INTEGRACIÓN DEPORTIVA   

“Los deportes de elite y por qué cierta clase social no los practica” 

 

Macedonio Marcovecchio pondrá en práctica el próximo sábado, en el Barrio Urioste, “Juguemos juntos”, un proyecto de iniciación en el rugby que se nutrirá de chicos y chicas de entre 7 y 12 años de edad. Acompañado por dos integrantes de la comisión de la barriada sureña, el estudiante de Educación Física habló con EL TIEMPO.

Trabajo mancomunado. Desde la izquierda, Marcovecchio, Mayer y Bermay, en EL TIEMPO.
NICOLÁS MURCIA 

La primera vez en Urioste. Macedonio junto a los chicos del Barrio Urioste, año 2014, cuando Marcovecchio llevó allí su trabajo de iniciación deportiva. 
GENTILEZA MACEDONIO MARCOVECCHIO
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La primera vez en Urioste. Macedonio junto a los chicos del Barrio Urioste, año 2014, cuando Marcovecchio llevó allí su trabajo de iniciación deportiva. GENTILEZA MACEDONIO MARCOVECCHIO

 

“No pertenezco a ningún espacio político ni estoy abalado por una empresa. Hago esto porque puedo colaborar con los chicos con los que yo ya estuve trabajando un par de años atrás”. Además de sentar posición, Macedonio Marcovecchio esclarece –sintéticamente– la motivación personal que lo impulsa en este proyecto de rugby social. El estudiante de Educación Física (a punto de recibir su título) iniciará el sábado “Juguemos todos”, una serie anual de encuentros en los que el deporte es valorado y promovido a partir de su aspecto social, una posibilidad de integración.

A modo de ladero fundamental, esta primera vez del proyecto de Marcovecchio halló algo más que predisposición en la Comisión Vecinal del Barrio Urioste: obtuvo de su parte apoyo organizativo y el compromiso de acompañar la incorporación de los chicos y las chicas de la zona al devenir de este desarrollo.

EL TIEMPO invitó a presentar el proyecto a su mentor y a sendos integrantes de la comisión del barrio sureño, Sandra Mayer, presidente, y Osvaldo Bermay, tesorero de dicha comisión. La primera reunión tendrá lugar el próximo sábado, a partir de las 11 horas y por espacio de dos horas; la plaza de Urioste será el epicentro de “Juguemos todos” durante todo 2016, espacio que se encuentra en calle Leyría entre entre Mesura y Darhanpé .

“En la actualidad trabajo como profesor en el Club Cemento –comenzó diciendo Marcovecchio en el diálogo con este matutino–, eso sería en forma privada, y estoy a punto de impulsar (en conjunto con la comisión del Barrio Urioste) un proyecto de rugby social que se llama “Juguemos todos” y tiene  que ver con incluir a chicos de diferentes barrios para empezar una iniciación, en edades que van de los 7 años a los 12. Es un proyecto de acceso gratuito”.

–¿El objetivo primordial cuál sería?

–Buscamos que los chicos que nunca conocieron este deporte, puedan acercarse y conocer de qué se trata y un poco jugar con eso de romper barreras, fronteras desde donde se ha mirado el rugby durante mucho tiempo, que se sabe que lo jugaba cierta clase social, que es la única que accede al rugby. Bueno, esta propuesta tiene que ver con eso, romper la frontera y poner al alcance de los chicos el rugby.

–¿Romper esa barrera conlleva la idea de lo social del concepto del proyecto?

–En el Instituto Santo Tomás de Aquino, donde estudio el Profesorado de Educación Física, presenté un proyecto sobre deportes de elite, por qué el acceso a ellos es más difícil. Lo que se nota es que en las escuelas, los chicos no están acostumbrados a deportes como rugby, hockey y tenis, que obviamente en las escuelas no se van a ver. El proyecto que yo presenté tiene que ver con eso, con los deportes de elite y por qué cierta clase social no los practica.

Hay muchos factores. Uno es la condición social y otro es porque por ahí, el Estado o quienes son los encargados de acercar esos deportes a todas las clases sociales no lo hacen.

–¿Notás que hay un contexto afín con la esencia de tu proyecto?

–Hay muchos profes que están interesados en prenderse en esto, a colaborar en los barrios, como es mi caso, que lo hago ad honoren, con este objetivo: que los chicos puedan conocer el rugby y a la vez estimularlos para que puedan llegar al club.

–¿Es la primera vez que abordás una iniciativa con el rugby como deporte base?

–Yo estuve 4 ó 5 años dando iniciación deportiva en varios deportes y ahora me atreví a esto del rugby. Estuve en Monte Viggiano, Villa Suiza, Pedro Burgos, UOCRA y en Urioste. Lo más común es fútbol, todos los chicos quieren jugar fútbol. Entonces hay algo de eso, de presentarles un deporte nuevo para muchos.

–¿Qué puntos de contacto tienen las realidades de los chicos en esas barriadas?

–Son chicos que están un poco marginados y excluidos y la actividad física les propone un montón de cosas buenas para la salud. Igualmente vas a encontrar allí muchos chicos que practican deportes, fundamentalmente fútbol. Lo que he notado puntualmente yo es que hay padres que se preocupan más y otros que se preocupan menos, y ahí está el tema, el estímulo para los chicos. Porque a lo sumo salen del barrio para ir a la escuela, después no salen y no practican nada.

–¿Te has encontrado en esas circunstancias que el deporte funciona como método catártico, posibilidad de canalizar penurias?

–Claramente sí, y por eso está bueno que en los barrios te acompañe cada comisión, porque te encontrás con problemas que son muy difíciles de manejar. Uno va a colaborar y te encontrás con situaciones que te desbordan, uno no está preparado para eso. Hay chicos con problemas de desnutrición o de violencia familiar, son situaciones que enfrentás y es normal. Esos chichos, los que tienen esos inconvenientes, cuando vos llegás al barrio te esperan como advirtiendo que en lo vos proponés tienen una vía de escape.

Mayer: “Cuando el chico pide que vuelva…”   

–Sandra, ¿cómo se dio el vínculo con Macedonio, en qué términos y con qué expectativas?

–SM: Sumándome a lo que decía Macedonio, yo soy docente en una escuela que está inserta en el barrio, hace 17 años. Conozco la problemática social y conozco bien la familia, y eso te ayuda para saber de qué lado encarar el objetivo de esta comisión.

Cuando Macedonio me llama, yo conociendo toda su trayectoria… y también el hecho de que los chicos piden que vuelva al barrio. Cuando el chico pide que vuelva, es porque se sintió a gusto. Y está bueno que vuelva con un deporte con un deporte que no está implementado en las escuelas, entonces les cambiás las expectativas a los chicos.

–Nunca dudaron, entonces, de acompañar su propuesta

–SM: No, enseguida le dijimos que cuente con todo nuestro apoyo. Yo sé lo que los chicos están necesitando y sé bien lo que es Macedonio como docente.

–Ante la propuesta de Macedonio, ¿ustedes testearon en el barrio el interés por la misma?

–SM: Yo sé que es algo que va a prender. Ellos todas las tardes se juntan en la plaza a jugar al fútbol, las chicas (las que tienen el acceso de ir a un club a jugar al hockey) consiguen palos y juegan al hockey en la plaza. Todos se sienten muy identificados con el barrio y creo que todo lo que le propongamos va a prender.

–Hay un caldo de cultivo en el barrio…

–OB: Sí, es un caldo de cultivo importante, más con el deporte. Los chicos están incluidos en la plaza, no es que tenemos que ir a buscarlos casa por casa.

 

 

 

 

 

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