“Llevamos alrededor de 160 escrituras entregadas”

Lo aseguró el director municipal de Regularización Dominial, Ángel Olaechea, al ser consultado acerca de esta gran deuda existente en Azul que es la regularización de viviendas.  A futuro “hay más de 1200 viviendas sociales para regularizar en Azul”, informó también.

El director municipal de Regularización Dominial, Ángel Olaechea, dialogó ayer con EL TIEMPO. NICOLÁS MURCIA 


El municipio viene desarrollando un plan para lograr la mayor cantidad de escrituras posibles y que muchos azuleños que esperaron por años puedan regularizar su situación y accedan al título de propiedad de sus viviendas.
Hasta el momento ya se entregaron las escrituras a aproximadamente 160 habitantes de Azul y hay alrededor de 1200 familias que están en vías de hacerlo, de las cuales a ninguna le falta el inicio del proceso que es el plano de mensura.
Estas gestiones se enmarcan dentro del plan municipal de escrituración denominado “Tu escritura – tu derecho” y dentro del plan que ejecuta el Instituto de la Vivienda.
El programa de escrituración comprende varios tipos: las viviendas construidas por el Estado y que están a su nombre –nacional, provincial o municipal-, las escrituras que se otorgan por Casa de Tierras por prescripción administrativa y bajo la Ley 24.374 (ver recuadro).
El trabajo se ejecuta de manera conjunta con la escribana Marcela Voiscovich, que es la titular del Registro Notarial N° 1.
La finalidad es lograr que tantísimas familias azuleñas tengan acceso a los documentos que le dan la seguridad jurídica sobre su hogar.
“Tu escritura, te derecho”
Para conocer más en detalle este programa que el municipio lleva adelante desde el 2016, EL TIEMPO dialogó ayer con el director municipal de Regularización Dominial, Ángel Olaechea.
Informó en primer lugar que “en marzo de 2016 se lanzó el programa Tu escritura, te derecho, para seguir las políticas de escrituración que tenía como meta el intendente Hernán Bertellys”.
Una vez lanzada la operatoria, el funcionario puntualizó que “llevamos alrededor de 160 escrituras entregadas a personas a través de distintas operatorias que se hicieron en barrios de viviendas sociales creados por el Estado; sea municipal, provincial y nacional, y en diferentes gestiones; y que no tenían su escritura, ni tampoco tenían construidos los planos como fue el caso del Pedro Burgos, UOCRA y Solidaridad, que son barrios que no tenían los planos”.
Es que para poder llegar a la escritura primero tiene que estar el plano de subdivisión aprobado, creando el lote donde se construyó la casa, cosa que no existía en muchos barrios de esta ciudad.
Un arduo trabajo
Puntualizó además que en el caso del barrio Empleados de Comercio, tenían los planos y la mayoría de sus habitantes ya tienen las escrituras, salvo en tres o cuatro unidades.
Respecto al trabajo que resta hacer, Olaechea señaló que “nos quedan 120 casas de los FONAVI, en el barrio Solidaridad 91 viviendas, las rurales de Cacharí y Chillar, UOCRA, Solidaridad y el Plan Federal con 371 viviendas”. 
Sobre los motivos que hicieron que pasaran años y años sin que se regularice la situación de tantos inmuebles en Azul, el funcionario dijo que “vengo trabajando con la gente del Instituto de la Vivienda desde antes de esta gestión, trabajaba en Olavarría y tenía conocimiento que en varias oportunidades se le ofreció a Azul traer estos programas de escrituración y distintos intendentes no los tomaron”.
Olaechea comentó que en este camino que emprendieron en 2016 se han encontrado incluso con familias que reciben la escritura con satisfacción, pero con pesar al mismo tiempo porque hay personas que fallecieron sin poder cumplir el sueño de tener posesión de su casa.
La situación en Azul
Comentó también al respecto que “antes de que se realizaran los planos, uno iba a catastro y encontraba la manzana sin subdivisión de los terrenos”.
No obstante, en esos sitios se cobraban las tasas con una cuenta suplente.
En la actualidad “la intención es tratar de regularizar lo que más se pueda”, destacó
A futuro “hay más de 1200 viviendas sociales para regularizar en Azul”.
“Estamos a la espera de la confirmación del Instituto de la Vivienda para vuelvan a venir que supongo en 10 o 15 días para realizar más operativos en otros barrios que todavía no tenemos definido”, anticipó al hablar con este diario  el director de Regularización Dominial.
A su vez, indicó que “estamos trabajando con dos barrios que se crearon a través de asociaciones, que ya no existen, como son Asociación Amigos Bancarios y 8 de octubre. Los estamos estudiando junto al Instituto de la Vivienda para que puedan escriturar”.
El circuito administrativo
Lo que hace el Instituto son censos para viviendas sociales. Los primeros días de abril por ejemplo estuvieron integrantes del Instituto de la Vivienda realizando los censos en el Pedro Burgos, un barrio que se construyó en 1980 y recién se hicieron los planos el año pasado.
Personal del Instituto de la Vivienda de la provincia de Buenos Aires y con colaboración de agentes municipales, censaron recientemente más de 370 familias que habitan viviendas sociales en el marco de este plan de escrituración.
“Ahora pasan a lo que es el área de adjudicaciones donde verifican que las personas que hayan censado no tengan otra vivienda y si cumplen con los requisitos, se elevan los trámites a la Escribanía General de Gobierno, desde donde podrán la fecha para tomar la firma, se firman esa escrituras, se registran y vuelvan al municipio para ser entregadas”, contó como ejemplo que trabajo que se está concretando en Azul.
Aclaró en torno a este circuito administrativo que “siempre son fechas que dependen del Instituto y de la Escribanía de Gobierno, no son fechas que pone el municipio”.
También hizo hincapié que en la operatoria de viviendas sociales “son trámites totalmente gratuitos, no se cobra por el censo ni por la escritura”.
Como para finalizar destacó que “la escritura es un derecho que por distintas cuestiones ha venido siendo coartado. No haber terminado de pagar no es un inconveniente para dejar de tener una escritura”.

EL DATO
Por consultas, los interesados pueden llamar al teléfono (0221) 429-4986 de la Dirección General Inmobiliaria y Social del Instituto de la Vivienda o a la Dirección de Regularización Dominial del municipio al teléfono (02281) 434716/17. O acercarse a la oficina municipal ubicada en Avenida 25 de Mayo 619, primer piso, oficina 11, desde las 7 y hasta las 14 horas.

UNA OPERATORIA PARA CASOS PARTICULARES
Hay dos operatorias que el municipio interviene: las viviendas sociales construidas por distintas planes estatales y otra para las particulares incluidas en la ley 24.374.
Esta última ley de tierras es la llamada “Ley Pierri” para viviendas particulares que sea única propiedad y que estén viviendo en forma permanente.
“Para acogerse a este beneficio tienen que presentar documentación desde el año 2005 hasta ahora para justificar que están viviendo en la casa”, explicó a este diario Olaechea sobre esta operatoria en particular.
Se trata de una ley de regularización dominial a partir de la cual se instituyó un régimen que permite a los ocupantes de buena fe de inmuebles urbanos destinados a su vivienda única; que acrediten su ocupación, en forma pública, pacífica y continua con anterioridad al 1 de enero de 2006; regularizar su inmueble.
Esos requisitos y que el inmueble tenga como destino principal el de casa habitación única y permanente, es lo que se necesita para acogerse a esta ley.
El municipio trabaja con la ley 10.830 a través de la Escribanía General de Gobierno, pero esta ley de regularización para los casos particulares es muy beneficiosa.
Aplican para esta ley todos aquellos que puedan demostrar que es vivienda única y que la habitan desde 2005, y así pueden lograr la escritura con un costo que es del uno por ciento de la valuación que realiza el agrimensor del municipio en función a las medidas y características de la casa.
“No se toma en cuenta la valuación fiscal ni la del mercado, y además se puede pagar en cuotas”, especificó Olaechea.
Se inicia el trámite, lo que significa implícitamente “se vaya a escriturar porque primero se publica un edicto y alguien se puede oponer. En caso contrario, no hay inconvenientes. No busca no esto evitar irregularidades”, explicó Olaechea.
 

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