LA INVESTIGACIÓN PENAL POR UN BRUTAL CRIMEN

“Lo arrojaron a las vías con la intención de matarlo cuando un tren lo pasara por arriba”

Arrollado por al menos un tren. Así murió el pasado 7 de mayo un joven que tenía 25 años. Días después, la Policía ya tenía datos que indicaban que a la víctima la habían asesinado. El viernes último, los presuntos autores de este homicidio fueron detenidos.
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Arrollado por al menos un tren. Así murió el pasado 7 de mayo un joven que tenía 25 años. Días después, la Policía ya tenía datos que indicaban que a la víctima la habían asesinado. El viernes último, los presuntos autores de este homicidio fueron detenidos.

Así lo sostuvo una Fiscal en el pedido para que fueran detenidos los acusados del homicidio de Carlos Emmanuel Ruocolo, hecho ocurrido en Azul el mes pasado. Las medidas cautelares se hicieron efectivas anteayer en Villa Piazza Norte. Este martes, al adolescente de 16 años procesado por el asesinato le dictarían la prisión preventiva. El otro imputado, mayor de edad, podría ser condenado a prisión perpetua.

Nueve días después a que se produjera la muerte de Carlos Emmanuel Ruocolo, policías del Gabinete de Investigaciones de la comisaría primera local que trabajaron en el caso ya tenían la certeza de que su deceso no había sido un suicidio y que tampoco obedeció a que lo atropelló accidentalmente un tren.

En ese entonces, los investigadores ya contaban con versiones de testigos que indicaban que al joven lo habían atacado a golpes y que después, en estado inconsciente, sus agresores dejaron su cuerpo sobre las vías para que al menos un tren lo arrollara.

Un cuerpo partido en dos

El domingo 7 de mayo pasado el cuerpo mutilado de la víctima de lo que ahora se investiga como un homicidio triplemente agravado, hecho por el que desde anteayer están detenidos un adolescente menor de edad y un joven, había sido encontrado en cercanías de las vías y su intersección con la ex calle Córdoba de esta ciudad.

Aquel día, minutos después de la hora nueve, se recibió un llamado al teléfono de emergencias de la Policía que daba cuenta del hallazgo del cuerpo del joven, que tenía 25 años, en el lugar ya mencionado.

Para cuando efectivos de seguridad se hicieron presentes en la zona de las vías, observaron el cadáver mutilado de la víctima, cuyas partes habían quedado entre dos de los vagones de un tren de carga que pasaba por ese sector.

Pero aquel tren que había detenido su marcha no habría sido el que arrolló al joven.

En la causa penal que está llevando adelante por lo sucedido Mariela Viceconte, fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, el testimonio brindado por el ayudante del conductor de ese tren de carga señala que la formación se había detenido después de que fueran observados dos bultos que -en principio- se pensó que eran bolsas con basura, ya que habitualmente en ese sector de la ciudad suelen arrojarse residuos.

Uno de esos bultos estaba en medio de la vía. El otro, sobre el lado izquierdo de uno de los rieles.

Recién al descender de la locomotora, los trabajadores de Ferrosur que viajaban en la máquina pudieron comprobar que esos bultos, en realidad, pertenecían a un cuerpo humano que estaba partido en dos.

Para ese entonces -se pudo determinar después en la Investigación Penal Preparatoria- por ese mismo sector ya habían pasado dos trenes. Ambos, con dirección Norte-Sur.

La primera de las formaciones había pasado cerca de la hora 6.30 de aquel domingo 7 de mayo. La otra, cuando era alrededor de las ocho.

Esos horarios son coincidentes con el momento en que ha podido determinarse que Ruocolo murió, a causa de lo que ahora es considerado un asesinato que lo tuvo al joven como víctima.

El homicidio, según la Fiscalía

Cuando desde la fiscalía a cargo de la Dra. Viceconte fueron solicitadas a un Juez de Garantías las detenciones de un adolescente de 16 años y de Juan Pablo Castro -un joven de 21 años-, que son quienes ahora están acusados de este brutal crimen, en dicho pedido se hizo mención a que ese domingo 7 de mayo Carlos Emmanuel Ruocolo fue asesinado entre las seis y las ocho de la mañana.

En ese lapso de tiempo, se ha podido establecer que los detenidos -en inmediaciones de las vías del ferrocarril, entre las calles Malére y Bogliano- mantuvieron una discusión con Ruocolo que derivó en que comenzaran a pelearse a golpes de puño.

Al joven que después moriría le exigían la entrega de elementos que tenía en su poder, los cuales no trascendieron qué eran. Y como él se negaba, comenzaron a golpearlo.

En esas circunstancias, cuando la víctima le dio la espalda a Castro, el mayor de los ahora detenidos “tomó del suelo una piedra grande tipo adoquín o baldosa con material y se la arrojó a Ruocolo, efectuándole un golpe en la zona posterior de su cabeza”, según se menciona en cuanto a la existencia material del hecho.

La violencia del impacto hizo que el joven cayera “desplomado e inconsciente” a un costado de las vías, sobre el sector que da a la calle Alberdi.

Después vino lo peor: los agresores, “aprovechándose de la situación de indefensión en que había sido colocada la víctima” y “aunando ambos tareas en un plan conjunto de consumar el delito de robo”, revisaron los bolsillos para sustraerle al joven aquello que instantes antes se había negado a darles.

Con el grado de certeza requerido hasta el momento en esa investigación penal que aún continúa, posteriormente fue posible determinar que Castro tomó de los brazos a la víctima y que el menor lo hizo por las piernas. Así, “lo arrojaron a las vías del ferrocarril con la intención de matarlo cuando un tren lo pasara por arriba -se cree que fueron dos formaciones la que lo arrollaron- y abandonaron el lugar en poder de los elementos sustraídos”.

No es un dato para nada menor, en el marco de la causa penal que se está llevando adelante, el hecho de que a la víctima le hayan robado.

Eso derivó en que las detenciones otorgadas por el juez Federico Barberena -titular del Juzgado de Garantías 2 y también, en forma subrogante, a cargo del Juzgado de Garantías del Joven del Fuero Penal Juvenil- para ambos acusados del crimen implique que ahora les imputen, en el marco de ese asesinato agravado por tres circunstancias distintas, un homicidio criminis causa.

“Es decir -señaló ayer a EL TIEMPO una fuente judicial allegada a la instrucción del sumario- cometido con la intención de llevar a cabo el delito de robo. Ante la negativa de la victima, para consumarlo, terminaron con su vida”.

Esa agravante, por sí sola, implicaría para el mayor de edad acusado que, de resultar condenado en un juicio, le impongan prisión perpetua como pena.

Homicidio calificado por alevosía, por criminis causa y con el concurso premeditado de dos o más personas es la calificación hasta el momento de la causa penal que se instruye por este hecho.

Mientras que el adolescente de 16 años permanece en el Instituto Lugones, “Pauli” Castro sigue privado de la libertad en la comisaría primera, después de que ambos los habían detenido el pasado viernes.

En el caso del joven de 21 años, ese homicidio triplemente agravado que se le imputa incluye también como una agravante “la participación de un menor de edad” en el hecho.

El dato

Voceros judiciales informaron que para pasado mañana martes está prevista la audiencia donde al menor le dictarían la prisión preventiva como uno de los autores de este crimen. A diferencia de lo que sucede con los mayores de edad imputados de delitos, los plazos son más cortos en el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil para resolver las situaciones procesales de los acusados de cometer ilícitos. De ahí que, una vez ocurrida una detención, la Acusación sólo tiene cinco días para reunir pruebas con las que después un Juez de Garantías dicta o no una prisión preventiva.


MUERTE EN LAS VÍAS –

La víctima había salido con los dos acusados del crimen

Así lo han señalado diferentes testigos en la causa penal donde se investiga el homicidio de Carlos Emmanuel Ruocolo, un hecho por el que hay dos detenidos. El domingo 7 de mayo, los tres estuvieron en un boliche hasta alrededor de las seis. De regreso, la víctima compró bizcochos y bombones en una panadería. Y al llegar a la zona de las vías, entre Malére y Bogliano, el mayor y el menor acusados de haber asesinado al joven lo atacaran a golpes hasta dejarlo inconsciente. Luego, arrojaron su cuerpo a las vías para que al menos un tren lo arrollara.

Los dos acusados de este crimen fueron detenidos el pasado viernes. La imagen corresponde a uno de los allanamientos que ese día la Policía hizo.

Las averiguaciones de los investigadores permitieron determinar que, cuando habían pasado algunos minutos de aquel domingo 7 de mayo en que después Carlos Emmanuel Ruocolo moriría, el joven había salido junto con un grupo de amigos.

Entre ellos, estaban el mayor y el adolescente menor de edad que ahora están detenidos por este homicidio triplemente agravado.

Los jóvenes, cinco en total, aquella medianoche se movilizaban en un Volkswagen Gol propiedad de uno de ellos.

Los primeros de ese grupo en ingresar al local bailable que está en una de las esquinas de Avenida Perón y Colón de esta ciudad son quienes ahora están detenidos por el crimen: el menor de 16 años y Juan Pablo “Pauli” Castro, el joven de 21.

Los demás, siguieron dando vueltas por la ciudad en el auto. Por la zona céntrica y por la Costanera, en la previa a que -ya cuando era la hora cinco de aquel domingo 7 de mayo- ingresaron también al boliche de Colón y Perón.

En ese lugar, los cinco jóvenes que horas antes habían salido juntos en el auto volvieron a encontrarse.

Pero una hora más tarde, mientras el dueño del Gol se retiró solo, los demás se fueron caminando en dirección hacia Villa Piazza Norte, el barrio donde todos tienen sus domicilios.

A pie, pasaron por una panadería que está en San Martín entre Leyria y Castellar. En ese lugar, compraron bizcochos. Y Ruocolo, además, compró bombones para regalarle a su novia, según testigos contaron.

Después, ya cuando los acusados y la víctima iban llegando al sector de las vías, se produjo el ataque donde el joven quedó inconsciente y luego fue arrojado a las vías para que al menos un tren lo arrollara.

Testimonios que son coincidentes

Entre los testimonios reunidos en la investigación, pudo conocerse la versión de un hombre conocido de todos los involucrados en este homicidio.

Aquel domingo 7 de mayo, en bicicleta, había ido a comprar cigarrillos. Y según contó -en Malére y Alberdi, al regresar de un kiosco cercano a la Terminal- vio a Ruocolo, Castro, otro joven y al menor.

Ese testigo refirió que observó cuando el joven que después murió y el mayor de los ahora detenidos estaban peleándose a trompadas. Y vio también lo que después sucedió con la víctima, cuando recibió ese golpe en la cabeza con una baldosa o un adoquín que lo dejó inconsciente. Una situación que, instantes más tarde, derivó en que los ahora acusados del crimen arrojaran su cuerpo a las vías.

Esa misma versión, señalaron a EL TIEMPO fuentes allegadas a la causa penal, fue coincidente con otro testimonio colectado por los investigadores: el de un nene de once años. Ese menor, también dijo haber visto lo mismo que describió el otro testigo ya referido.

 El dato

A los testimonios reunidos por el personal del Gabinete de Investigaciones de la Seccional Primera se sumaron, como otras pruebas, las filmaciones de las cámaras de seguridad de las locomotoras de los trenes. También, un total de seis videos surgidos de grabaciones de cámaras privadas que están ubicadas en diferentes lugares de la ciudad por donde regresaron juntos caminando, luego de haber ido al boliche, la víctima de este asesinato y los dos acusados de haberlo matado.

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1 Comment

  1. Yoli

    Junio 5, 2017 at 3:34 am

    Que los jueces apliquen la ley.terminen con el garantismo zafaronista y hagan verdadera justicia.

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