ENFOQUE

¿Las redes sociales nos conectan o nos enredan?


Por Guillermo Ravizzoli (*)  

Cada día millones de usuarios se suman a las redes sociales donde se interrelacionan, proyectan, comparten y comentan miles de publicaciones. Es un mundo virtual en constante crecimiento -que posee muchos beneficios como también defectos-, principalmente, por una sociedad que continuamente comunica en forma exponencial su vida al universo de la red.

Entonces, surge una pregunta inevitable sobre esta nueva realidad: ¿las redes sociales nos conectan o nos enredan? ¿Son buenas o malas?, ¿o en verdad lo bueno y lo malo recae en el tipo de usabilidad que nosotros le damos?

Principalmente, los cambios siempre son de carácter cultural, de aceptación y de incorporación de lo nuevo. Siempre el cambio choca con lo ya establecido y hay cierta resistencia a incorporarlo. Como, por ejemplo, ocurrió hace unos días con la nueva viralización de una carta (escrita en diciembre del 2015) por un docente de Uruguay donde planteaba su “derrota” ante la falta de interés y desmotivación de sus alumnos durante sus clases gracias a la invasión de los celulares.

En este momento que vivimos hemos ido mutando nuestro vínculo físico-social con aquel de índole más virtual. Soy de los que prefieren un café, una sonrisa y una charla cara a cara pero también comprendo de la importancia de poder comunicarme con un amigo a miles de kilómetros y “a un clic de distancia”. La realidad es que, hoy, estamos hiperconectados y los millones de caracteres e imágenes que pasan por nuestras manos en un día nos superan pareciendo que el tiempo no alcanza para poder lograr todos los objetivos que nos plateamos.

Tendríamos que comprender que están cambiando las convenciones y aprender reducir las contradicciones. Seguramente, deberíamos investigar y maximizar las potencialidades, tanto en el ámbito privado como público, que pueden dar las redes sociales. Educar para la protección de la identidad en general (real o virtual) y aprender a comunicarnos en este nuevo medio sin ocultarnos detrás de la pantalla ni convertirnos en un gran jurado. Además de tener claro cuáles son nuestros objetivos y tareas cotidianas sin perdernos en la hipercomunicación a través de un celular. Los límites de la identidad se amplían, los medios de comunicación crecen y el tiempo se acelera.

La pregunta que deberíamos hacernos es si somos conscientes a lo que estamos expuestos ante los avances de la tecnología y si podemos convertirla en un aliado y no en un enemigo. Deberíamos replantear procesos y evaluar también por dónde va el desarrollo de aprendizaje e incorporación de conocimiento de las futuras generaciones y de toda una comunidad.

El desafío es dar mayores herramientas que planteen las ventajas y desventajas de este mundo virtual, potenciar todas las fortalezas pero también tener en claro cuando se prenden las luces de alarma ante el mal uso o abuso de medios, para lograr “ser nosotros mismos” sin enredarnos en la red.

“El verdadero reto de la Educación es preparar a personas para el futuro, preocupándose más por el viaje y por el proceso, que por los resultados”. Richard Gerver

 (*) Diseñador en Comunicación Visual UNLP, cursó la Maestría en Administración de Negocios UNICEN, ex presidente del CEDA y Director de Comercio en FEBA.

 

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