van a realizar una recorrida por distintas bibliotecas especializadas en distintas instituciones “que algunas funcionan muy bien y tienen su bibliotecario, y otras que hacen falta. Es mucha la información que se desperdicia sin que haya alguien que brinde la posibilidad de acceder a ella”.

Por eso el rol de las bibliotecas tienen que cambiar. “Deben tener una mirada hacia fuera. En Azul eso pasa porque hay cosas muy interesantes que se hacen pero se necesita aún y que sepan que pueden tomar lo mejor de los libros”, explican Alfredo y Leila.

Hay que “ser concientes de los beneficios que tiene una sociedad determinada al tener una biblioteca. Tiene que ver con la democratización del acceso al conocimiento. Cualquiera puede consultar sobre lo que quiera, leer en sala es libre y gratuito y llevarse los libros a casa tiene un precio casi irrisorio”, plantea Alfredo.

A modo de cierre, una vez apagado el grabador transmitieron el amor que sientes ambos por los libros, por ayudar a que la gente tenga acceso a ellos y crear una comunidad lectora. Que todos sepan que pueden acceder al conocimiento y que eso los constituye como ciudadanos críticos de la realidad y que, en definitiva, la puedan transformar para crear una mejor.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *