EL POLICÍA QUE SALVÓ A UN HOMBRE DE MORIR QUEMADO Y ASFIXIADO

“Lo principal era la vida de este ciudadano”

Matías Hoffer, el oficial de Policía que el pasado martes rescató a un hombre del interior de una casa incendiada. “Me quedé a resguardo de él hasta que llegó la ambulancia y lo trasladaron al hospital. Gracias a Dios no tuvo ninguna quemadura ni nada grave”, contó.
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Matías Hoffer, el oficial de Policía que el pasado martes rescató a un hombre del interior de una casa incendiada. “Me quedé a resguardo de él hasta que llegó la ambulancia y lo trasladaron al hospital. Gracias a Dios no tuvo ninguna quemadura ni nada grave”, contó.

El oficial azuleño Matías Hoffer rescató el pasado martes a un cartonero que había incendiado una precaria vivienda con aparentes intenciones de suicidarse. El joven trabaja en el Comando de Patrullas. Afirma que le gusta lo que hace y que no entró a la fuerza “ni por el sueldo ni para andar paseando en un móvil”.

Con 20 años de edad y todavía sin haber cumplido el primero en la fuerza, el policía azuleño Matías Alejandro Hoffer contó que el pasado martes vivió una experiencia “muy fuerte” cuando le tocó rescatar a un hombre que, con aparentes intenciones de suicidarse, había incendiado la precaria vivienda donde se domiciliaba.

El oficial, que desempeña funciones en el Comando de Patrullas y hace horas extras en el Comando de Prevención Rural –“trabajando como seguridad en el EcoAzul”-, recordó en una entrevista con EL TIEMPO lo que fue toda aquella situación.

“Nosotros fuimos convocados por el 911 a España y Calle 8, por lo que con mi compañero -el también integrante del CPA Matías Ciappina, un sargento- concurrimos al lugar en el móvil”.

Si bien no pertenece a la cuadrícula donde el pasado martes por la tarde el hecho se produjo -el móvil asignado a ese sector estaba interviniendo en un accidente de tránsito ocurrido en Sarmiento y Lavalle- igual fueron porque “éramos los que más cerca de esa otra emergencia estábamos”.

La consigna que les habían dado desde el Centro de Despacho no era clara. Se mencionaba la existencia en el lugar, España y Calle 8, de un hombre que amenazaba a otro con prenderle fuego la casa.

Pero al llegar, los policías no hallaron en principio nada que les llamara la atención y obligara a la intervención de ambos.

El móvil se detuvo en las inmediaciones de una precaria vivienda de planchones ubicada justo en la esquina ya referida, a una cuadra del Barrio Mariano Moreno. Y luego de hacer sonar en un par de ocasiones la sirena del móvil, del interior de la casa salió a atenderlos el hombre al que instantes después el oficial Hoffer salvaría de morir asfixiado y quemado.

“Al lugar al que fuimos era una casa medio precaria, con una puerta de chapa. Muy difícil de ingresar, porque afuera había cartones, carros y botellas”, elementos propios de la actividad que desempeñaba el hombre que ese día tuvo que ser rescatado: un cartonero identificado como Carlos Sequeira, de nacionalidad uruguaya y de 71 años de edad.

“Este hombre salió del interior de ese domicilio y nos preguntó qué necesitábamos. Me acuerdo que salió lo más bien a hablar con nosotros y que yo le expliqué que habíamos sido convocados por un llamado al 911. Estuvimos intercambiando palabras y le pedí los datos. Ahí me dijo que era de apellido Sequeira, que era uruguayo y que tenía 71 años. Hablamos lo más bien”, recordó el policía.

Una fuerte explosión

En un principio, la situación no implicó emergencia alguna, por lo que ambos efectivos de seguridad, tras entrevistarse con el cartonero, regresaron al móvil e informaron al Centro de Despacho de que en el lugar estaba todo tranquilo.

Pero bastó que los policías se subieran al móvil y que el anciano ingresara nuevamente a la vivienda para que en el lugar se escuchara una fuerte explosión.

“Nosotros, con mi compañero, ya estábamos arriba del patrullero. Y cuando volvimos empezamos a ver que la casa estaba prendida fuego. Adentro había colchones, cartones, botellas… Era todo inflamable. Y empezó a salir fuego y un humo muy negro, por las ventanas y por los techos. Era una casa de planchones, una especie de galpón medio precario”, relató Hoffer sobre lo ocurrido el pasado martes cuando era alrededor de la hora 17.

“Cuando me bajé del móvil salí corriendo hasta la casa y lo primero que hice fue cortar por precaución una llave de gas, que no sé si estaba funcionando o no y estaba pegada a la casa, afuera, sobre un paredón”.

Al mismo tiempo, su compañero solicitaba vía radial la presencia de bomberos y de una ambulancia, teniendo en cuenta ese voraz incendio que se había iniciado y que en el interior de la propiedad se encontraba el hombre con el que hasta instantes antes ambos policías estuvieron dialogando.

Pero la situación se volvió desesperante de un momento para el otro. Y esperar por la llegada de los bomberos y de la ambulancia hubiera derivado en una muerte segura del anciano que estaba en esa precaria vivienda.

Eso hizo que Hoffer decidiera ingresar a rescatarlo. “Pateé una puerta de chapa y cuando fui a ingresar salió como una bocanada de humo que me impedía ver al hombre adentro de la vivienda. Había mucho fuego también, mientras que el plástico que se estaba quemando empezaba a gotear”.

“Adentro de la casa -continuó diciendo- era todo humo y fuego. Entonces me agaché un poco, tomé aire lo más que pude e ingresé”.

“Cuando me metí, había mucha chatarra y el fuego ya había agarrado el techo. Este señor estaba tirado y desvanecido en el suelo. Cuando lo saqué estaba inconsciente. Lo tomé del cuello y de la pierna derecha. Y como pude lo saqué hasta unos veinte metros de la casa aproximadamente, para que no le llegara el humo”.

“Después me quedé con él. Le sostuve la cabeza para que pudiera respirar. Ahí ví que pestañaba y que se movía. No alcanzó a quemarse. Pero sí había inhalado el humo. Me quedé a resguardo de él hasta que llegó la ambulancia y lo trasladaron al hospital. Gracias a Dios no tuvo ninguna quemadura ni nada grave”.

De esa manera, en pocos minutos, el Oficial de Policía logró rescatar al septuagenario de una muerte segura, poniendo en riesgo su vida para salvar la de ese hombre.

“En ese momento en lo que primero pensé fue en la vida de este señor. También pensé en la mía. Si a mí me hubiera pasado eso, también me gustaría que me ayuden”, sostuvo sobre una experiencia que reconoce que fue “fuerte” para él.

“Mis compañeros me preguntaron qué sentí. Y yo les conté que la mayor adrenalina la viví al momento de tener que sacar al hombre de adentro de la casa incendiada. Fue algo medio loco y confuso, pero que por suerte terminó bien. Lo principal era la vida de este ciudadano. Y gracias a Dios salió todo bien”, agregó.

El dato

Durante la entrevista con EL TIEMPO, el oficial Matías Hoffer agradeció a sus compañeros y jefes del Comando de Patrullas por la labor desempeñada durante el hecho. De la misma manera, destacó la tarea que en el caso llevaron a cabo los bomberos, policías de la Seccional Primera y personal del Hospital Pintos, que en una ambulancia acudió al lugar para auxiliar al hombre que él había rescatado.

“SIEMPRE QUISE SER POLICÍA”

Un mandato familiar es lo que convirtió en policía a este joven azuleño de 20 años, ya que Matías Alejandro Hoffer ejerce la misma actividad que uno de sus tíos y dos de sus primos. Además, su papá y otro tío suyo son militares.

“Siempre quise ser policía. Me acuerdo de las cosas que mi tío policía me contaba y a mí todo eso ya me gustaba de chiquito”, señaló.

Cuando egresó en diciembre pasado de la Escuela que está en Olavarría, a su compañía la integraban un total de 123 aspirantes.

“Pero sólo nos recibimos 73”, mencionó el joven que considera que ser policía es -por sobre todas las cosas- “estar al servicio del ciudadano”.

“A mí me gusta ser policía. No entré a la fuerza ni por el sueldo ni para andar paseando en un móvil. Lo que hago me gusta”.

Su primer destino fue formar parte del Operativo Sol. Y eso hizo que en este verano que pasó desempeñara funciones en Junín durante dos meses.

A poco de estar trabajando en esa ciudad, le tocó participar en el rescate del cadáver de un hombre que se había arrojado desde un puente a una laguna, el lugar al que salieron a buscarlo en lancha hasta que lo hallaron y descubrieron que se había ahogado.

“En un mes en la Policía, eso fue lo primero que me pasó”, recordó Hoffer, que tiene en claro que esta segunda experiencia que vivió el pasado martes,  cuando rescató al septuagenario del incendio, es hasta ahora “una de las principales cosas, ya que pude salvar la vida de este hombre y yo salí ileso”.

Sus padres y sus hermanos viven en Tandil. Y al día siguiente del rescate del cartonero, al viajar a la ciudad serrana dijo que su familia no paraba de preguntarle sobre lo que había sucedido. “Yo les conté a mis familiares. Y mi hermano, el más chico, que tiene seis años, lloraba”.

El joven oficial ya lleva cuatro meses trabajando en el Comando de Patrullas de Azul. Y por ahora tiene el rango más bajo dentro del escalafón de la fuerza: oficial.

“Limpios”, contó que gana casi 17.000 pesos. A ese salario, según dijo, lo refuerza con las horas extras que hace. En su caso, trabajando como seguridad en el predio del EcoAzul, mientras reparte sus funciones en el CPA y el CPR, la antigua Patrulla Rural desde donde cumple esa labor en el basural.

 

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