RELATOS DESDE EL ENCIERRO

Lorenzo (El “Nene”)

Por Matías Verna  (*)

 “El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación”. Friedrich Nietzsche

Lorenzo Carrizo Gala ingresó en enero de 1995, justo cuando la serie televisiva “Poliladron” comenzaba a hacer historia en la pantalla. Su apellido fue motivo para que lo llamaran “El Nene”, en alusión al personaje que Adrián Suar interpretaba en esa serie, donde él era ladrón y Laura Novoa interpretaba a Verónica Vega, una poli de la que se enamoraba y odiaba con delitos de por medio y todos esos ingredientes que siguieron con similitud a todas las producciones de Pol-Ka.

“El Nene” Carrizo se tomó muy a pecho el apodo y comenzó a imitar a Suar. Caminaba chueco, coqueteaba con las oficiales de la cárcel y de vez en cuando era castigado por faltar el respeto. Fue acusado de loco y dormía empastillado después de ver el programa.

Los sábados y domingos se aburría. Sufría en la visita. Iba a misa no sabía para qué. Limpiaba el pabellón mientras los presos más polentas dormían la siesta. Miraba fútbol de vez en cuando, y al comenzar la semana ya era el otro “Nene” Carrizo.

Era gracioso verlo los primeros meses, después cansó un poco y fue tratado como los demás presos.  Él era Lorenzo Carrizo Gala. Usaba campera de cuero negro, escuchaba todos los días la canción “Entre dos Tierras” de Los Héroes del Silencio y si andaba medio bajón ponía el cassette de los Chunguitos y cantaba “Me quedo contigo”.

En su cumpleaños 31, el 14 de abril de 1997, su madre le trajo el CD con la música de la serie. “El Nene” Lorenzo Carrizo Gala (el otro) no quiso llorar de la emoción delante de la población, entonces se encerraba en su celda escuchando las grabaciones una y otra vez.

Bailaba, cantaba y se aferraba a los barrotes gritando: “¡Verooooo!”

“Callate la boca, fantasma”-, le gritaban desde las otras celdas.

Cuando a mediados de ese año la serie llegó a su fin Lorenzo Carrizo Gala pidió el traslado a otra unidad. Terminó la condena solo. Viviendo de lo que proveía el Estado. Comiendo pan, guiso de fideos, polenta, guiso de arroz, empanadas los fines de semana, repollo y lechuga de vez en cuando.

No quiso que su madre lo visitara más y entre sus allegados espera aún la visita de Laura Verónica Novoa Vega, quien tal vez ande coqueteando con el mecánico Panigassi, el sodero Muzzopapa, los hermanos Marquesi o alguna otra invención televisiva después de las noticias policiales.

(*) Es periodista y escritor. Nacido en Azul, vive actualmente en Olavarría: Recientemente publicó su séptimo libro, titulado “Crudo”. En esta sección compartiremos textos inéditos que detallan, con ficción y realidad, la vida en contexto de encierro, tanto de empleados del SPB como detenidos.

 

 

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