Lluvia Mansa

Hace diez años Osvaldo Urbina empezó a escribir un relato y que ahora lo retomó hasta su culminación, presentándose el libro que lleva por título “Lluvia Mansa” en el Museo Squirru.

En esta época donde están de moda conceptos como corrupción, violar la ley, enriquecimiento ilícito, leer algo que deja una enseñanza de cómo se debe vivir. De los hombres que van por el camino correcto en la vida, que siempre vivieron de su trabajo, que cuidaron su familia, humildemente, pero se sacrificaron y fueron dando valores a las personas que los rodeaban, parecería que fuera un soplo de esperanza de que el cambio es posible, para recobrar los valores positivos que existen y que las personas, cada una de ellas, deben concientizarse y practicarlos.

Este libro surgió, según el autor, porque a veces uno no se da cuenta de lo que lo impulsa a escribir. El siempre estuvo ligado al campo, allí nació, estuvo en contacto con el paisano surero y quiso escribir algo para que, de alguna manera, a las nuevas generaciones, que no saben nada -según el autor-, pero que les quede algo documentado para que el día de mañana puedan saber quienes fueron y son  nuestros paisanos.

El relato describe la figura de un paisano que ha sido domador y que anduvo siempre en la calle, recorriendo el país, y que un día se instala en una estancia. En ese lugar hay un joven que lo toma de referente y le pinta, de tanto en tanto, contar su vida, historia argentina, pero cómo él lo había aprendido de las ruedas familiares. Otros conocimientos como las invasiones inglesas, pero dicho desde sus bisabuelos que era lo que él sabía realmente. Ambos se hicieron muy amigos.

Este chico estaba estudiando, pero siempre apurado para estar con el viejo y tomar mate, conversar y aprender. Cuando regresa a la estancia su hermano le dice que Don Ponciano, que es el nombre de este paisano que fue domador, pidió las cuentas, ensilló su caballo y emprendió su camino.

Entonces, el joven estudiante empieza a hacer un racconto de lo que el paisano le había enseñado, algunos consejos y ese dolor entrañable de perder un amigo.

Osvaldo Urbina no es un improvisado en el arte de escribir. Desde chico, cuando asistía al colegio comenzó con esta tarea, pero nunca guardó nada. Hasta que un texto suyo fue musicalizado con Alberto Hernández. En ese tiempo escribía versos criollos, trataba de manejar la décima ya que le gustaba lo criollo.

Así llegó a tener mucho material guardado y un grupo de amigos editó ese material en el libro que se llamó “Poesías gauchescas y otras yerbas” en el año 2006. También en el marco de los festejos de la declaración de Azul Ciudad Cervantina de Argentina fue seleccionado para representar a nuestra identidad portando la Bandera Argentina. También fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad por el Concejo Deliberante de Azul.

Mientras tenga vida voy a seguir escribiendo aunque no se si lo voy a publicar. Porque la escritura se convierte en un vicio, en algo que se necesita para seguir subsistiendo, expresó Osvaldo Urbina. Una enseñanza a los jóvenes que en la actualidad, muchos de ellos, no leen material bibliográfico de calidad y por lo tanto no se encuentran capacitados para escribir cosas profundas.

Leer “Lluvia Mansa” es para el espíritu una reivindicación y exaltación de los valores positivos que se necesitan para ser mejores seres humanos.

 

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