EL TEMA DEL DÍA: EL EXCESO HÍDRICO EN EL DISTRITO - CAMPOS ANEGADOS, ARROYOS Y CANALES DESBORDADOS

“Los caminos sirven de línea de escurrimiento del agua”

La situación hídrica del distrito preocupa en aquellos organismos que trabajan en el asesoramiento de los productores.: En color celeste el agua acumulada en un primer período de las últimas dos semanas. En azul, la precipitación que se agregó con las lluvias que se descargaron en días sucesivos. La imagen satelital del INTA muestra a las claras la grave situación hídrica de la Cuenca del Salado, y Azul no está exento de este panorama, al menos en la zona Norte del distrito.
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: En color celeste el agua acumulada en un primer período de las últimas dos semanas. En azul, la precipitación que se agregó con las lluvias que se descargaron en días sucesivos. La imagen satelital del INTA muestra a las claras la grave situación hídrica de la Cuenca del Salado, y Azul no está exento de este panorama, al menos en la zona Norte del distrito.

La afirmación surgió de Juan Pablo Nemoz, quien está a cargo de la agencia local del INTA. El profesional también habló del trabajo en conjunto que se está haciendo con la Facultad de Agronomía de la Unicen y los efectos que tiene la presa La Isidora.

Juan Pablo Nemoz, responsable a nivel local del INTA, afirmó que varios de los productores con los que ha conversado le refieren que están imposibilitados de llegar a los campos. “Es mucha la cantidad de agua y los caminos sirven de línea de escurrimiento del agua, con lo cual hay muchas cortadas y pantanos”, explicó y dio cuenta de algunos de los efectos que dejará el exceso hídrico.

“En ganadería ya hay consecuencias porque las vacas pierden mucho estado corporal; se han echado los toros y estamos en pleno servicio. Va a haber disminución en los índices de preñez y, cuando baje el agua, empiezan los parásitos que en los terneros genera diarrea. Si no podés llegar a curar, al tercer día el ternero se muere”, agregó.

El profesional aseguró que “lo anecdótico es que veníamos de una sequía fuerte en diciembre/enero que había afectado mucho la gruesa, por lotes de soja temprana y maíces. Entre fines de enero y principios de febrero empezó a llover”.

“En la estación local del Servicio Meteorológico tenemos 852 milímetros, que es el promedio anual histórico. Todavía faltan 15 días de septiembre y tres meses en los que llueven en promedio 90 milímetros. Eso estaría indicando que nos quedan por delante 300 milímetros. Hay zonas del norte del partido que tienen 1100 milímetros y me pasaron el dato de un campo de Tapalqué que tiene 1200 milímetros. En la zona de Arroyo de los Huesos, en el límite contra Rauch y Las Flores, Marta Gutiérrez y Luciano Zaballa nos informaron que llevan 1200 milímetros en el campo; están sin caminos desde abril y están muy cerca del Arroyo de los Huesos”, agregó.

 

El “pelo” de agua corre a campo traviesa

“Cada dos o tres años tenemos un evento medio fuerte con excesos y entre medio una seca fuerte en verano. Entre 8 y 10 años se repiten esos ciclos. Las lluvias abundantes en invierno son las peores porque tenemos poco sol (escasa evaporación) y poca actividad vegetal que es la que hace la evapotranspiración. La diferencia es que ahora se ha visto más correr el pelo de agua a campo traviesa; los cauces naturales (canales y arroyos) se han visto más desbordados y se con mayor frecuencia el agua escurriendo por los caminos y los campos”, expresó Nemoz.

El Ingeniero Agrónomo precisó que desde la agencia local del INTA trabajan en Agrohidrología, una rama de la agronomía que se dedica al uso más eficiente del agua y en el lugar (las zonas más altas) para evitar la erosión hídrica, el escurrimiento fuerte, y para disminuir la velocidad y retrasar su avance a través de prácticas agronómicas y pequeñas estructuras de retención. “Junto con la Facultad de Agronomía también tratamos de llevar adelante un proyecto sobre prácticas agronómicas para mitigar efectos de excesos hídricos, como siembras en el curso del sentido de nivel y siembra de precisión con las nuevas maquinarias y el uso del suelo por cultivos que permiten retener mayor cantidad de agua en la zona alta”, indicó.

 

La presa La Isidora -También se consultó a Nemoz acerca del grado de efectividad que le adjudica a la presa La Isidora.

“Lo que estuvimos viendo en las imágenes es que ha retenido una masa de agua importante de cuatro aportes de agua: el arroyo Azul, uno que viene del lado de 16 de julio y dos del lado de Chillar. Para mí eso evitó un desborde importante en el casco urbano”, resaltó el profesional, quien coincidió con quienes propician la construcción de otras presas de menor escala para amortiguar el impacto que baja por los arroyos Videla y Santa Catalina.

Cuando se le preguntó si estos fenómenos climáticos se podían atribuir al cambio climático mundial, sostuvo: “Estamos viendo eventos que nos están dando cada vez más indicios que es una realidad. Siempre está la disyuntiva si es un período de alternar diferentes eventos o que realmente se está viendo el cambio climático. Las evidencias nos llevan a que efectivamente se está dando un cambio climático”.

 

 

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