A CUATRO MESES DE SU IMPLEMENTACIÓN

Los dueños de La Unión analizaron la marcha de las líneas 501 y 503 y pidieron por una actualización del precio de los boletos

EL TIEMPO conversó ayer con Juan Ferreyra –gerente administrativo- y Germán Bastos, quienes hicieron un “positivo” balance del funcionamiento del servicio que prestan los colectivos “rojos”. Por otra parte esgrimieron los argumentos por los cuales solicitarán al Ejecutivo y el Concejo Deliberante el incremento del cuadro tarifario vigente desde hace más de un año. Pusieron a lo que ocurre en Tandil como ejemplo.

Desde La Unión se va a pedir por una actualización de las tarifas de los boletos de transporte urbano vigentes desde hace más de un año. FOTOS NICOLÁS MURCIA
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Desde La Unión se va a pedir por una actualización de las tarifas de los boletos de transporte urbano vigentes desde hace más de un año. FOTOS NICOLÁS MURCIA

 

Escribe: Augusto Meyer

De la Redacción de EL TIEMPO

 

Asumiendo un compromiso que va mucho más allá de lo empresarial, los dueños de Transportes La Unión se hicieron cargo hace cuatro meses de cubrir el vacío que en materia de transporte urbano de pasajeros dejó la desaparición de la firma El Libertador. La compañía incorporó a su plantel a la mayoría de los trabajadores que se quedaron sin empleo cuando dejaron de circular los colectivos verdes. Y no sólo asumió la cobertura del recorrido que hacían esas unidades sino que además sumó un servicio directo que une dos extremos de la ciudad.

EL TIEMPO pautó una entrevista con dos de los socios propietarios de La Unión para conocer la marcha de las líneas 501 y 503. De la charla mantenida con Juan Ferreyra –gerente administrativo- y Germán Bastos, también surgió la necesidad de la empresa de la que dependen 44 trabajadores y sus familias, de alcanzar un acuerdo con las autoridades de los poderes Ejecutivo y Legislativo a fin de actualizar las tarifas de los boletos que se expenden en esos dos servicios y en la línea 502, conocida como la amarilla.

En Azul, el valor de los pasajes se mantiene inalterable desde hace más de un año. En contrapartida, los costos de todos los insumos se dispararon producto de la inflación, incluyendo el precio que pagan por el gasoil subsidiado, que pasó de los 5,31 pesos de septiembre del año pasado, a los actuales 8,42 pesos el litro.

“Teníamos una expectativa justa”

“El 27 se cumplieron cuatro meses desde que nos hicimos cargo de las líneas 501 y 503. Nosotros teníamos una expectativa justa de lo que podía ser porque ya habíamos estado trabajando para el Municipio, pero con cuatro coches. Apuntábamos a que, con el paso del tiempo y la prestación del servicio, sumado a que la gente se fuera acostumbrando al uso del colectivo a partir del cumplimiento de los horarios, fuera mejorando. En realidad se fue dando así. Mes a mes mejora y supongo que va a seguir mejorando un tiempo más, pero es evidente que estamos muy cerca del ‘techo’ de cantidad de usuarios”, expresó Ferreyra.

El gerente administrativo de La Unión dijo que, con el propósito de mejorar la prestación implementaron los trasbordos con el mismo boleto, sin costo adicional, y el servicio directo en función de que la gente se acostumbre y le sea lo más dinámico posible.

“En una ciudad chica las distancias son bien cortas. Estamos trabajando fuerte en la sincronización de horarios para que la gente se acostumbre a la pasada del colectivo”, explicó.

Un tema pendiente

Bastos consideró que existe un servicio adicional pendiente para los usuarios del transporte público urbano que pasa por construir una garita que –más allá del rol de cobertura ante las inclemencias climáticas- disponga de un servicio de información al potencial pasajero, con un cartel o dispositivo informático y/o telefónico que le indique los horarios de paso de las unidades.

“Eso es importante porque la gente que no es usuaria habitual se arrima a una garita y ve que el colectivo pasa dentro de tres o cinco minutos, lo espera y mientras tanto se queda en un refugio. Eso, que está en todos lados implementado, en Azul no hemos logrado redondearlo. Si Dios quiere con este Gobierno (municipal) podemos llegar a lograrlo”, indicó el socio de La Unión.

Sobre el mismo punto, Ferreyra sostuvo que “lo de las garitas está, pero está todo en papeles. Hay muchísimas cosas para hacer y para mejorar y para poder tener un servicio mucho más eficiente del que ya tenemos”, para abordar la transversal situación del valor actual del boleto.

“Tenemos una tarifa muy retrasada, del 4 de julio del año 2016. Si ustedes analizan los aumentos que hubo desde el año 2016 a la fecha, se darán cuenta que el porcentaje ha sido terrible. Se nos desvirtuó toda la parte de repuestos, mano de obra, lubricantes, combustible, pintura y chapa. Sólo en el combustible subsidiado tuvimos un aumento del 60 por ciento”, afirmó para dar un pantallazo del desbalance que originó, en el caso de ellos, el efecto de la inflación.

La inversión para prestar un servicio

Los voceros de la compañía que presta los tres servicios de transporte urbano de pasajeros que hay en Azul resaltaron la apuesta que vienen haciendo desde hace años, cuando adquirieron unidades que hace pocos meses pudieron poner al servicio de la ciudadanía local.

“La empresa asumió los costos del acondicionamiento de las unidades de las líneas 501 y 503; y el 90 por ciento de esos trabajos se hicieron con mano de obra local. La inversión no sólo pasó por la compra de las unidades que trajimos sino por el acondicionamiento y mantenimiento que se hizo de ellas. Tengamos en cuenta que los micros tienen que renovar la VTV obligatoria cada cuatro meses”, manifestó Bastos.

Si bien el costo de la VTV para un colectivo –se hace en la planta para vehículos pesados con asiento en las afueras de Olavarría- asciende a poco más de 600 pesos, cuando la unidad se verifica por primera vez, el valor se duplica.

“Si queremos tener un transporte público con buenas unidades, con buen servicio, necesitamos tener la tarifa que corresponde. Tandil las tiene y es un ejemplo a sólo 100 kilómetros de acá. Los colectivos de las distintas líneas pasan en forma constante y no solamente tienen mejor tarifa que nosotros sino el cuádruple del corte de boletos”, advirtió Ferreyra.

Un tema postergado en la agenda

Según aseguraron los socios de La Unión en la charla que mantuvieron con este matutino, la necesidad de ir hacia una actualización tarifaria de los boletos de colectivo se viene conversando desde hace varios meses, sin que haya habido avances. De hecho, el proyecto debe ser resuelto por el Ejecutivo, quien deberá elevarlo al Legislativo para su tratamiento.

“De autorizarse un aumento de la tarifa, podremos achicar la frecuencia de la pasada de los colectivos y así el usuario podrá tener mejor servicio. Con el cuadro tarifario actual no estamos en condiciones de hacer esa mejora que, en definitiva, implica más gasto de combustible, de gomas y de todo lo demás. Tenemos que ir midiendo según las tarifas que tenemos”, aclaró el gerente administrativo, para puntualizar que el aumento del costo del boleto que se pide está orientado también a cubrir el incremento de sueldos acordado en paritarias por el gremio a nivel central.

El desbalance que se da en función de los costos y el actual corte de boletos les impide, por ejemplo, aumentar la cantidad de coches en circulación de las dos líneas nuevas de 6 a 9 y, por ende, mejorar la prestación del servicio en beneficio de los usuarios.

“La idea es poder achicar la frecuencia poniendo esos tres coches a trabajar sin que para nosotros sea un costo operativo negativo y que se pueda mejorar el servicio que se le presta al usuario”, resaltó Bastos.

Los entrevistados comentaron que, con la reactivación de la Línea 501 y la creación de la Línea 503, se generaron 18 puestos de trabajo genuinos –más de la mitad fueron absorbidos luego de quedarse “en la calle” por el cese de El Libertador-, sin contar los empleos que se le da a terceros (gomero, mecánico, repuestero, etc).

“Acá llega el día de cobro y cobran y, si necesitan un pago por adelantado, se les otorga. Están todos más contentos y tranquilos. Hay un trato directo, frontal y con las cosas sobre la mesa. Ellos pueden hablar con el contador cuando tienen alguna duda; eso da una cierta tranquilidad y seriedad al trato que nos ha dado buen resultado”, sostuvo Ferreyra acerca del vínculo alcanzado con los 18 nuevos dependientes. “Hubo que pulir algunos detalles pero no hemos tenido problemas; al contrario. Ellos valoran la impronta de la empresa para con ellos”, agregó.

El andar de la hermana mayor

La Unión se lanzó al “salvataje” de la Línea 501 con la tranquilidad que le daba el tener la Línea 502 “andando”, con once coches funcionando a pleno. Los choferes afectados a los colectivos amarillos realizan el trayecto troncal de la compañía, que requiere de 2 horas de duración para su realización en forma completa. En tanto que los recorridos de las líneas 501 y 503 llevan entre 40 y 60 minutos como máximo.

Tras mencionar que, por la demanda, los micros rojos también tienen su “hora pico”, el gerente administrativo aseguró que a la ciudad “esta empresa le ha puesto el hombro siempre”. “Desde la anterior gestión (de José Inza) que fue así; compramos colectivos, los tuvimos parados un año. Fue un gasto grande el que se hizo y aun parados el mantenimiento, por mínimo que sea, hubo que hacerlo. Nosotros vinimos a solucionarle un problema a la gente. Lo otro es un tema que no nos incumbe”, expresó Ferreyra cuando se le pidió una opinión respecto de la desaparición de El Libertador.

Esquivar los pozos

Los empresarios, que también cumplen o han cumplido funciones como choferes, dieron cuenta de un problema que se mantiene con el paso de los años: el deficitario mantenimiento de las calles. Si bien Ferreyra aclaró que “no son muchas” las arterias con dificultades, advirtió que en algunos sectores se han visto en la obligación de evitar el paso por algunas calles para retomar el recorrido más adelante.

“Cuando vienen por Piazza, para tomar Juan B. Justo toman por De las Carretas. La primera cuadra la tenemos que esquivar porque está destruida. Los mismo sucede con Calle 2, hacia el PIDA, que está bombardeada. Fuerte Federación –en dirección a Avenida 25 de Mayo- está terrible”, afirmó.

Agregó que “en verano la gente se queja por la tierra y que el regador no pasa. Hace un montón de años que la situación es la misma. En invierno, con las lluvias, estos vehículos que son pesados se rompen, las calles se posean y se hacen huellones. La gente del barrio Urioste protesta con razón porque le falta el servicio pero el costo del tren delantero -amortiguadores, elásticos, perno punta de eje- es elevadísimo”.

ALGUNOS DATOS EN NÚMEROS

El costo del boleto plano en Azul es de $8,50 y La Unión pedirá que pase a $12. Para menores, universitarios y terciarios, los valores son de $5 y $6, respectivamente; para el secundario de $3 a $4; y para el primario de $1 a $2.

En Tandil, las mismas categorías tienen valores de $11,62, $9,29, $5,81, y $2,50. Los insumos básicos de un colectivo son: seguro obligatorio $1.200; una cubierta entre $8.000 y $10.000; cambio de aceite y filtro $2.500; kit de embrague $14.000 o $15.000; juego de cinta de freno $5.000, en todos los casos sin contar el costo de la mano de obra.

“ESTAMOS ‘CORTOS’ DE PERSONAL”

El gerente administrativo de La Unión admitió que no cuentan con la cantidad de choferes que demanda la óptima prestación del servicio de transporte urbano, pero que no pueden arriesgarse a sumar empleados si las condiciones de ingresos y egresos no varía. “Estamos cortos con la cantidad de personal pero no nos podemos agrandar porque un empleado de UTA tiene un sueldo en mano de 20.000 pesos, más un 50% de cargas sociales que asume la patronal. Eso quiere decir que a la empresa, cada empleado le cuesta 30.000 pesos por mes. Si uno pone un colectivo más en circulación, tiene que considerar que tiene que contar con dos choferes y medio más, porque el relevo hay que contarlo. Necesitamos mejor tarifa para poner más colectivos y tomar más gente”, indicó Juan Ferreyra. Agregó –con total razón- que “pasamos a ser una pyme importante porque, entre empleados y socios, somos 44 familias que dependemos de esto”. Puntualizó el impacto positivo que el funcionamiento de la compañía tiene en la economía azuleña, ya que son “buenos sueldos cobrados en tiempo y forma que se invierten acá”.

EL ACOMPAÑAMIENTO DEL MUNICIPIO

Germán Bastos – izquierda- y Juan Ferreyra, socios de la compañia de micros local.

Ferreyra subrayó el acompañamiento que han tenido del Municipio, en especial del subsecretario de Gobierno y actual candidato a concejal en primer término por Cambiemos, en lo que hace a la obtención –en el mes de junio- de un subsidio gestionado ante la Comisión Nacional de Regulación del Transporte. En ese sentido aclaró que, para iniciar ese expediente, La Unión se vio en la necesidad de poner en marcha las dos líneas de colectivo y llevar toda la documentación en regla –de los choferes y de las unidades- ante el citado organismo. De la misma manera, aclaró que llevará largo tiempo recuperar la inversión que se hizo a partir del ingreso del citado subsidio, que no es una suma fija. “Es un porcenjate que varía según la cantidad de gasoil que se vende en todo el país. El subsidio nos alcanza justo para mantener todo el gasto que tenemos en la empresa. De hecho, el 72 por ciento del subsidio es para personal”, aclaró y dejó por sentado que, sin ese ingreso, no sería posible mantener la viabilidad de la compañía local.

MUCHO POR HACER

Los voceros de la empresa de colectivos dijeron que hay mucho por hacer en lo que respecta a la mejora del servicio integral de micros en Azul, aclarando que no todo es responsabilidad de la compañía que ellos integran. “En el microcentro se iba a habilitar una sola mano para el estacionamiento, la izquierda, para dejar que los colectivos puedan trabajar. La gente no respeta el lugar señalizado como parada de colectivo. Falta señalización y que haya más presencia policial”, mencionó Bastos.

El socio de la compañía destacó que una mejora sustancial se podría lograr de aplicarse la tecnología que se usa en otras ciudades del interior. “Por intermedio de un programa de software en el teléfono podés saber el recorrido por dónde va y a qué hora pasa. En la garita se pone un dispositivo y hay que contar con una central y la conexión con un satélite. Es muy útil y acerca la gente al micro”, explicó.

Cuando se le preguntó respecto de la posible aplicación de la SUBE, indicó que el sistema no llegó a ciudades de menos de 100.000 habitantes y que, donde se usa, existen “muchísimos problemas de cobro”. Además contó que uno de los inconvenientes surgió cuando se comprobó que una familia entera usaba para pagar la tarjeta del abuelo del grupo, beneficiándose por el pago de un boleto sensiblemente inferior a la tarifa plana.

Interrogados sobre la existencia de unidades para discapacitados, con rampa, los empresarios dijeron que cuentan con un micro de esas características en las líneas nuevas, pero que al momento nadie requirió del servicio. “Es uno de los seis colectivos que están circulando. Son coches especiales, más pesados y largos, que gastan más combustible, son neumáticos y con caja automática”, amplió.

Ferreyra advirtió que en los Municipios no es aplicable el boleto estudiantil gratuito, ya que la Provincia habilitó esa posibilidad sólo con el carácter de interjurisdiccional (entre ciudades). También señaló que La Unión está en plena etapa de renovación de su flota, habiendo comprado coches que van de los modelos 2005 a 2007. El 12 de octubre próximo opera el vencimiento de la licitación y, a fin de garantizarse la renovación del convenio, tienen la prioridad de respetar lo que dice el pliego de licitación.

 

 

 

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