ENFOQUE

Lo único que no cierra es el “modelo”

NACHO CORREA


Por Augusto Meyer
ameyer@diarioeltiempo.com.ar
Ni de izquierda ni de derecha. Cuando el “modelo” propone la expulsión de los trabajadores, el sistema no tiene ni tendrá nada de positivo. No sólo por lo que implica un obrero “en la calle”, imposibilitado de llevar el pan a su mesa, sino por todo lo que esta situación desencadena en la comunidad que lo circunda.
“Antes de las elecciones prometió que no iba a haber despidos. Está bien que en nuestro país necesitábamos un cambio, pero no este cambio. Necesitamos trabajar y apostamos al trabajo, porque no tenemos otra cultura que la del trabajo. Desde los 17 años que estoy en la fábrica. Ya pasé una época difícil y ahora volvemos a vivir lo mismo”.
El relato es calcado de las expresiones que desde hace más de dos semanas escuchamos de los trabajadores de FANAZUL. Sin embargo el relato no es de ninguno de los fabriqueros. De hecho, ni siquiera es de algún vecino de Azul.
El testimonio viene de una de las trabajadoras de Dass, la fábrica de calzado de Coronel Suárez que acaba de dejar sin empleo a 300 obreros, tanto varones como mujeres, y que según se estima apunta a “desprenderse” de otra importante cantidad de obreros.
Una vez más, el “modelo” expulsa trabajadores en una ciudad mediana que, al igual que la nuestra, depende en gran medida del salario que los obreros dejan en los comercios. Y no es esta una situación que no haya ocurrido en el pasado, durante algunos períodos del gobierno del Frente para la Victoria. De ahí que vuelva al enunciado inicial: de izquierda o de derecha, el “modelo” que expulse a los trabajadores no es viable.
“Hay comercios que viven de nosotros y nosotros necesitamos de los comercios. Es una cadena. Tenemos una familia a la que le tenemos que dar de comer. Y si el almacén no tiene a quién venderle el pan también se queda sin trabajo. Me parece que el Intendente tiene que hacer hincapié en lo que sucede en la ciudad, porque nuestra situación no es la única que está sucediendo”.
El testimonio de otra flamante desempleada de la fábrica suarense podría atribuirse a uno de nuestros fabriqueros. Azul y Coronel Suárez, ciudades distantes unos 380 kilómetros, viven momentos cruciales y en simultáneo. No sólo por las realidades actuales, sino por las secuelas que este oscuro presente pueda decantar a futuro.
Estaba previsto que, también hoy, vaya coincidencia, el intendente suarense Roberto Palacio viaje a Capital Federal en la búsqueda de soluciones.
Al igual que lo que sucedió días pasados en Azul, trabajadores autoconvocados de la fábrica de calzado Dass tenían previsto marchar ayer hacia la sede administrativa de la firma, sita en la zona céntrica de Coronel Suárez, para manifestar su repudio a la decisión de la empresa de suspender a 300 operarios y tenerlos en vilo respecto de su situación laboral.
“La protesta es abierta a todos los vecinos que quieran sumarse al reclamo de quienes el lunes pasado fueron suspendidos e intimados a sumarse al plan de retiro voluntario antes del 9 de febrero próximo, dado que, de no hacerlo -aseguran algunos- serían despedidos”, dijeron los trabajadores convocantes.
Un poco de historia 
La multinacional Dass compró en noviembre de 2015 las fábricas que construyó la desaparecida Gatic (con sedes en Pigüé y Coronel Suárez), con el objetivo de llevar adelante un plan de trabajo para licenciatarios de marcas de calzado nacional e internacional.
Pese al empuje inicial, en 2016 la firma comenzó a sentir los efectos de la retracción del consumo y la importación de calzado terminado, en los últimos tiempos originario de Indonesia.
A mediados de 2017 Dass anunció un plan de suspensiones escalonadas que se extendió hasta fines del año pasado. En noviembre, además, lanzó un agresivo programa de retiros voluntarios, al que finalmente adhirieron 529 de sus casi 1960 operarios.
Con esta merma del 25% en el plantel de personal se creía que la empresa podría resolver su situación y seguir adelante, pero el último lunes, tras volver de las vacaciones, unos 300 trabajadores fueron citados por la empresa para anunciarles que estarán suspendidos hasta el 9 de febrero próximo.
Además de eso, los directivos instaron a los operarios a acogerse al plan de retiros voluntarios, hecho que algunos trabajadores interpretaron como un aviso de que, si no se van, igualmente serán despedidos el mes próximo.
También se conformó un comité de crisis 
El martes de la semana pasada un grupo de 60 trabajadores -en su mayoría, mujeres- llevó el reclamo al propio intendente Roberto Palacio y al secretario de Producción, Juan Ignacio Fidelle.
La respuesta del municipio fue pedirles algunos días para intentar un acercamiento con la empresa y las autoridades provinciales y nacionales.
Al día siguiente los trabajadores se reunieron con el concejal y exdiputado provincial Ricardo Moccero, quien les propuso conformar una mesa interdisciplinaria (similar al Comité de Crisis que se constituyó en Azul) que evalúe posibles soluciones a esta crítica situación.
El jueves hubo una segunda reunión con el intendente, ediles y funcionarios, a la cual se sumó la diputada provincial Marisol Merquel y el exintendente Ricardo Moccero. Ante la falta de novedades, hubo diálogos tensos y reproches.
Hoy habrá una manifestación, pero todavía queda mucho por definir.
Fuerzas. “Si sabemos que la gente va a estar despedida, gestionemos la posibilidad de confeccionar delantales para el ministerio de Desarrollo Social o borcegos para la policía; acá hay gente que sabe y necesita trabajar”, expresó Moccero.
 

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