ENFOQUE

Los nuevos líderes inspiradores

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Por Guillermo Ravizzoli (*)

Los tiempos cambian, las personas cambian,

las culturas cambian, los liderazgos cambian. Todo cambia.

Justamente el alto nivel de adaptabilidad es lo que hace que podamos desarrollarnos en un mundo tan cambiante y tan demandante. Por eso es fundamental, para aquellos que tienen la responsabilidad de conformar equipos de trabajo, poder inspirar en ellos cualidades que ayuden a transformar y maximizar sus capacidades.

La mejor manera de motivar, inspirar y contagiar los cambios y valores de una organización es con el ejemplo. Los factores de fondo son esencialmente claves a la hora de liderar, y esto no cambia más allá del tamaño de la organización, que puede ir por ejemplo desde un club de barrio, una ong, un comercio, una pyme, hasta una gran empresa o un gobierno, ya que lo que realmente importa es el espíritu con el que son concebidos.

A continuación describiré las aptitudes, que surgen de diferentes estudios, que deben dominar los líderes para aprovechar grandes oportunidades que se presentan todos los días en un ambiente tan complejo, que exige resolver problemas y tomar decisiones apropiadas sobre los sistemas que cambian tan rápidamente.

Autoconocimiento: Saber liderarse a sí mismo. Tener la capacidad de evaluar y tener en claro las fortalezas y debilidades personales. Es importante en concordancia a este punto ser responsable, y esto significa poder dar respuesta a todos los integrantes de la organización.

Resilencia y Empatía: Saber ponerse en el lugar del otro, comprender lo que nos rodea. Evaluar posibles resultados y consecuencias de medidas tomadas. Aprender de los errores o momentos negativos. Es importante centrarse en las personas. Tener un alto nivel de observación y escucha activa. Asimismo como desafío es el de motivar y contagiar a los demás.

Flexibilidad: Ser flexible y adaptable. Dejar a un lado la mentalidad de “siempre hemos trabajado así”. En cambio, buscar nuevas circunstancias con una mirada fresca para encontrar valiosas oportunidades.

Sensibilidad Social: Ampliar la perspectiva integral y holística de la gestión de la organización. Poseer una sostenibilidad ética social, comprendiendo el termómetro social interno y externo.

Desarrollar proyectos con significado que mejoren a la sociedad y a la valorización de la organización dentro de la comunidad, como por ejemplo la RSE (Responsabilidad Social Empresaria)

Empoderamiento: Facilitar el liderazgo distributivo. Crear la CULTURA SISTEMA: ¿qué pasa si el líder no está? Crear la autogestión en las personas que están a cargo. Compartir información. Inspirar compromiso. Es responsabilidad del líder asegurarse que los empleados realmente sientan que están haciendo la diferencia y que su trabajo tiene un valor.

Gestor de equipo: Optimizar el rendimiento colectivo. Gestionar la diversidad y disenso de opiniones. Concebir una cultura colaborativa basada en el diálogo y el enriquecimiento colectivo. Estimular el voluntariado, siendo el líder el primer ejemplo.

Comprender que el equipo no solo es el interno sino que también son los clientes, los proveedores, socios estratégicos e incluso con los competidores.

Creatividad e Innovación: Es clave promover y accionar la imaginación y al creatividad para poseer una alta adaptabilidad de mejora en acciones, procesos y resultados. Tener el desafío de plantear nuevos paradigmas. Saber experimentar y maximizar las diferentes inteligencias de cada integrante del equipo de trabajo.

Planificación y Capacitación: Plantear todas las variables para desarrollar proyectos. Analizar, diagnosticar y accionar. Nutrirse de recurso humano con conocimiento en lo que queremos emprender, ellos buscan oportunidades para aprender de nuevas experiencias. Lograr mantener un estado mental de aprendizaje constante, experimentación y reflexión sobre los éxitos y fracasos propios o de otros.

Capacidad de Ejecución: Potenciar la vocación de acción para transformar todas las ideas en resultados. Maximizar la agilidad y perseverancia. Manejar la complejidad de resolución de problemas y toma de decisiones. Comprender que todo es experiencia y más aprendizaje.

Visión estratégica: Focalizarse en propósito planificados. Estar preparado siempre para ajustar las estrategias y aprovechar oportunidades emergentes o enfrentar retos inesperados.

Tener perspectiva. Saber priorizar, definir los urgente y lo importante.

Coherencia: Una de la cualidades más destacadas. Inspirar con el ejemplo y generar confianza. Ser congruente entre lo que se dice y se hace. Gestión por principios y valores, concebidos en común a través de una comunicación interna positiva. Ser autentico y por sobre todo tener coraje.

(*) Diseñador en Comunicación Visual UNLP, cursó la Maestría en Administración de Negocios UNICEN, ex presidente del CEDA y Director de Comercio en FEBA.

ESTABLECER UN RUMBO CLARO

Tener en cuenta estos puntos a la hora de desarrollar un liderazgo, más allá del tamaño que sea la organización -como decía anteriormente-, garantizará poder establecer un rumbo claro. Las matrices organizacionales van cambiando constantemente y las nuevas generaciones exigirán una estructura piramidal más horizontal. El desafío de crear confianza, de comprender los errores, de mejorar las preguntas y de transformar en interesante todos los proyectos serán puntos claves para los líderes que deberán tener en cuenta la capacidad de comunicar ideas y experiencias innovadoras para inspirar siempre a todos los miembros de su equipo.

“Lo líderes no sólo son responsables de los números. Los verdaderos líderes son realmente responsables por las vidas de cada ser humano que forma parte de la organización” (Simon Sinek – Psicólogo estadounidense)  

 

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