Leer a Cervantes

El año 2016 es el año de Miguel de Cervantes Saavedra. Se celebra el centenario y la conmemoración hace recordar al más universal de los escritores de lengua castellana. Es por tanto una fecha para conmemorar al idioma español.

El IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra, insigne autor de El Quijote de la Mancha, pero no únicamente de ese libro, debe ser un acontecimiento de excepcional interés público para la ciudad cervantina de la Argentina, Azul.

Hay que fijarse en Azul porque esta conmemoración supera todas las fronteras y une a todos los países hispanohablantes. Azul ha demostrado en los últimos años un empuje cultural y educativo único y excepcional en los ámbitos cervantinos, empuje que ha surgido de la ciudadanía, fuerza que surgió de todos y cada uno de los azuleños, que contaron con la alianza estratégica de las instituciones públicas  y privadas unidas, ha expresado Benito Fernando Redondo.

Eso provocó que recibiera el nombramiento de Ciudad Cervantina de la Argentina bajo el alto patrocinio de la UNESCO. Claves de esta decisión fueron los proyectos, los ideales, los programas que fueron presentando en el documento Azul, Ciudad Cervantina. Eso motivó un reconocimiento internacional que tiene su legitimidad en el trabajo de muchas personas.

Por eso en este cuarto centenario, en esta ciudad, es necesario destacar la figura de Cervantes, redescubriendo nuevamente su aportación al mundo de las letras y la cultura universal. Es el momento de actualizar la figura y obra de Cervantes, mejorando el conocimiento en su contexto histórico y cultural, siguiendo lo expresado por Carlos Fuente, que señala que “Cervantes nos dice que no hay presente vivo con un pasado muerto. Leyéndolo hoy, entendemos que creamos la historia y que es nuestro deber mantenerla. Sin nuestra memoria, que es el verdadero nombre del porvenir, no tenemos un presente vivo: un hoy y un aquí nuestro, donde el pasado y el futuro verdaderamente encarnan”.

Hay que profundizar en su lectura. Leer a Cervantes debe ser lo verdaderamente central. Todo lo demás son fuegos artificiales que, aunque dan colorido y luz a la celebración no son la melodía central. La música de este centenario debe ser la lectura. Para ello las instituciones públicas y privadas azuleñas deberían lanzar un programa ambicioso de lectura, comenzando ya a trabajar en esta temática.

Si bien en Azul se publicó un trabajo realizado por José Manuel Lucía Megías y Margarita Ferrer y se repartieron en los colegios, ahora es necesario reeditarlo y volverlo a distribuir en las escuelas, porque su lectura, como toda la lectura de la bibliografía de Cervantes, debería ser obligatoria en los colegios primarios y secundarios, y ser conocida por toda la comunidad.

Sólo quedará algo de este centenario si somos capaces de “poner en lectura” las obras de Cervantes. Haciéndolas más accesibles a los lectores. Acompañándoles y centrando la mirada en lo que verdaderamente importa en el 2016.

No hay que olvidarse: “ahora digo-dijo a esta sazón don Quijote- que el que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho”.

Los azuleños desde ahora tienen que empezar a trabajar en profundizar la lectura, haciendo de la lectura una nueva puerta a la imaginación y los sueños.

Si se logra eso está muy bien justificado el nombramiento de Ciudad Cervantina de la Argentino bajo el patrocinio de la UNESCO.

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