Los cataclismos sociales

La sociedad mundial comenzó el nuevo milenio eufórica. Todo era progreso, adelanto, modernidad, ceremonias con discursos triunfalistas y actos celebratorios llenos de encanto. A poco tiempo, cenizas, dolor y muertes, inseguridad y violencia. Y como si fuera poco, llegó el derrumbe de las potencias financieras.

Como en tantos cataclismos sociales está aconteciendo el caos social en la sociedad actual, tal como aconteció en la bíblica Babel. Caos social que derrumba a la sociedad humana cuando olvida la advertencia del Salmista.

Es lo que está pasando en la Argentina actual. Se ha extendido como mancha de aceite sobre el tejido social una mentalidad de autonomía absoluta del individuo sin referencia alguna a los demás seres humanos. Y de hecho, la noticia, día a día, de violación criminal de personas por robos, por abuso sexual, por fraudes y difamación, deja traslucir que se esta construyendo una Argentina en base al principio salvaje de que “el hombre es como un lobo para otro hombre”.

Miguel Esteban Hesayne, Obispo Emérito de Viedma expresa que la Iglesia debe tomar como tarea prioritaria la misión de poner a Dios en la vida ciudadana. Se ha de tomar conciencia que para esto fueron bautizados. El hombre o mujer cristianos no viven para si sino para Dios al servicio de otros hermanos.

Es la maravillosa misión que encomienda Jesús para formar una Iglesia servidora para lograr una convivencia humana fraterna.

Entonces la Iglesia; comunidad de hombres y mujeres incorporados a la vida de Jesús resucitado, a través de su actividad ciudadana, tiene la misión de reconstruir, con los demás hombres honestos de buena voluntad, el tejido social argentino con valores humanos fundamentales: verdad, justicia, libertad y amor. Los cuatro valores indispensables para lograr la paz.

La paz es don de Dios y tarea de los hombres.

¿Qué hay que hacer ante la falta de paz social en la Argentina?.Renovar la fe en Jesús y entregarse a recrear espacios de justicia social en libertad con un sólido amor en fraternidad ciudadana.

En esta dimensión de la recreación de un mundo más humano, el protagonista insustituible es el laicado eclesial, para monseñor Hesayne.

El campo propio de la actividad misionera del laicado es el mundo vasto y complejo de la política y lo social, de la economía, de las ciencias y las artes, de los medios de comunicación, según Paulo VI.

Una auténtica fe, que nunca es cómoda e individual, siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de trasmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra, ha expresado el Papa Francisco en la exhortación apostólica “La Alegría del Evangelio”.

La Argentina esta viviendo un cataclismo social, y para salir de ello es necesario la Paz, para reconstruir el tejido social con valores humanos fundamentales: verdad, justicia, libertad y amor. Pero ante la gravedad del momento esto solo no basta. Todos los seres humanos deben incorporar el pensamiento de Jesucristo en la vida ciudadana, y no vivir para si sino al servicio de los otros, que para Dios son hermanos, según se refiere San Pablo. Y eso se puede lograr con educación, formación moral del individuo, no interesa que religión practique.

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