CUARTOS DE FINAL DE PRIMERA DIVISIÓN  

Los goles y lo mucho que queda por definir 

Y nada más por el momento. El empate entre Boca y Sarmiento en el Infantino no ofreció mucho más que sobredosis de vértigo y la posibilidad de esperar en Tapalqué la resolución de muchos interrogantes, entre ellos la adjudicación del cupo a semifinales.

Luego del empate de ayer, Boca necesitará vencer a Sarmiento para llegar a semis. El elenco albiceleste dispone de ventaja deportiva.
NACHO CORREA
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Luego del empate de ayer, Boca necesitará vencer a Sarmiento para llegar a semis. El elenco albiceleste dispone de ventaja deportiva. NACHO CORREA

Algo así como noventa minutos de flipper. Más allá de si resulta acertada la comparación, es útil para ofrecer una característica general del cotejo. Un encuentro excesivamente físico, friccionado, entrecortado, de segundas jugadas y choques. O sea, parte del repertorio que el fútbol ofrece por ser fútbol, pero en este caso en alta dosis y afeando el partido.

Respecto a la injerencia en el trámite, puede decirse –no de forma tajante– que fue un tiempo para cada uno, el primero para Sarmiento, el segundo para Boca. En su momento, la visita logró mayor rédito colectivo, con Lamardo como estratega intermitente, pero sin demasiada gravitación en ofensiva; cuando el xeneize preponderó, más verticalista y con lanzamientos largos, obtuvo más llegadas pero no hizo la diferencia necesaria.

El muy buen ritmo que le imprimieron a la disputa los dos equipos, desde el comienzo atentó contra la precisión y la claridad de ideas. Nadie disponía de un segundo, de medio metro para escapar de la mecanización que suponía la dinámica de recibir y soltar enseguida. Ese ahogamiento constante beneficiaba en mucho la interrupción de las acciones ajenas, pero no se correspondía con la otra necesaria mitad, la disposición en sociedad de la pelota al recuperarla.

Aunque con notorio déficit, el albiceleste era el que preponderaba, con De los Heros firme y con Lamardo con la responsabilidad de encarnar el traspaso a la faz ofensiva y generar vinculaciones con Buceta y Gallardo, aunque se trata de jugador que puede autogestarse caminos personales rumbo al gol.

Por ese entonces, Boca no hacía mucho más que quitarse la bocha de encima y buscaba alguna sobra para rescatar de la segunda jugada. Norte empujaba por dinámica y con sus lanzamientos centralizados (que ya comenzaban a insinuar alguna falta de resolución en el fondo tapalquense), pero en contrapartida, Ledesma pasaba los minutos desactivado y mirando demasiado hacia arriba.

El final entregó goles e ilusiones de mejorías: a los 38’ Sebastián Di Pietro escapó a la defensa estática y recibió un gran pase bajo, desairó a Toledo y empujó al gol en un arco desguarnecido. A los 43’, a casi 100 metros de allí, un centro desde la derecha halló a Facundo Buceta cerrando filas y el 9 contribuyó con un cabezazo alto que venció a Cuevas.

El local fue el que preponderó en el complemento, ya no sólo desde las perspectivas de esporádicas chances de gol, sino desde asemejar el desarrollo a sus deseos y necesidades. El empate entusiasmaba poco a Boca y se enfocó en revertir ese status quo. Gran despliegue físico para obligar a que Sarmiento tirase largo, unos metros más adelante (con Giacoboni como referencia) y mayor cohesión.

No resulta casual la mención de Giacoboni, pues en esa primera mitad del segundo tiempo –en esa pulseada imaginada mano a mano entre los 5– pasó a ser el regente del círculo por sobre De los Heros, bien flanqueado fundamentalmente por Norte. La consecuencia de esto en la estrellita se evidenciaba en cómo Lamardo y Santiago debían enfocarse en marcar y separarse de Buceta y el ingresado Vergez, absorbidos por los centrales boquenses.

A los 16’ Daniel Travi convirtió el penal generado en una falta de la que fue víctima y la nueva ventaja auriazul sintonizaba bastante con la escena global del partido.

Con el segundo gol, la estrategia de Boca (con Traina en cancha) pareció ser el leve repliegue para usufructuar el espacio en campo rival, pasándole largo al “Loco” y a Travi. El visitante se adelantaba cada vez con menos recaudos y el escenario beneficiaba el planteo local. Sin embargo, Sarmiento regresó a Tapalqué con media sonrisa y un buen refuerzo para la ventaja deportiva con la que ya contaba: a los 40’, al cabo de un tiro libre ejecutado desde la izquierda, una chilena y una gran atajada de Cuevas (reivindicatoria después de algunos errores) y algún rebote más, Buceta convirtió sin incomodidades y cristalizó el marcador de la primera mitad de este mano a mano de cuartos de final. La última noticia del cotejo fue la vuelta al juego de Antonio Rígoli, a tres años y medio de su última vez y de nuevo con la casaca de Boca.

Entregaron mucho, jugaron muy poquito y casi nada está definido de cara a la revancha en Tapalqué.

LA FIGURA  

Facundo Buceta

El ex Vélez no tuvo una tarde amena en el vínculo áspero con Sierra y Carmona. Pero terminó siendo fundamental para que Sarmiento celebre el punto obtenido. La estrellita llegó poco y Facundo Buceta convirtió sendos tantos. Misión personal cumplida.

 

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