UNA PROBLEMÁTICA TRANSVERSAL

“Los padres no sabemos qué hacen nuestros hijos en las redes sociales”

Arturo Clariá estuvo en Azul y explicó distintas problemáticas que los adolescentes viven a diario. Las redes sociales se volvieron un modo de vida en los adolescentes y la gran mayoría de los padres desconocen cual es la relación entre sus hijos y la tecnología.
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Las redes sociales se volvieron un modo de vida en los adolescentes y la gran mayoría de los padres desconocen cual es la relación entre sus hijos y la tecnología.

El psicólogo Arturo Clariá estuvo en nuestra ciudad y este medio aprovechó la oportunidad para dialogar sobre distintos temas. En la actualidad, trabaja con adolescentes y su relación con el mundo virtual “que en la actualidad es más importante que el real”.

El viernes se llevaron a cabo una serie de charlas en distintos espacios de la ciudad a cargo de Arturo Clariá. Este medio estuvo en la primera charla destinada a adolescentes de escuelas privadas de Azul en donde el psicólogo y experto en problemáticas en la juventud charló con ellos.

Pero esta no fue una charla como cualquier otra. El proceso fue totalmente dinámico y cercano al vocabulario y la forma de enfrentar la vida de los jóvenes. Teñido de un humor que atravesó toda la charla, Clariá abordó distintas temáticas que tienen que ver con cómo enfrentar la vida, cuáles son las cosas que a los adolescentes más le preocupan y, en base a su experiencia de vida, tratar de afrontarla desde otra manera.

Pero no fue una charla moralista, no se criminalizó la juventud como en otras tantas que hay a lo largo y ancho de nuestra ciudad, sino que se mostró que hay una forma más sana y trabajosa de ver el mundo pero que al final tiene la recompensa de saber que lo que se hizo fue un bien para todos.

Los adolescentes no estuvieron ajenos a la charla. La gran mayoría estaba atenta a las palabras de Clariá e interactuaron con él sobre la forma de encarar la vida. Por este motivo, luego de la charla en el Complejo Cultural San Martín, este medio dialogó con Clariá quien dijo en un principio sentirse muy contento de haber podido estar en Azul teniendo contacto con los adolescentes.

En este marco, indicó en un principio que es necesario generar un acercamiento con los adolescentes. Es así que “uso dos recursos que funcionan mucho y que siempre trato de utilizarlos: uno es el humor porque es ahí donde los chicos se sueltan y toman confianza y el otro el bajar del escenario como un catedrático para hablar desde un lenguaje más cercano y concreto”, explicó.

A lo largo de la charla, el psicólogo brinda una serie de ejemplos que tienen que ver con distintas experiencias propias que le han pasado para que se establezcan “relaciones más cercanas, sino sigo quedando muy lejos de los chicos. Cuando hablo de mi familia abro el corazón y eso a los chicos les llega porque todos tenemos historias que en algún punto se unen”.

Pero el objetivo que tiene Clariá no es abordar una problemática en particular. Se trata de poder encarar la vida desde una visión distinta, con un espíritu positivo que haga posible un mundo mejor por eso “trato de concientizar el mundo en el que vivimos, desde números que hablan de la pobreza hasta una experiencia concreta. La clave va por ahí, a los chicos las cosas concretas los hace pensar mucho más que una estadística”.

 Redes sociales y adolescencia

La adolescencia significa estar en un duelo constante, en perder esa inocencia infantil y empezar a tomar dimensión de las cosas que son buenas y cuáles son las malas. En este trabajo que no es nada fácil se le suman los cambios corporales y relaciones que esto atrae. En este mundo nuevo, a ellos se los llena de compromisos, presiones, expectativas y muchas cosas más que, en la mayoría de los casos, aún no están preparados.

Por eso, Clariá explica que la adolescencia por definición “tiene su vacío y vulnerabilidad”, pero en la actualidad se le suman factores que otrora no existían o que se acentúan como por ejemplo “el consumo de alcohol y drogas”.

Si bien esto es algo que siempre existió “el promedio en la actualidad de inicio del consumo es a partir de los 12 años. Esto quiere decir que hay niños que empiezan mucho antes a tomar y drogarse, y de manera mucho más fuerte”.

Pero la variable a la que se están enfrentando por primera vez los adultos son las redes sociales como se conocen en la actualidad. “Tienen muchas cosas muy buenas pero otras que no tanto. Como así se puede hacer el bien, también existe el ciberbullying que es defenestrar por redes sociales a los chicos, y los padres ni nos enteramos que eso pasa”.

Para los adolescentes, el mundo virtual se convirtió “en algo mucho más importante que el real. Por eso es importante que los padres estén atentos a esas cosas y que entre toda la familia puedan usarlas para bien”.

Por eso se ve a los adolescentes tan “preocupados por lo que pasa en Instagram. Por la cantidad de likes que consiguieron, entender que por ahí no pasa la clave del éxito sino que es un trabajo que es muy importante hacer con los chicos”.  

En este sentido entiende que los padres “se encuentran perdidos, estamos todo el día trabajando en nuestro mundo y le damos una pantalla para que se entretenga”. Pero esto no significa un verdadero acercamiento “porque para que esto exista como padres debemos acercarnos a los intereses de los chicos y así vamos a poder entablar un vínculo real”.

Lo que ofrecen las redes sociales es estar conectados, pero a lo que apunta el psicólogo es “a estar comunicado. Estas son dos cosas distintas, es un trabajo más complicado porque parece que la adolescencia es una instancia en donde los chicos no se quieren comunicar”.

Pero pasa todo lo contrario, lo que quieren hacer es comunicarse, contar lo que les pasa y “la mayoría de las veces los padres no los entendemos, nos cerramos y ahí es donde ellos tratan de llamar nuestra atención desafiando los límites”.

En el fondo se trata de ir a las fuentes que son nada menos “que los sentimientos. Para eso tenemos que hablar nosotros primero, los adultos. Para que mi hijo pueda decirme cómo se siente, es necesario que sepa él primero cómo me siento yo para después preguntarle cómo se siente él. No sólo decirles los sentimientos lindos, sino también nuestras frustraciones y decepciones y así se pueden solucionar y también vivir juntos estas situaciones”.

 Ser creativos

Este es un ejercicio que no se lleva adelante cotidianamente y la mayoría de los padres saben muy poco de cómo se sienten sus hijos, cuáles son los problemas que les atañen, cuales son sus alegrías y qué cosas les interesan. “Es muy difícil hablar con ellos pero no imposible. Lejos de bajar los brazos, está ser más creativos buscar la forma de comunicarnos, acompañarlos en sus decisiones, alentarlos y no criticarlos, darle la libertad pero también ponerle los límites”, explica.

El consumo “de distintos objetos o servicios es parte de esta falta de comunicación. Es más fácil cumplirle el capricho que sentarse con ellos a hablar, hacer una actividad juntos y generar un vínculo más cercano”. Los padres trabajan todo el día para poder darle lo mejor “y cuando llegan quieren estar en paz, entonces es ahí cuando las personas se alejan” por eso es necesario “saber cuál es nuestro rol como padres, cuál es nuestra prioridad. Es más fácil tirarles una pantalla y yo me pongo con el celular, así me pierdo el único momento del día para poder estar con ellos. Si son nuestros hijos, tenemos que al menos intentarlo”.

Cada vez hay más personas que “hacen ese cambio de estar más tiempos con sus hijos. Por eso yo veo una esperanza en este sentido. No hay que tener miedo al monstruo de las redes ni a las noticias que vemos”.

“Si los padres nos despertamos creo que le podemos hacer frente a todo aquello negativo que hay en la sociedad. Hay que estar presente, interesado, poner límites y ser creativos como padres”, dijo Clariá.

Por último explicó que “lo que nos digan y hagan nuestros padres es algo que los adolescentes van a querer replicar o no en el futuro cuando sean adultos. Tenemos que estar ahí para poder acompañarlos”.

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