DENUNCIA DE UN PRODUCTOR AGROPECUARIO

Le carnearon dos vacunos y solicita “que haya más control por parte de la Policía”

Un tandilense de 70 años arrienda un establecimiento rural que está en cercanías a la localidad de Cacharí. Según contó ayer en diálogo con este diario, desde junio a la fecha le faenaron un novillo y una vaca. Ambos hechos los denunció en sede policial y señaló que son varios los casos de abigeato que se han registrado en esa zona del Partido de Azul. “Si todos nos callamos la boca y no hacemos ninguno la denuncia es peor. Por lo menos que esto se sepa, para que haya más control por parte de la Policía”, dijo.

Un productor agropecuario oriundo de Tandil que arrienda una porción de un  campo ubicado en jurisdicción del Partido de Azul contó ayer que en ese establecimiento rural y en otros de la zona se han venido registrando diferentes casos de abigeato, por lo que reclamó más seguridad y patrullajes por parte de la Policía.

En su caso en particular, según dijo en diálogo con EL TIEMPO, desde junio a la fecha fueron dos los vacunos carneados en forma clandestina por abigeos en ese campo que arrienda, hechos que en ambas oportunidades denunció en la Subcomisaría que está en Cacharí y depende de la Policía de la provincia de Buenos Aires.

“Si todos nos callamos la boca y no hacemos ninguno la denuncia es peor. Por lo menos que esto se sepa, para que haya más control por parte de la Policía”, señaló el productor damnificado por estas carneadas, llamado Oscar Adolfo Pardo y de 70 años.

El establecimiento rural que desde hace aproximadamente cuatro años arrienda Pardo se llama “La Criolla”.

El campo, propiedad del consignatario de hacienda azuleño Hugo Arístegui, está sobre la Ruta Nacional número 3, a la altura aproximada del kilómetro 248, en cercanías a la localidad de Cacharí y en jurisdicción del Partido de Azul.

Un novillo y una vaca

Un empleado rural de Pardo fue quien a fines del pasado mes de junio denunció uno de esos episodios delictivos registrados en “La Criolla”.

En aquella ocasión, después de un fin de semana, el trabajador rural constató durante un recuento de vacunos el faltante de uno de ellos.

Al revisar el lote donde el animal estaba hasta días antes, halló en un rincón, tirado en el suelo, un cuero colorado de raza Pampa, como así también la cabeza, las patas y las manos del vacuno que había sido carneado.

En aquella ocasión, los autores de este caso de abigeato se llevaron los cuartos, las paletas y los costillares del animal, “un torito de pedigree de más o menos unos doscientos kilos que valía entre 18.000 y 20.000 pesos”, señaló ayer Pardo.

Tras aquella primera denuncia en junio pasado formulada en la Subcomisaría de Cacharí por este caso de abigeato, un episodio delictivo similar en ese mismo campo fue descubierto el pasado 27 de agosto.

Aquel día fue el propio arrendatario quien concurrió a sede policial para dar cuenta de lo que en ese entonces había sucedido.

En momentos que realizaba una recorrida por el campo donde posee vacunos de raza Aberdeen Angus y Hereford, el productor agropecuario tandilense constató que le habían faenado otro vacuno.

“Me carnearon una vaca que vale entre 14.000 y 15.000 pesos, por lo que el perjuicio económico es importante”, contó ayer.

En esta segunda ocasión se trató de un animal que pesaba alrededor de 480 kilos -de raza Hereford y de tres años de edad, con señal y marca- que estaba en uno de los potreros del campo, en un lote ubicado a unos 500 metros de la Ruta 3.

“Es como que se lavan las manos”

“En la Policía me dicen que saben quiénes son, que los tienen identificados. Pero después nunca pasa nada. Cuando hago la denuncia en la Subcomisaría de Cacharí ellos me la toman, pero me dicen que es competencia de la Patrulla de Azul”, dijo en alusión al Comando de Prevención Rural que tiene sede en Urioste y Ruta 3 de esta ciudad.

“Es como que se lavan un poco las manos”, se quejó ayer el damnificado por estas carneadas, quien sostuvo que esta situación no le sucede sólo a él, ya que también “han carneado en otros campos de la zona cualquier cantidad de animales, aunque hay mucha gente que no quiere denunciar esos hechos para no tener problemas. Ahí en la zona de Cacharí es desastroso lo que están carneando”.

El dato 

La modalidad delictiva llevada a cabo por los autores de estas carneadas, según expresó ayer Pardo, fue la misma en ambas oportunidades. “No rompen el alambrado ni nada. A los animales los matan a tiros en la cabeza. Y una vez que los carnean, pasan la carne por arriba del alambrado. Después se van en algún vehículo por la ruta o por un camino vecinal”.

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