ENTREVISTA

“Lo único que quiero es que mi hijo se despierte”

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Jorge Guillermo Todaro tiene 18 años. Está internado en Terapia Intensiva del Hospital Pintos y ya fue operado en tres oportunidades. El pasado viernes 3 de marzo fue atacado a puñaladas a la salida de un pub. Además, un amigo del joven, que se llamaba Joaquín Román, fue asesinado por el mismo agresor. Mientras al acusado de cometer ambos hechos podrían dictarle la prisión preventiva en los próximos días, ayer EL TIEMPO dialogó con la mamá de Todaro. “No tiene sentido esto que pasó. Eran todos del barrio. Este chico no tiene derecho a hacer lo que les hizo. Así hubiera sido por una chica o lo que sea, que no sé cuál fue el motivo, no hay algo que justifique esto que pasó”, declaró María del Carmen Alvarado.

“Te juro que lo miro ahora en el hospital, tan lleno de mangueras por todo el cuerpo, y nunca me imaginé esto. Yo lo fabriqué sano. Mis otros hijos y él nunca tuvieron un problema, nunca se enfermaron, nunca tuvieron gripe. Y verlo ahora, en el estado en el que está, yo todavía digo que no puede ser. Si vos me dijeras que tuvo una enfermedad o algo así… Pero esto que le está pasando fue causado por otra persona. La verdad, tengo tanta bronca…”.

María del Carmen Alvarado, “Marisa” para todos los que la conocen allá en el Barrio El Sol de esta ciudad donde vive con su familia, es la madre de cuatro hijos, todos ellos varones.

El más grande -el que tiene 18 años, va a cuarto año del Secundario y, además, trabaja- es el mismo al que ella está viendo todos los días en el Hospital Pintos internado en el sector de Terapia Intensiva y peleando por su vida.

Desde el pasado viernes 3 de marzo hay una investigación penal donde el nombre del hijo mayor de “Marisa”, llamado Jorge Guillermo Todaro, aparece mencionado.

Aquel día, mientras el hijo de esta mujer de 42 años fue herido luego de ser atacado a puñaladas a la salida de un pub, más graves fueron las consecuencias para el amigo de Todaro, que tenía 24 años y se llamaba Joaquín Alberto Román.

Durante esos incidentes, registrados sobre la Avenida Mitre, a la altura de la cuadra comprendida entre 25 de Mayo y Moreno, el hijo de María del Carmen Alvarado y el joven Román resultaron heridos a puñaladas.

Y en ese expediente judicial donde ambos figuran como víctimas, el primero de un intento de homicidio por el que aún está internado y ya tuvo que ser operado en tres ocasiones y Román como el joven que fuera asesinado, hay también un detenido al que en los próximos días muy probablemente le dicten la prisión preventiva.

El mismo día de ocurrido esos incidentes a los que la mamá de Todaro -según dijo ayer en una entrevista con EL TIEMPO- todavía no les encuentra una explicación lógica, la Policía aprehendió al ahora acusado de cometer ambas agresiones.

Tiene 19 años, es del mismo barrio donde vivía Román, y se llama Brian Javier Frías. Lo arrestaron en su casa, instantes después a que en el Hospital Pintos se conociera el deceso de una de las víctimas que tuvo este hecho.

“Ahora con mi marido todos los días nos levantamos a esperar que llegue la hora para ir al hospital. Mi esposo, que es camionero, no ha viajado más desde que pasó todo esto. No sé qué decir. Lo que digo hasta ahora es por lo que cuentan. Y yo lo que quiero conocer es la versión de mi hijo. Cuando estuvo despierto fue muy poco lo que me dijo. Él estuvo despierto tres días. Pero de lo que más hablaba en ese momento era de lo que le dolían las heridas. Y se ponía mal porque vio morir a su lado en una camilla del hospital a su amigo, por lo que yo en esos momentos lo único que trataba era de contenerlo”, declaró ayer la mujer.

Varios días internados

En medio de infinitas cadenas de oraciones y también de muestras de apoyo y de solidaridad que, según Alvarado contó, derivaron en que se sobrepasara la cantidad de dadores en el hospital que se presentaron cuando se necesitó sangre para operarlo, su hijo está ingresando en la tercera semana de internación.

Todavía continúa en el sector de Terapia Intensiva del Pintos, después de que días atrás tuvieron que operarlo por tercera vez a causa de una aparente neumonía y en el marco de un cuadro que, según lo que los médicos le han dicho a “Marisa”, “nunca ha dejado de ser grave”.

Alvarado sabe que los dos puntazos que el más grande de sus cuatro hijos recibió aquel viernes 3 del corriente mes, cuando era poco antes de la hora seis, fueron ambos por la espalda.

También, que el joven fue atacado instantes después a que sucediera lo mismo con Román, momento en el que su hijo intentó defender a quien era su amigo.

“Nunca voy a entender por qué empiezan a pelearse el hermano del chico fallecido -en la investigación penal identificado como Agustín Román- con otros tres que tampoco sé quiénes son. Mi hijo salió a defender a su amigo cuando él ya cayó apuñalado. Tomó una piedra, pero del susto se le cayó. Y ahí este otro chico lo pinchó por primera vez. Y la otra puñalada se la dio, también por la espalda, cuando se iba corriendo”, agregó ayer la mujer.

A Joaquín Román intentó llevarlo en moto al hospital una persona que pasaba por el lugar. Pero el joven que luego moriría se desvaneció mientras era trasladado al centro asistencial, por lo que se llamó una ambulancia del Pintos para que lo fuera a buscar al lugar donde había quedado tirado, en cercanías a la ex Escuela Piloto que está en una de las esquinas de Burgos y Malére.

Al hijo de “Marisa” también lo llevó al hospital un joven que pasaba por el lugar. Lo trasladó hasta el centro asistencial después de que por la Avenida Mitre, herido como estaba en la espalda, el agresor “lo fue corriendo”.

“Fue una persona que pasó en moto. Levantó a mi hijo y lo llevó al hospital al ver cómo estaba sangrando”, recordó ayer la mamá de Todaro.

“En el hospital quedó tirado boca abajo en una camilla y ahí lo empezaron a asistir. Al otro chico también”, dijo en alusión a Joaquín Román, el joven que falleció a causa de lo que fue este asesinato.  

“Ahora lo único que quiero es que mi hijo se despierte y me cuente bien cómo pasó todo. No lo entiendo todavía a todo esto. Se hubieran agarrado a trompadas y le hubiera sacado un diente… Pero hacer lo que hizo no lo logro entender todavía”, dijo en alusión al agresor de su hijo y de Román.

“Lo habían apuñalado”

Aquel viernes 3 de marzo que pasó, alrededor de la hora siete el teléfono sonó en la casa donde “Marisa” vive con su familia. Y no fueron buenas noticias las que les informaron desde el Hospital Pintos, cuando le pedían a ella y a su esposo que se presentaran de inmediato en el centro asistencial municipal.

“Nos decían que nos presentáramos urgente. Con mi marido nos imaginábamos que mi hijo había tenido un accidente en moto. Pero cuando llegamos nos enteramos que había pasado esto, que lo habían apuñalado”, recordó.

“En el hospital nos dijeron que mi hijo tenía dos heridas. Una le había perforado la pleura y en principio era la más grave. La otra herida que tenía parecía la menos grave”, aunque ahora es la que sigue poniendo en riesgo su vida.

Si bien los médicos “siempre nos dijeron que su estado era grave”, después de la primera operación a la que Todaro fue sometido ese mismo viernes en que resultó herido el joven hablaba y “estaba conciente”.

“Yo me acuerdo que se quejaba que le dolía la panza. Y como hasta el lunes (en alusión al pasado 6 del corriente mes) seguía con mucho dolor, al día siguiente los médicos decidieron hacerle una ecografía”.

Esa ecografía colocó en un primer plano para los médicos, en cuanto a gravedad, a esa segunda herida que había sufrido Todaro durante el ataque. “Ahí descubrieron que la puñalada le había perforado el intestino grueso, por lo que los médicos se dieron cuenta que esa segunda herida que parecía muy leve le había provocado eso. Esa herida se le infectó y hubo que hacerle un ano contra natura. De esa segunda intervención mi hijo ya salió entubado de Cirugía. Y tras esa operación, hasta ahora ya no he podido hablar más con él”.

Pero el panorama siguió siendo complicado para el joven, ya que durante la semana que pasó volvieron a operarlo. En esa ocasión, ante la sospecha de alguna infección interna. “Y ahora le agarró como una neumonía, por lo que sigue entubado y su estado sigue siendo grave”.

Mientras aguarda que su hijo, en el transcurso de esta semana que comienza,  “puede que se llegue a recuperar”, la mujer cree que “dos semanas más va a seguir internado”.

Según le han explicado en el centro asistencial municipal, “ahora le van a hacer lo que le dicen ‘el destete’. Como está con respirador artificial y en coma inducido, los médicos quieren ir despertándolo poco a poco. Pero siempre y cuando su pulmón empiece a funcionar solo, después de que ahora le agarró como si fuera una neumonía”.

Alvarado señaló que “lo que más le complicó la vida a él fue esa segunda operación que tuvo, donde comprobaron que el intestino estaba perforado. A eso se lo descubrieron como a los cuatro o cinco días de estar internado”.

“Los médicos me dicen que hay que seguir esperando. Que el cuadro nunca dejó de ser grave, pero que hay que seguir esperando. Mi hijo evoluciona. Yo ahora, cuando voy al hospital, lo primero que pregunto cuando llego es si tuvo fiebre porque eso puede significar que tenga alguna nueva infección. Pero mientras no tenga fiebre, eso es para nosotros como un aliciente”.

“No tiene sentido esto que pasó”

En el Pintos, aquel pasado viernes 3 del corriente mes, los padres de Jorge Guillermo Todaro se enteraron también del deceso de Joaquín Alberto Román. “Ellos eran amigos y ese día habían salido juntos de ‘Tiziano’, del boliche”, recordó ayer “Marísa”.

Ese pub está ubicado sobre la Avenida 25 de Mayo entre Mitre y Belgrano. Pocos minutos después de que ambos jóvenes se retiraban caminando del local junto con Agustín Román, el hermano del chico asesinado, fue que se iniciaron los incidentes que se tradujeron en un crimen y en un intento de homicidio.

“Pero ahora pregunto y es como si no hubiera testigos de lo que pasó. Parece que mi hijo y Román fueron solos a ‘Tiziano’. Vos preguntás y te dicen que no vieron nada, que se habían ido antes o que esa noche no salieron. Hablan de que pelearon, de que se pusieron a discutir, de que este chico después apareció con una cuchilla y apuñaló primero a Román y después a mi hijo”, dijo la mujer sobre lo poco que sabe con relación a lo sucedido aquel día.

“No tiene sentido esto que pasó. Eran todos del barrio. Este chico no tiene derecho a hacer lo que les hizo. Así hubiera sido por una chica o lo que sea, que no sé cuál fue el motivo, no hay algo que justifique esto que pasó”, indicó finalmente María del Carmen Alvarado.

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