ETAPA SUPERADA, Y A ESPERAR LO MEJOR

Las células madres de Lorena Alzamendi ya “trabajan” en la recuperación del joven noruego

Lorena Alzamendi y una espera plena de optimismo: en aproximadamente quince días se sabrá el resultado de la implantación de sus células madres en la humanidad del joven noruego que padece de leucemia.En familia. Diego Miskiewicz; Iván –de 15 años-; Francisco –de 8-; y María –ahijada, de 17 años-: acompañan a Lorena Alzamendi en su regreso a la ciudad luego de la donación de células madres en el Hospital Alemán de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En segundo plano, algunos de los familiares, amigos y compañeros de trabajo que aplauden un gesto solidario digno de aplaudir y de imitar. Silvina Daulerio concurrió a La Loma del Parque para acompañar a Lorena en la sesión de fotos. La prioridad de todos es que más gente se sume a realizar su donación de sangre y se ofrezca como donante de médula ósea.
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En familia. Diego Miskiewicz; Iván –de 15 años-; Francisco –de 8-; y María –ahijada, de 17 años-: acompañan a Lorena Alzamendi en su regreso a la ciudad luego de la donación de células madres en el Hospital Alemán de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En segundo plano, algunos de los familiares, amigos y compañeros de trabajo que aplauden un gesto solidario digno de aplaudir y de imitar.

El viernes pasado, la médula ósea que donó la azuleña fue implantada en el muchacho que sufre de leucemia de aquel país nórdico y que, a partir de este gesto solidario de una vecina de esta ciudad, podría salvarle la vida. El martes se realizará una colecta de sangre en Azul con profesionales que vienen del Hospital Garrahan. Alzamendi conversó ayer con EL TIEMPO y, entre otras cosas, invitó a la comunidad en general a concurrir y apoyar esta campaña.

Escribe: Augusto Meyer De la redacción de EL TIEMPO

En el transcurso de la tercera semana de abril se podría saber el resultado que tuvo la implantación, en un joven noruego, de las células madres donadas por Lorena Alzamendi.

Por lo pronto, la azuleña que tuvo este gesto solidario que tantos halagos mereció y sigue recibiendo, regresó a la ciudad, se reencontró con familiares y amigos y se sumó activamente a la campaña para que haya más donantes de médula ósea.

De hecho, el próximo martes estará en Azul un equipo de profesionales del Hospital Pediátrico “Juan P. Garrahan” que vendrá a la ciudad en la búsqueda de donantes de sangre y, principalmente, de interesados en ofrecerse como potenciales donantes de células madres.

Ayer, convocados por este diario para una fotografía grupal, integrantes del círculo íntimo de Lorena, amigos y hasta compañeros de trabajo –el área de maestranza de la Municipalidad- se encontraron en el sector de La Loma del Parque para brindarle el reconocimiento que la mujer merece. Un reconocimiento que, a través de las redes sociales, han hecho público personas que no conocen a Alzamendi y que, a partir de esta cruzada, muchos adelantaron su voluntad de ofrecerse como donantes de médula ósea. Llegó el tiempo de romper con los miedos, de informarse con gente que sepa del tema y de llevar a la práctica ese espíritu solidario que todos tenemos dentro.

“Una maravilla todo”

“La experiencia fue hermosísima. Fue muy emocionante ser donante de células madres; es muy fácil y no duele para nada. Me hicieron anestesia general. Del quirófano salí bárbaro y, mientras estuve en la habitación, tenía todo el tiempo a los médicos conmigo. Una maravilla todo”, expresó ayer Lorena Alzamendi.

“Antes de entrar en el quirófano pensaba en los padres de ese chico que no conozco. Pensé muchísimo en ellos y, cuando me desperté de la anestesia, en la habitación, me emocioné muchísimo porque ahí ‘caí’ de lo que yo estaba haciendo. Hasta ese momento eran muchos los nervios y la ansiedad. Sentí alivio y a la vez un placer terrible de hacer mi parte en esta historia. Abracé a mi esposo y lloré muchísimo”, agregó.

Cumplido el objetivo inicial, admitió la entrevistada, “me entró la curiosidad por saber cómo iban a hacer para llevar las células madres hasta Noruega. Entró el médico junto con otra persona que era la que más contacto tenía con nosotros, se presentaron y nos explicaron todo a mí y a mi esposo”.

Agradecimiento anticipado

Tal como se informara en este diario en anteriores ediciones, el agradecimiento anticipado de los familiares del joven noruego enfermo de leucemia no se hizo esperar.

“Me mandaron un email donde la familia del chico le agradecía ‘a la donante’. Me desearon una pronta recuperación y decían que ellos ya sabían que las células madres estarían en viaje a las 13 del mismo martes. Fue muy emocionante leer eso; lloré mucho”, contó.

Relató Alzamendi que, según le informaron en el mismo Hospital Alemán donde se realizó la donación, el 30 de marzo en Noruega le implantaron al joven las células madres. Contando desde ese día, se requieren de tres semanas para saber el grado de efectividad que esa implantación tenga en el paciente. La renovada expectativa sigue siendo, en base a los estudios científicos previos, que con la donación la azuleña le salve la vida al muchacho.

“Le doy gracias al Diario El Tiempo; a vos Augusto (Meyer), que realmente sos un ejemplo; me hiciste la primera nota y enseguida te comunicaste conmigo para saber cómo había salido todo. Ojalá la gente tome conciencia que no es difícil ser donante de médula ósea y salvar una vida, sin importar si es o no familiar. Estamos hablando de salvar una vida y eso, te aseguro, no tiene explicación”, indicó.

Otro día festivo

El sábado 1º de abril se celebró el Día Nacional del Donante de Médula Ósea. Ese día, el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) del INCUCAI cumplió 14 años. El objetivo del Registro es dar respuesta a personas con indicación de trasplante que carecen de un donante compatible en su familia. Desde su creación, más de 800 pacientes accedieron a un trasplante de médula ósea con donante no emparentado.

Desde la creación del Registro Nacional de Donantes, el sistema de salud garantiza que todo paciente argentino con indicación de trasplante con donante no relacionado, pueda ser tratado en nuestro país sin necesidad de viajar al exterior.

Este año el Registro Nacional de Donantes de CPH pasará a llevar el nombre del Dr. Víctor Hugo Morales, impulsor y primer director del organismo fallecido en junio pasado. El reconocimiento se realizará en el marco del Primer Congreso de Trasplante de Células Progenitoras Hematopoyéticas, que tendrá lugar el 18 y 19 de mayo próximo en Buenos Aires.  En el evento también habrá una distinción para las personas que fueron donantes de médula ósea en el año 2016.

Desde su creación en 2003, el Registro posibilitó que más de 800 pacientes que no tenían un donante compatible en su grupo familiar accedan a un trasplante de Médula Ósea con donante no emparentado. El organismo aportó 73 donantes, 54 para pacientes argentinos y 19 para pacientes del extranjero.

En 2016 hubo 949 trasplantes de células madres.

El Registro Nacional de Donantes de CPH del INCUCAI aportó 16 donantes argentinos, que permitieron que 8 pacientes de nuestro país y 8 pacientes extranjeros (Francia, Alemania, Italia, Uruguay, Portugal y 3 de Estados Unidos) accedieran a un trasplante de CPH.

Cada año, a cientos de personas se le diagnostican enfermedades hematológicas como leucemia, anemia aplásica, linfoma, mieloma, errores metabólicos o déficits inmunológicos que pueden ser tratadas con un trasplante de CPH. Sin embargo, sólo entre el 25 y 30 por ciento de estos pacientes tiene la posibilidad de encontrar un donante compatible en su grupo familiar. El resto debe recurrir a un donante no emparentado a través de los registros de donantes voluntarios, como el Registro Nacional de CPH.

En unos seis meses, Alzamendi será convocada a un encuentro que tendrá lugar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se verán las caras personas que han donado médula ósea.

“Allí estaremos para abrazarnos con esas personas que como yo han salvado vidas”, reflexionó.

Lo importante de llegar a tiempo

El martes, integrantes del Hospital Juan P.Garrahan llegarán a esta ciudad para participar de una colecta de sangre. Ante la consulta de este diario, Lorena dijo que de esta campaña en Azul se enteró ayer.

“Desde el INCUCAI me pidieron que invitara a quien quisiera donar sangre y, la verdad, me emociona muchísimo esto. He recibido muchos llamados, mensajes. Una amiga de Mar del Plata se anotó para ir a donar sangre como una forma de imitar el gesto que tuve yo; eso me enorgullece”, expresó Alzamendi.

En tanto se refirió al caso –conocido a través de las redes sociales- de una mamá que perdió a su hijo porque no consiguió un donante de médula ósea compatible.

“Ese caso fue terrible y me puso muy triste. Mucha gente no está en conocimiento de lo que es donar médula ósea. He recibido muchos mensajes de personas que han salvado vidas y de familiares de otras que no han podido conseguir a sus donantes. No tengo respuestas para éstos últimos; sólo lágrimas y mucha angustia. Ellos, igualmente, me mandan un abrazo y me dicen que quieren venir a conocerme. Lo importante es que, entre todos, digamos ‘se puede’ y que, con poquito, podemos salvar una vida”, afirmó.

El caso al que hizo referencia Lorena es el de Alejo Traini, quien murió el 22 de junio pasado tras luchar más de tres años contra la leucemia. Tenía sólo 8 años. Su mamá, Gabriela Pereirano, formó “El Ejército de Alejito”, una fundación que intenta mostrarle a otros lo simple que puede ser salvar una vida.

Cuando Alejo tenía 5 años, a dos días de haber empezado la primaria, su papá lo dejó en casa de Gabriela y antes de irse le comentó preocupado a su ex mujer que el nene había estado vomitando. Ese fue el principio de todo. El síntoma antes de los primeros médicos, de los primeros diagnósticos, de los primeros resultados; de la noticia.

“Al otro día llamé a la obra social y el médico me dijo que estaba con una gastroenteritis. El lunes lo llevé a su pediatra y me dijo que estaba intoxicado”, repasó la mamá de Alejo, sobre las que fueron las primeras consultas allá por el 2013. “Había algo que no me cerraba, él estaba bien de ánimo pero muy cansado”, contó Gabriela decidió llevarlo al Hospital San Juan de Dios de Ramos Mejía para que le hicieran un estudio de sangre. “La doctora salió llorando”, recordó.

Alejo fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda. Ese 2013 el nene fue expuesto a radioterapia, corticoides y quimioterapia. Se hinchó, le dolió y perdió el pelo. Al año siguiente, a cinco meses de haber comenzado el segundo grado, los doctores le dijeron a Gabriela que su hijo necesitaba un trasplante de médula para poder seguir viviendo.

La gente está muy desinformada, lo relacionan con la médula espinal, y en realidad es igual que un análisis de sangre, comentó Gabriela sobre la que es su principal batalla: que se sepa lo importante de donar médula.

Argentina no cuenta con un Laboratorio de Alta Complejidad de Tipificación de HLA, lo que hace que el trámite para establecer una compatibilidad entre un donante y un receptor demore entre 6 y 12 meses. Demasiado tiempo para los pacientes que dependen de esas donaciones. A pesar del esfuerzo de los médicos, de la fortaleza de Alejo y del amor de sus papás, el donante nunca llegó.

“Me voy a inscribir como donante”

Silvina Daulerio es hoy, por sobre todo, admiradora de Lorena Alzamendi, más allá de ser su jefa directa en el Municipio.

“Si la parte que me toca a mí del Municipio, que es Relaciones Institucionales, Mantenimiento y Mayordomía funciona, es por cada de las personas que me acompañan y que son valiosísimas. Lorena es el orgullo de todo ese equipo. Nos enseñó que, más allá de cualquier adversidad, todo es posible. Le puso garra hasta el último día de trabajo antes de viajar para hacer su donación y al día siguiente de volver, terca como es, también volvió a saludarnos y se reincorporó un día después. Es el orgullo de la oficina, del Municipio y de cada uno de los azuleños que, a partir de hoy, vamos a empezar a tener la conciencia de que, si ella pudo, cada uno de nosotros puede ser una ‘Lorena’. Así como salvó la vida de una criatura de 20 años en otra parte del mundo -persona que algún día ojalá podamos conocer-, tenemos que ser conscientes que tanto los órganos como la médula tienen que ser donados”, expresó Daulerio, quien finalizó con una promesa que es de esperar muchos azuleños puedan concretar: “El martes me voy a estar inscribiendo como donante de médula ósea”.

“Me da un orgullo tremendo”

Diego Miskiewicz, más allá de ser esposo de Lorena, es el “acompañante ideal” para el proceso de solidaridad que vivió Alzamendi. Este matutino lo consultó ayer, en plena sesión fotográfica, sobre la calidad de persona que tiene a su lado.

“Me da un orgullo tremendo. Sé que la ‘negra’ es así. Siempre le gustó donar sangre; siempre le gustó ayudar a los demás después del problema de salud que tuvimos con nuestro hijo (Iván, de actuales 15 años, autotrasplantado de médula ósea). A partir de eso ella cambió totalmente y se tiró más a ayudar. Cuando pedían dadores de sangre ella iba a donar sin decirle a nadie dónde iba. Me enorgullece que le haya podido ayudar a ese chico. Estoy feliz, muy contento. La ayudé en lo que necesitó: la llevé, la traje, la acompañé y estuve al lado de ella”, señaló.

Miskiewicz ratificó que la repercusión que tuvo el caso a partir de la publicación en EL TIEMPO, los sobrepasó.

“El teléfono de ella explotaba. La movida fue grande. Para nosotros no es normal, no estamos acostumbrados; somos gente sencilla. Esto nos cambió totalmente y le dio a ella más ganas para ayudar. No tengo palabras para describir lo que hizo. Yo veo una aguja y salgo corriendo…pero ella nada que ver. Ella dice que no sintió nada y yo vi que estaba re tranquila. Le costó despertarse un poco, pero sin nada de dolores y los médicos estaban re contentos”, indicó.

“MI MAMÁ FUE A SALVAR LA VIDA DE UN CHICO”

Francisco es el menor de los hijos de Lorena Alzamendi. Ayer, durante el encuentro de este diario con la mujer, familiares, amigos y compañeros de trabajo, el nene se acercó a quien suscribe y dijo que tenía algo para decir. Parecía que sólo se trataba de un juego, pero resulta que el chico –de sólo 8 años- sí que tenía algo para decir. No sería mucho, pero era “de corazón”.

-¿Extrañaste a tu mamá?

-La extrañé mucho. Me quedé con mi tía. Le mando saludos a mi familia, que ahora está acá.

-¿Fuiste a la escuela esos días que no estuvieron mamá y papá?

-Sí. Me levantó mi tía temprano, fui a la escuela y luego a la Casa del Niño. Después, a la casa de mi tía otra vez.

-¿Sabés qué hizo tu mamá?

-Sí.

-¿Qué hizo?

-Fue a salvar la vida a un chico de 20 años.

-¿Te pone contento eso…?

-Sí.

MENSAJES QUE NO PARAN DE LLEGAR

El perfil de Facebook de este diario sigue recibiendo múltiples mensajes en relación con el gesto solidario que tuvo Alzamendi. Ha sido así desde el día de la primera publicación en estas páginas, exactamente una semana atrás.

Dora Mabel Colen: Felicitaciones a Lorena y toda la suerte para el joven de Noruega.

Marcela Dietrich: Milagro cumplido Lorena Alzamendi. Dios quiera el receptor se recupere pronto.

Leticia Noemí Paz: Muy feliz de que puedas salvar una vida; te admiro mucho y Dios te bendiga siempre por tu sesión. Nos sentimos muy orgullosos de tu actitud.

Belén Cialceta: Un ejemplo a seguir para mí y muchas personas. Orgullosa de vos sin conocerte. Gracias por tan noble gesto.

Aída Luz Hournau: Qué gesto enormeeeeeeeeee. Gracias. Dios te bendiga!!!

Martín Selvaggi: Felicitaciones. Fue un gran gesto; debería haber muchísima más gente como usted, que es un gran ejemplo!

Juan Randazzo: Un acto extraordinario, felicitaciones.

UNA OPORTUNIDAD PARA AYUDAR

El próximo martes 4 de abril, el Centro Empresario de Azul recibe a más de 10 profesionales del Hospital de Pediatría “Dr. Juan P. Garrahan” que llegarán a la ciudad para recibir donaciones de sangre y que, aquellos que lo deseen, puedan inscribirse para ser donadores de médula ósea. El personal atenderá de 10 a 16 horas en el Salón Soler, de Rauch 429.

El Garrahan es un hospital público de alta complejidad destinado a la atención de recién nacidos, niños y adolescentes. La mayoría de sus pacientes sufren de enfermedades que requieren para su recuperación, la transfusión de sangre. Para cubrir las necesidades de los pequeños pacientes se requieren al menos de 65 donaciones diarias, la cuales son muy difíciles de conseguir, razón por la cual el hospital ha iniciado una campaña de donación voluntaria.

El CEDA, adherente a la campaña, dispone su locación e impulsa este programa de donación para que los pacientes puedan contar con las transfusiones requeridas. Se recomienda a los interesados en participar que se alisten siguiendo las instrucciones que se detallan:

-Llevar DNI, cédula de identidad, carnet de conducir o cualquier documentación con fotografía.

-Tomar bastante líquido y comer como lo hacen habitualmente, sin ningún tipo de restricción.

-Las personas que tomen medicamentos, que sepan decir exactamente cuales están consumiendo.

-Es importante no ponerse nerviosos; el proceso es rápido y sencillo, realizado por profesionales capacitados.

-No se podrá donar en caso que no hayan pasado más de 12 meses del último tatuaje, piercing, sesión de acupuntura o transfusión; tampoco quienes se hayan sometido a una intervención quirúrgica en un período de entre 6 y 12 meses; quien tenga o haya estado en riesgo de adquirir alguna enfermedad de transmisión sexual; y las personas que sufran enfermedades cardíacas, cáncer o tumores.

-Sí podrán donar quienes tengan hipertensión, problemas de tiroideos controlados (el día de la donación debe tomarse la medicación como lo hace habitualmente); quienes han padecido de hepatitis A; personas alérgicas o asmáticas sin manifestaciones en el momento de la donación de sangre; los diabéticos sin consumo de insulina; mujeres en período menstrual.

-Quienes tomen alguna mediación, el profesional que los atenderá evaluará y determinará si puede concretarse la donación.

-Doctores y enfermeros se trasladan con todo el equipamiento reglamentario para la actividad. Por esta razón el CEDA solicita la adhesión y acompañamiento de instituciones públicas y privadas, así como a la comunidad general en esta iniciativa.

LA MEJOR NOTICIA QUE PODAMOS DAR

Lorena Alzamendi está agradecida por el despliegue que este diario le dio al caso, del cual nos enteramos a través de un contacto en común en Facebook. El agradecimiento nos enorgullece pero ¿qué mejor servicio puede prestar un medio masivo de comunicación, más allá de informar?

La difusión de una actitud solidaria y comprometida poco común –ser donante de un completo desconocido que vive en el extranjero-, en tiempos en que el individualismo prima en distintas facetas de la sociedad, nos movió a dar a conocer el caso con un espacio preferencial.

Con el mismo propósito se siguieron las repercusiones que tuvo la entrevista y, por supuesto, la primera “buena” noticia que determinó el éxito de la donación de células madres en sí en Buenos Aires.

Ahora, no queda más que esperar por la mejor de todas las novedades que podamos tener, procedente de Noruega, en un par de semanas.

Con la compatibilidad del ciento por ciento entre la donante y el receptor, está todo dado para que la historia cierre con un final feliz.

Esa, sin dudas, sería la mejor noticia de todas las que podamos dar, porque le abriría la puerta a la esperanza de muchas personas que esperan por médula ósea o un órgano para seguir viviendo.

 

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