REPERCUSIÓN INTERNACIONAL DEL HALLAZGO PRODUCIDO EN NUESTRA CIUDAD

Las notas azuleñas de Roberto Arlt llegan a Estados Unidos

El editor de la revista Hispamérica, Saúl Sosnowski, valoró especialmente el hallazgo de las notas de Arlt en Azul. El número más reciente de Hispamérica. En la sección “Recuperaciones” incluye el caso de Arlt en Azul. El periodista azuleño Marcial Luna, que concretó el hallazgo de los escritos de Roberto Arlt en Azul, en enero pasado.
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El periodista azuleño Marcial Luna, que concretó el hallazgo de los escritos de Roberto Arlt en Azul, en enero pasado.

La revista Hispamérica, especializada en literatura, publica en el número de mayo de 2017, el hallazgo concretado en la ciudad de Azul de las notas que, en 1927, escribió Roberto Arlt como redactor del diario El Régimen. El artículo lleva la firma del periodista azuleño Marcial Luna.

EL DATO:

El creador de la revista de literatura Hispamérica estará en la 43° Feria Internacional del Libro, que ha comenzado en la ciudad de Buenos Aires. El sábado 13 de mayo, a las 14, en la Sala Alfonsina Storni, Saúl Sosnowski presentará Borges y la cábala. La búsqueda del verbo, una nueva edición revisada. Para hablar del tema, acompañará al autor en esta presentación la escritora y periodista Luisa Valenzuela.

Especialmente invitado por el director y editor Saúl Sosnowski, el periodista azuleño Marcial Luna acaba de publicar un artículo en la prestigiosa revista Hispamérica, que se edita en Estados Unidos desde inicios de la década del setenta. El texto se refiere al hallazgo, producido en Azul en enero último, de las notas periodísticas que el escritor Roberto Arlt publicó, en 1927, en el vespertino azuleño El Régimen y que eran desconocidas por sus biógrafos.

Sosnowski, creador y director de Hispamérica, tomó conocimiento de la serie de artículos a través de El Tiempo online, e invitó al periodista azuleño a participar, con un artículo especial, del número 136 de la revista que entró en circulación en Estados Unidos, a principios de este mes, y llegará a diversos puntos del planeta por sus canales habituales de distribución.

El artículo de Luna aparece en la sección “Recuperaciones” y se titula “Roberto Arlt en Azul: crónicas en El Régimen (1927-1929)”. Revela los pormenores del hallazgo y las características de las notas arltianas, aspectos que los lectores de El Tiempo han conocido de manera exclusiva: en estas páginas se publicó la serie completa de notas, entre enero y marzo pasados. Ahora, el hallazgo, ha logrado repercusión internacional, a través de una revista de la especialidad.

En la edición 136 de Hispamérica, además, Luna incluyó dos de los textos de Arlt hallados en Azul: Impresiones de un porteño en el Azul y El deporte en la delincuencia.

El editor

Hispamérica es una de las publicaciones de referencia de la literatura latinoamericana a nivel internacional. El creador y editor de la revista, Saúl Sosnowski, nació en Buenos Aires en 1945.

Se doctoró en la Universidad de Virginia, en 1970, y dirigió el Departamento de Español y Portugués de esa casa de altos estudios, durante veinte años. En 1989 fundó el Centro de Estudios Latinoamericanos y lo dirigió hasta 2008. Entre 2000 y 2011 fue director de Programas Internacionales de la Universidad.

El primer número de la revista apareció en 1972. Desde ese momento, la publicación contó con dos Redacciones simultáneas: una en Maryland, donde vive Sosnowski desde 1970, y otra en Buenos Aires.

Sosnowski explicó a El Tiempo que “dejé de imprimirla en Buenos Aires en 1979, por razones obvias”, en referencia a “unos llamados de atención sobre algunos de los materiales” que se publicaban en la revista, en tiempos de la última dictadura militar.

La revista Hispamérica lleva 136 números publicados. Su aparición es cuatrimestral. La última edición es, precisamente, la correspondiente al mes de mayo de 2017 e incluye el caso de Roberto Arlt y sus escritos en Azul.

Además de impulsar exitosamente la revista de literatura desde hace cuarenta y seis años, Sosnowski es autor de los libros Julio Cortázar: una búsqueda mítica (Ediciones Noé); Julio Cortázar. Obra crítica (Alfaguara, tres tomos); Fascismo y nazismo en las letras argentinas (Editorial Lumiere, en coautoría con Leonardo Senkman); Cartografía de las letras hispanoamericanas: tejidos de la memoria (Ediciones Eduvim), entre otros ensayos.

Es el editor de La cultura de un siglo: América latina en sus revistas (Alianza Editorial), volumen que incluye los trabajos presentados en un congreso para celebrar los primeros 25 años de la revista Hispamérica. Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Augusto Roa Bastos, entre otros escritores, han participado de los jurados que ha organizado la revista Hispamérica.

En la ciudad donde reside Sosnowski desde 1970, Maryland, se realizó un congreso de especialistas en 1984. Los trabajos presentados fueron compilados en el libro Represión y reconstrucción de la cultura: el caso argentino (Editorial Eudeba). Recientemente apareció una nueva edición de esta obra. Sosnowski dijo a El Tiempo que “temas similares fueron tratados y publicados en volúmenes sobre y en Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay”.

La sección

En relación con los artículos que escribió Roberto Arlt en 1927 en el diario El Régimen de Azul, Sosnowski explicó a El Tiempo que “es un hallazgo sumamente importante para todos los que estudiamos la obra de Arlt, porque subraya la inscripción de sus textos en el medio en el que estaba viviendo. De algún modo, se rearticula su marca en un medio geográfico puntual”.

En cuanto al origen de la sección “Recuperaciones” de su revista, y a los objetivos planteados al momento de desarrollarla, Sosnowski destacó que, cada tanto, “aparecían materiales que habían sido ignorados o soslayados por el circuito académico”.

A partir de este hecho, la sección en Hispamérica “aparece cuando la ocasión lo amerita, como es el caso de Arlt”, con sus escritos de Azul. “También publicamos por razones análogas la sección ‘Los marginados’, que empezó en 1974 [N° 4-5 de la revista] con el caso de Rubén Bareiro Saguier. Y más tarde con literatura chicana, poco conocida entonces, y con los Tzántzicos (Ecuador)”.

EL DEPORTE EN LA DELINCUENCIA 

 Por Roberto Arlt (*)

Yo creo que sería un excelente confesor si me hubiera dedicado a la carrera eclesiástica. Más de un devoto, y de una penitente, me confiarían sus secretos.

Escribo esto porque la otra noche conversando con un chauffeur, éste me dijo:

—Sí, la vida de chauffeur nocturno tiene extrañas sorpresas. Cuando uno menos se espera, en la noche, llega a tener extraños encuentros, a escuchar singulares proposiciones y a correr aventuras que parecen de novela.

—A ver, cuente…

 

LOS TRES DESCONOCIDOS

—La otra noche “giraba” por Palermo cuando subieron al auto tres individuos, regularmente vestidos. Parecían empleados, mas observándolos bien se notaba que no, por esos movimientos instintivos de independencia que revelan las personas que no están acostumbradas a trabajar. Uno de ellos me pareció cara conocido; lo observé, y entonces el otro me dijo, para tranquilizarme:

—¿No recuerda que la otra noche nos llevó?

—¡Ah, sí! —y puse en marcha el auto.

—Llévenos a dar unas vueltas por el Rosedal.

Salimos, y a los pocos minutos de estar en marcha, uno de los desconocidos, me dijo:

—No debe ganar mucho usted, chauffeur, ¿no?

—Y… recién empiezo…

—Pero, más o menos por noche, ¿cuánto saca?

—Siete u ocho pesos líquidos…

—¡Y qué lindo coche que tiene! ¡Qué lindo para un “asunto”! ¿Corre mucho?

—Ciento veinte kilómetros le puedo hacer dar —dije, pensando que las veía con mozos simpáticos e inocentes deportistas.

Cuando yo dije eso, los tres se quedaron mirándome; luego agregaron que no. Yo dije que sí, y así discutiendo, ellos lo hacían adrede para entusiasmarme, fuimos más allá del Hipódromo y lo lancé al coche. A las cuatro cuadras marcaba el velocímetro cien kilómetros. Entonces los desconocidos repitieron:

—¡Qué lindo coche para un “asunto”, chauffeur! ¡Qué lindo para correr! Y qué bien lo maneja usted. Díganos, chauffeur, ¿no le gustaría entrar en un “asunto”? Serían sesenta mil pesos por cabeza. Usted no tiene nada más que esperarnos en una esquina.

 

DISCURSO DEL MALANDRÍN

—Yo iba tranquilo —continuó diciéndome el chauffeur—. Esa buena gente no tenía malas intenciones conmigo, y entonces, el que parecía cabeza de la banda, me dijo:

—Vea, chauffeur: no sólo en Europa hay asaltantes inteligentes. Aquí también los habemos, gracias a Dios. Pero, ¿qué nos pasa? Que nosotros andamos siempre sin plata. ¡Y claro! Pasamos delante de una relojería, vemos que el “tombo” se descuida, y pelamos el fierrito y hacemos saltar la cortina. Luego salimos, y si no nos trincan, es de casualidad. Créalo, chauffeur. Y usted es joven y buen mozo. ¿Por qué se ha de estar desriñonando allí, en el volante, ya que puede hacer “toco” en un asunto limpio, rápido y fácil? Son sesenta mil pesos. ¿O usted se cree que los asaltantes del Rawson son los sindicados por la policía? No, amigo. Créame. Ni Roscigna ni los Moretti, tienen nada que hacer en ese baile. A mí, en Investigaciones, me plancharon para que cantara, y así a todos los chorros que supusieron pudieran tener algo que hacer… y ni medio. ¿Por qué no lo piensa, amigo chauffeur? Y su coche es lindo, muy lindo para un “asunto”. Piénselo, son sesenta mil…

Yo no les contesté ni sí ni no; no se les ocurriera dármela entre los tres; pero cuando los desconocidos bajaron, diciendo que si estaba de acuerdo podía ir a buscarlos dentro de tres noches, me quedé pensando en los encuentros raros que se suelen tener por la noche, ¿no es cierto?

—Así es…

—Lo curioso es que el “asunto” me ha dejado preocupado. ¡Pero qué lindo el circunloquio! ¡Llamar a un asalto, en banda y a mano armada, “asunto”!

—¿Y a quién pensaban asaltar?…

—A un pagador. Pero yo no me animé a pedir detalles, no fueran a suponer que los quería delatar.

—¿Y no pasó más por allí?

—No.

 

EL SUEÑO DE LOS MALEANTES

Cuando se fue mi chauffeur me quedé pensando que el sueño de los maleantes es hoy el de un asalto en banda, a mano armada. No hay malandrín que sea un poco de avería, que no cavile y estudie la forma de dar un golpe en la persona de un pagador. No hay fábrica importante de extramuros que no haya sido estudiada por algún aprendiz de atracador.

Entretanto, los individuos esperan, hacen planes. Se reúnen de a tres, de a cuatro. Mientras uno ceba mate, los otros, envueltos en nubes de humo, discuten detalles. Buscan cómplices, estudian las probabilidades de fugar, calculan las víctimas, los años de cárcel, el dinero posible a recoger, las paradas de agentes de policía en los alrededores, las calles por donde será más cómodo y menos peligroso fugar. Y las horas de los señores ladrones pasan rapidísimas en estas instructivas conversaciones donde interviene la topografía, la psicología, la dinámica y el diablo a cuatro.

Y lo más importante en el asalto es el chauffeur y el coche. Por eso, los tres sujetos nocturnos le decían a mi amigo, embargados de emoción: “Pero ¡qué lindo coche para un ‘asunto’, chauffeur! ¡Qué lindo! ¡Y cómo corre!”, pronunciando todas las palabras con una auténtica emoción infantil que hacía que el “asunto” fuera cualquier cosa menos un asalto en banda, y a mano armada, para el cual el código penal establece el máximo de las penas.

No hay duda. El deporte todo lo invade; su influencia es definitiva, aun en esos inocentes “asuntos” que los señores jueces titulan “asalto premeditado y a mano armada”. [Publicado en: El Régimen, Azul, jueves 28 febrero 1929, Pág. 9]

 (*) Un texto desconocido de Arlt escrito en Azul)

ILUSTRACIÓN: CLAUDIO MANSILLA
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ILUSTRACIÓN: CLAUDIO MANSILLA

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