Los 65 años de matrimonio de Mario Miguel Marateo y Teresa Ida Bonora

Un día como hoy, pero de 1953, contraían matrimonio Mario Miguel Marateo y Teresa Ida Bonora. NACHO CORREA
 


Por Eduardo Agüero Mielhuerry
Mario Miguel Marateo y Teresa Ida Bonora hoy arriban a sus bodas de platino, es decir, cumplen 65 años de casados.
El humilde peón ferroviario azuleño saltó a la fama tras participar en el programa televisivo “Odol Pregunta” (emitido por Canal 13 y conducido por Jorge “Cacho” Fontana) y haber ganado, el 30 de agosto de 1967, un millón de pesos al contestar correctamente la última pregunta sobre aves de una extensa serie. Desde entonces, Mario Miguel se convirtió en “El hombre de los pájaros” de la Argentina.
Participó de diversos programas televisivos, le hicieron cientos de reportajes, editó dos libros (“Pájaros argentinos” y “El aficionado a los pájaros”) y volvió a participar en “Odol Pregunta” para alzarse una vez más con el primer premio (que debió compartir con Claudio María Domínguez, dada la excelencia de ambos al momento de responder). Escribió para éste matutino y el ya desaparecido Diario del Pueblo. Su afición por los pájaros lo llevó a alcanzar un reconocimiento impensado, hasta haciéndose popular la frase: “¿Qué pájaro sos que Marateo no te conoce?”.
Sin embargo, el momento más trascendente en la vida de Mario Miguel sucedió el día 17 de enero de 1953. Aquél día, en la Iglesia de Monte Viggiano, en Pueblo Nuevo, Olavarría, contrajo matrimonio con Teresa Ida Bonora, su joven novia de 19 años oriunda de la vecina localidad.
El destino los había cruzado unos años antes y no los separó jamás. Entre tantas cartas escritas en añejo papel, siguen vivas las palabras que Mario Miguel –quien el 2 de mayo próximo arribará a sus 90 años de edad-, le dedicó: “Tus ojos me matan de amor, tus ojos para mí son luces de ilusión que alumbran la pasión que albergo para ti. Yo no sé cuántas noches de insomnio en tus ojos pensando pasé… Sólo sé que yo llevo en el alma tu imagen marcada con el fuego del amor”.
Es muy difícil contar simplemente la historia de un hombre cuando a su lado brilla con dulzura una excepcional mujer que también se apasionó con los gustos de su marido siguiéndolo, inclusive, en el estudio de las aves. En estos tiempos de fugacidad, de amores de verano y hasta amores virtuales, tiempos en los que las palabras perdieron su peso, los azuleños tenemos la fortuna de tenerlos a Mario Miguel y a Teresita como ejemplo. Sí alguien alguna vez pregunta “¿Qué es el amor?”, bien va a valer como respuesta mencionar a esta hermosa pareja que a pesar de los años, a pesar de los sinsabores que pudiera tener la vida y de los 65 años transcurridos juntos, hoy se miran a los ojos con el mismo amor del primer día en que sus caminos se cruzaron, con un amor palpable, presente y vivo que ha de perdurar más allá de todo…

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