FALLO DE UN JUICIO ORAL

Lo condenaron a una pena única de tres años de prisión por pegarle una trompada a un hombre

 

La sanción es de efectivo cumplimiento. Se la impusieron a un transportista de Tandil que en marzo del año pasado, en el marco de una disputa vecinal por una presunta denuncia en su contra, le aplicó un golpe de puño en el labio a la víctima. Al caer, el agredido golpeó su cabeza contra el piso, sufriendo lesiones por las que tuvo que ser internado en el Hospital Pintos. Si bien el juez que intervino en el caso le impuso al encausado una pena de dos meses de prisión a cumplir por el delito de “lesiones leves”, un antecedente penal computable que registraba se tradujo en ese ya señalado dictado de una pena única, también de efectivo cumplimiento, de tres años de prisión.

 

 

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Un juicio oral llevado a cabo días atrás en un Juzgado Correccional de esta ciudad derivó en la condena para un tandilense a una pena de dos meses de prisión a cumplir, después de que fuera hallado autor de una agresión a un hombre, a quien le aplicó un golpe de puño y le provocó lesiones leves, según se indicó en el fallo.

Un antecedente penal computable que registraba el encausado se tradujo en que en ese mismo juicio le fuera impuesta una pena única de tres años de prisión, también de efectivo cumplimiento.

El juicio relacionado con este hecho se había desarrollado en el Juzgado Correccional número 2 que está a cargo del Dr. Héctor Torrens.

El encausado fue identificado como Natalio Alberto Jugón, de 36 años. Fue condenado por un hecho ocurrido en esta ciudad el 12 de marzo de 2014 y el juez que intervino en el debate lo halló autor penalmente responsable del delito lesiones leves.

Esa pena única de tres años de prisión de cumplimiento efectivo que el magistrado le impuso al acusado fue comprensiva de los dos meses de prisión que le dictó por el hecho materia de este juicio oral y de una pena de tres años de prisión en suspenso que, a modo de antecedente penal computable, el tandilense registraba.

Junto con el dictado de la pena única, a Natalio Jugón -un chofer de camiones-  le fue revocada la condicionalidad de esa pena en suspenso que tenía a modo de antecedente penal, la cual el Tribunal Oral en lo Criminal de Tandil le había impuesto el 26 de abril de 2011, cuando en otro juicio había sido hallado autor de los delitos robo agravado por ser cometido en despoblado y estelionato en concurso real, hechos que -respectivamente- perpetró en la vecina ciudad serrana los días 21 y 18 de agosto de 2001.

 

Una piña

 

Según el juez Torrens dio por probado, el 12 de marzo del año pasado -cuando era alrededor de la hora 19.45- el transportista cometió el hecho por el que fue condenado en este juicio oral.

La víctima de la agresión es un azuleño que tiene 64 años y se llama Roberto Luis Navas.

El hombre fue golpeado por el encausado en la vía pública. Concretamente, sobre la calle Cáneva a la altura del numeral 200.

“Tras generarse una discusión verbal entre ambos, el imputado Jugón le aplicó a Navas un golpe de puño en la zona de la mandíbula con tal intensidad que provocó su caída de espaldas hacia el suelo, contra el cual impactó con su cabeza, sufriendo pérdida de conocimiento y una lesión cortante en la zona occipital derecha, herida que debió ser suturada y resultó ser de carácter leve”, señaló el juez Torrens en el fallo.

Cuando Navas fue agredido estaba charlando en la vía pública con el suegro del encausado.

Después, apareció en el lugar Jugón, quien estaba ofuscado porque le atribuía a un vecino suyo haberlo denunciado porque le molestaba su camión.

Navas declaró conocer al vecino al que Jugón acusó de haberlo denunciado. Y le dijo al agresor que se fijara bien si efectivamente había sido ese hombre el que radicó una denuncia en su contra.

En esas circunstancias, mientras la víctima intentaba calmarlo en presencia de varios vecinos, entre ellos el hombre al que Jugón acusaba de haberlo denunciado, imprevistamente le aplicó un golpe de puño que lo hizo caer a Navas al piso.

Al caer, se golpeó la cabeza y tuvo un corte bastante importante, llegando incluso a perder el conocimiento.

El golpe que el hombre recibió por parte del encausado fue a la altura del labio, por lo que después tuvieron que llevarlo al Hospital Pintos para que fuera atendido, centro asistencial municipal donde estuvo internado un día.

“Analizando los aspectos relevantes de los elementos de prueba que he venido exponiendo con amplitud, encuentro que la víctima Roberto Luis Navas ha dirigido al acusado Natalio Alberto Jugón una clara imputación de autoría, que se corresponde con los indicios de presencia, oportunidad y motivación”, señaló el juez en el fallo, mencionando también lo declarado por un testigo en el juicio, que si bien no presenció exactamente el momento de la agresión vio a la víctima caer de espaldas, “prácticamente desvanecida y sin efectuar maniobras defensivas, golpeando su cabeza contra el suelo”.

Ese testigo dijo también que vio a Jugón y a Navas cuando ambos discutían.

 

Atenuantes y agravantes

 

A modo de atenuantes para el hombre condenado en este juicio, el juez Torrens valoró “el buen concepto que pudiera registrar” y “la colaboración que el propio imputado prestara en la atención inmediata de la víctima, tras el hecho, interviniendo personalmente, junto con su suegro López y con Juan Pablo Gallo (a quien el encausado acusaba de haberlo denunciado), en el traslado de Navas hacia el Hospital local”.

Como circunstancias agravantes, el titular del Juzgado Correccional número 2 de Azul tuvo en cuenta “la marcada diferencia de edad entre el imputado -34 años al momento del hecho- y la víctima -62 años-, dato revelador del aprovechamiento lesivo de una desproporción de fuerzas y de posibilidades físicas entre ambos; lo que conforma ello una circunstancia demostrativa de una mayor peligrosidad en el accionar del encausado”.

Y también valoró esa condena anterior que registraba a modo de antecedente, lo que se tradujo en la imposición de esa ya señalada pena única de tres años de prisión de efectivo cumplimiento.

“Volver a delinquir revela la indiferencia del autor como capacidad psicológica para motivarse en la norma, además de un desprecio por la advertencia social de reproche contenida en el pronunciamiento previo de condena”, escribió el juez Torrens en la resolución.

 

El dato

Las partes estuvieron representadas en este juicio por la fiscal Laura Margaretic y el defensor Particular Claudio Castaño. La funcionaria judicial, en su alegato, había solicitado para el encausado una condena de tres meses de prisión a cumplir por la agresión y el dictado de una pena única de tres años, también de efectivo cumplimiento y tal como finalmente sucedió. El abogado de Tandil, en cambio, pidió la absolución de su defendido. Y en subsidio, ante una eventual condena, que se declarara inconstitucional a la unificación de las penas, como así también la revocatoria de esa condicionalidad de la que el hombre gozaba tras aquella primera pena que le fuera impuesta en un juicio realizado en Tandil. Pero ambos pedidos no prosperaron. Tampoco prosperó ese otro para que sólo fuera condenado a la pena mínima que el delito de “lesiones leves” establece, sin unificación con la condena anterior que registraba su defendido.

 

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