LOS LÍMITES DE LA OPOSICIÓN PARA CONFRONTAR CON EL GOBIERNO

La oposición observa cómo se transforma en una cuesta arriba llegar con su discurso a la sociedad, como una alternativa al oficialismo, si no es a través de “la calle” o de los errores del gobierno de Mauricio Macri. El kirchnerismo ganó la calle en los últimos días a través de la marcha docente y del acto de repudio al 41 aniversario del golpe de Estado de 1976, ambos con la Plaza de Mayo como epicentro.

Sin embargo para la Casa Rosada, “ganar la calle” es un concepto “anacrónico” y “en desuso”, que marca el pasado de la práctica política. “Son muchos mas hoy los que interactúan a través de las redes sociales que quienes se movilizan”, señalan en el oficialista Cambiemos.

En ese marco, el peronismo opositor en sus distintas vertientes -kirchnerismo, ortodoxos y massistas- se encuentran entrampados por la lógica de la confrontación.

Por eso no es casual que el bloque del Frente para la Victoria (FPV) de diputados nacionales, haya adherido a la movilización que realizó el jueves la CTA del tándem Pablo Micheli-Hugo Yasky.

¿Cuándo se vio a Pablo Micheli, La Cámpora y la izquierda en el mismo bando? Hay escasos o nulos antecedentes. Pero la izquierda sindical, la izquierda política y el kirchnerismo, encuentran hoy una comunión en su accionar: confrontar duramente con el gobierno, “la derecha”.

El peronismo ortodoxo, en cambio, quiere pero no puede. El PJ con los viejos y los “nuevos” dirigentes sólo pueden participar de movilizaciones o actividades encuadradas con la CGT, a nivel de legisladores e intendentes. Porque los gobernadores prefieren el “diálogo” con el Gobierno nacional, ya que hay fondos y obras de por medio que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, suele administrar con el interior del país.

El massismo, en tanto, se encuentra en esa encrucijada de la “ancha avenida del medio”, aunque su referente Sergio Massa, ya sea por las críticas directas que le dedicó el Presidente o por acción propia, ha comenzado a desplegar la estrategia de poner del mismo lado al oficialismo y al kirchnerismo. Difícil.

A viva voz el gobierno plantea la polarización con los seguidores de Cristina Fernández y la estrategia, hasta el momento, marcha a la perfección.

Primero fue la denuncia de “desestabilizadores” en la oposición y luego los K se ocuparon de ser funcionales al objetivo de la Casa Rosada a través de las “reflexiones” de Hebe de Bonafini, el paro docente contra la principal dirigente del oficialismo como María Eugenia Vidal, los cortes de calles y protestas o las denuncias contra funcionarios del gobierno nacional.

“No vaya a ser que nos pasemos de rosca con la polarización y terminemos creando un monstruo”, disparó un dirigente de Cambiemos, preocupado por algunas encuestas que tempranamente aumentan el caudal de votos del peronismo en la provincia de Buenos Aires.”Si poniendo a un mal candidato como Aníbal Fernández sacamos mas del 35 por ciento, por qué los bonaerenses no van a votar en ese mismo número a Cristina, Scioli o Randazzo”, se esperanza un dirigente peronista de la provincia.

Las movilizaciones de la CTA y el paro del 6 de abril, vuelven a alimentar a la oposición: mas allá de la polémica por la AFA y las chances de la Selección Argentina de clasificar para el Mundial de Rusia 2018, ¿el gobierno tendrá alguna carta que mostrar con la idea contrarrestar esa embestida en la calle?.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *