EN LA SEGUNDA DE LAS AUDIENCIAS DEL PROCESO

Los distintos enfoques de los peritos marcaron el pulso de ayer en el juicio a Cristina Santillán

A través de entrevistas que mantuvieron en diferentes etapas del proceso con la acusada de matar a golpes con un hacha a su esposo, los informes de una psiquiatra y de una psicóloga pertenecientes a la Asesoría Pericial sirvieron para concluir que hubo “un cambio abismal de posición” -según señaló una de las especialistas- en la conducta de la imputada. Lo declarado en el debate por ambas profesionales fue totalmente distinto a lo sostenido por un psicólogo traído a este juicio con jurados por la Defensa, quien no dudó en ubicar a la enfermera como víctima del accionar violento de su esposo.

Enrique Omar Stola. El psicólogo trabajó en el caso que condenó al Padre Grassi por pedofilia. Ayer declaró en el juicio a Cristina Santillán, quien lo observa en segundo plano. Según el especialista, la enfermera era víctima de violencia de género.
NACHO CORREA
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Enrique Omar Stola. El psicólogo trabajó en el caso que condenó al Padre Grassi por pedofilia. Ayer declaró en el juicio a Cristina Santillán, quien lo observa en segundo plano. Según el especialista, la enfermera era víctima de violencia de género. NACHO CORREA

Sólo uno de los ocho testigos que declararon ayer en la segunda jornada del juicio a María Cristina Santillán por el homicidio agravado por el vínculo de su esposo ubicó a la enfermera en un contexto de violencia de género.

Fue un psicólogo especialista en temáticas de violencia de género traído al proceso como el único testigo que hasta el momento -hoy se esperan a varios más- la Defensa ha acercado a este juicio con jurados, proceso que desde el pasado martes, y al parecer por varios días más, tiene como escenario a la sala de debates de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal que está en el tercer piso de Tribunales.

Enrique Omar Stola -según contó, entre otros casos, trabajó en el del Padre Grassi “asistiendo a Gabriel, el joven por el que fue condenado a quince años de prisión el cura pedófilo”– ubicó a Cristina Santillán como la protagonista “de una historia de terrible violencia vivida”.

Stola fue incorporado a este caso después de que ese equipo de defensores oficiales que está representando a la enfermera en el debate comenzara a patrocinarla, allá por marzo de este año.

Y en ese contexto se ubica la declaración de ayer del psicólogo. En sintonía con lo que un día antes, ni bien el juicio comenzó, el defensor General Diego Fernández, en busca de la declaración de no culpabilidad de Santillán, le había anunciado al jurado: la necesidad de abordar el caso desde la perspectiva de la violencia de género.

El psicólogo -que desde que su testimonio se inició mantuvo un altísimo nivel de enfrentamiento verbal con Laura Margaretic, la fiscal que instruyó la causa por la muerte del esposo de Cristina y está también participando de este debate- justificó el accionar de la imputada cuando el 16 de septiembre de 2014 agredió a golpes con un hacha en la cabeza a su esposo. Y a esa conducta, sobre la base de dos entrevistas que había mantenido con la acusada, la enmarcó en esa situación de violencia de género que el también especialista en Psicología Jurídica dijo que la mujer de 59 años vivió mientras estuvo casada con Ricardo Orlando Hernández, el hombre que a causa de esas lesiones sufridas finalmente murió el 30 de mayo de 2015. O sea, ocho meses después a que fuera agredido.

“No había conciencia en Cristina de las terribles situaciones que había vivido”, le dijo Stola al jurado, en medio de una de las declaraciones más extensas que se escucharon ayer en el proceso.

Apuntando a la conducta del hombre al que la mujer atacó a golpes en la cabeza con un hacha, cuando este hecho se produjo en una de las habitaciones ubicadas en la planta alta de aquella casa donde los dos vivían y está ubicada en la calle San Martín de Villa Piazza Centro, Stola afirmó que Santillán “siempre terminó justificándolo (a Hernández) y también lo hizo delante de sus hijos”.

Las entrevistas mantenidas con la mujer en Azul cuando comenzó a intervenir en la causa penal a pedido de la Defensa lo llevaron a concluir ayer en el juicio que la enfermera “sufrió una permanente descalificación durante 38 años” por parte de su marido.

“El hombre violento es siempre un estafador afectivo”, sostuvo también el psicólogo especialista en violencia de género. Y calificó de “argumento infantil” a que ella reaccionara agrediéndolo porque Hernández se quería divorciar.

Durante el testimonio de Stola, a Santillán se la vio conmovida y llorando, conforme el psicólogo iba dando a conocer más detalles de esas entrevistas que mantuvo con ella.

Esos y otros conceptos -que en un momento llevaron al público asistente al juicio a terminar aplaudiéndolo- llevaron al único testigo aportado hasta ahora por la Defensa a ubicar a lo ocurrido en septiembre de 2014 en ese contexto de violencia de género del que hasta ahora se habla más afuera del debate que en el proceso propiamente dicho.

Pericias que no coinciden

Los fiscales Laura Margaretic y Javier Barda no creyeron en ningún momento en la versión de Stola.

Y los dichos del especialista en violencia de género parecieron quedar completamente desvirtuados cuando anoche, ya en la etapa final de la audiencia, al juicio fueron convocadas desde la Acusación la psicóloga y la psiquiatra que en representación de la Asesoría Pericial departamental también trabajaron en esta causa penal.

Las versiones de las licenciadas María Eugenia Navarro y Silvina Banega ubicaron a María Cristina Santillán en un contexto bien diferente a ese relacionado con la violencia de género del que habla el equipo de defensores oficiales que está patrocinando a la enfermera.

Ambas profesionales mantuvieron una primera entrevista con la enfermera ni bien el hecho aconteció. Y años después -en el caso de la Psiquiatra,  acompañada por el Licenciado Stola- hubo nuevos encuentros con la acusada.

Lo curioso para ambas profesionales, según señalaron ayer, fue el cambio de registro que Santillán tuvo en esas diferentes ocasiones en que la entrevistaron.

En un principio, la imputada manifestó un relato previo y detallado del hecho que derivó en que agrediera a golpes con el hacha a su marido. Pero después, ya cuando un nuevo enfoque del caso había sido instalado, hubo en la mujer -a criterio de la psicóloga Navarro- “un cambio abismal de posición”.

Las dos fueron coincidentes en señalar que la enfermera pudo comprender la criminalidad del acto, del mismo modo que consideraron que no presentó ningún estado emocional alterado al momento de la agresión, una situación que pudiera convertirla a escala penal en alguien, por ejemplo, inimputable.

Ya para las entrevistas posteriores en formato de pericias, Santillán manifestaba no acordarse de situaciones que sí mencionó cuando por primera vez contó la manera en que atacó a golpes con el hacha a su esposo. Y en esa nueva posición, incorporó otros aspectos a su versión de lo ocurrido que no habían surgido en primera instancia: desde la ya referida violencia de género hasta que consumía ansiolíticos.

“Hay como una actitud defensiva y una preparación”, sostuvo también la psicóloga Navarro sobre el cambio que notó en la actitud de Santillán, a la que connotativamente ligó con una posición más bien guionada que natural.

La perito habló también de una situación a la que hicieron alusión otros testigos que declararon ayer, relacionada a que Hernández le era infiel a su mujer. Y eso, para Santillán, al parecer se convertía en el principal elemento que le hacía temer por la continuidad de su vínculo matrimonial y el que, al parecer, la llevó a cometer la agresión.

Aparentemente, la idea de que su marido se fuera con otra mujer -hay versiones que señalan que en la previa a que lo atacó a golpes con el hacha el hombre le había pedido el divorcio- fue, por encima de todo lo demás que le daba forma a esa relación que tenía con él, el factor detonante de aquella agresión.

El dato

Las notables contradicciones en las conclusiones de los informes elaborados por la psiquiatra Silvina Banega y el psicólogo Enrique Stola llevaron al defensor General Diego Fernández a solicitar un careo entre ambos. Pero,  finalmente, ese pedido fue denegado por la jueza Alejandra Raverta que está interviniendo en este juicio con jurados. Una solicitud a la que también se habían opuesto los representantes del Ministerio Público Fiscal en este proceso.

 

 

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