LA SEMANA POLÍTICA

Los rostros velados de la corrupción

La repavimentación de la avenida Oscar Bidegain nuevamente se puso en marcha. Después de doce años y un 700 por ciento más cara. RAÚL SANTIAGO GALLARDO
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La repavimentación de la avenida Oscar Bidegain nuevamente se puso en marcha. Después de doce años y un 700 por ciento más cara. RAÚL SANTIAGO GALLARDO

La trama que rodeó la obra de repavimentación de la avenida Bidegain. Anunciada hace doce años, con idas y vueltas, el Estado la termina pagando un 700 % más cara. Una lógica que mezcla anuncios, oportunismo e inoperancia. Los casos de La Isidora y la autovía en Ruta 3.

Escribe: Carlos Comparato – (comparatoc@yahoo.com.ar)

 

La palabra corrupción ofrece múltiples rostros. Este país tiene una secuencia histórica rodeada por la misma y, quizá, haya que remontarse a la aduana de Buenos Aires allá por el 1.700. Esta sociedad convivió y convive con esa suerte de estigma del “roba pero hace” que la naturaliza. La corrupción no debería acotarse a casos emblemáticos del presente cuando, poco a poco, los pabellones de las cárceles empiezan a poblarse. La detención del sindicalista de la UOCRA de la Plata Juan Pablo “Pata” Medina junto a parte de su familia, el  secretario de Transporte Ricardo Jaime, el hombrecito de los bolsos en el convento, José López, el cajero del banco que construyó su fortuna gracias a la obra pública del gobierno kirchnerista, Lázaro Báez. La lista es larga y, posiblemente,  se engrose pero, atento siempre a la particular dinámica de la justicia argentina que acelera sus tiempos cuando cambia la orientación del viento del poder. Al ex presidente Carlos Menem recién le están confirmando condenas de hechos que sucedieron hace  veinte años.

 

Otras corrupciones     –

Como se indicó, la corrupción no se limita a los asuntos enunciados. Si el amigo del presidente Mauricio Macri, Nicolás Caputo, aparece como el gran ganador de diversos emprendimientos energéticos esto también cae en un terreno pantanoso y hay otro aspecto que merece esa categoría: porqué el Estado debe pagar una obra decenas de millones de pesos más por no haberse ejecutado en tiempo y forma. Esto se replica en cualquier región del país porque se suman la inoperancia con el negocio de unas pocas empresas y esa suerte de Estado bobo que paga incluido, a veces, con el billete que le queda de pasada al funcionario de turno.

Podemos citar ejemplos muy cercanos: la represa La Isidora salió mucho más cara de lo que se había previsto si no se hubiera tardado 30 años en construirla. Aquí quedó  palmariamente demostrada la incapacidad de los sucesivos gobiernos para su concreción.

 

Autovía Ruta 3, ¿se hará?     –

¿Con la autovía de la Ruta 3 no sucede algo similar? Durante años el proyecto fue incluido en los presupuestos nacionales con promesas de realización  como la expresada por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en un acto en Las Flores. No se hizo más allá de Monte y a medias.

Ahora se conoció una importante inversión en infraestructura vial y energética prevista para los próximos tres años que incluye, entre otras, las rutas 3, 226 y 205. Es a través del sistema de participación público y privada y llega a unos 26 mil millones de pesos, según informó el jueves pasado el diario El Cronista Comercial.

De acuerdo al cronograma, en el año 2020 estarían completos entre el 77 y el 80 por ciento de las obras y, con una mirada optimista, se habrían tardado unos 15 años en avanzar con la remodelación de una red vial obsoleta.

¿La inoperancia de un Estado fallido y bañado en anuncios no es una faceta de la corrupción, acaso?

 

Avenida Bidegain    —

Ingresamos en otro ejemplo muy emblemático: la repavimentación de la avenida Oscar  Bidegain. En el 2005, en la sede del Club Bancario, el diputado nacional Carlos Kunkel anticipó esta obra. El 31 de agosto de ese año visitó la ciudad el presidente Néstor  Kirchner, junto a Cristina, que era senadora nacional, el vicepresidente Daniel Scioli y el gobernador Felipe Solá, entre otros. No faltó nadie al gimnasio del Colegio Sagrada Familia. Era la época de la transversalidad y cuando el ex mandatario estaba en plena tarea de construcción de su proyecto político. Omar Duclós era intendente.

En el acto se hicieron varios anuncios: la licitación de La Isidora, la construcción de 590 viviendas, la obra del Hospital Pintos y la avenida Bidegain.

Kirchner volvió dos años después (fines de junio de 2007) y se repitió la enumeración de emprendimientos (algunos ya comenzados como las viviendas del Plan Federal I) y, por supuesto, estaba “la” Bidegain. En ese momento se hablaba de unos tres millones de pesos el monto de la obra.

 

Sigue la novela     –

Pasaron cinco años hasta que el ex intendente José Inza, el 16 de agosto del 2012,   presentó una serie propuestas al Ministerio que encabezaba De Vido y, a los pocos días, se confirmó la repavimentación de la meneada avenida, trabajos que se extenderían durante dos años y por un monto de casi siete millones de pesos.

Recién el 13 de setiembre del 2013 se efectuó el llamado a licitación pero nada se supo hasta el 25 de enero del 2015 cuando el secretario de Obras Públicas de la Comuna,  Héctor Bolpe realizó la apertura de sobres. Los montos de las propuestas rondaban entre  los 28 y los 29 millones de pesos. El 8 de abril Inza firmó el inicio de obra y la primera denuncia vino desde el entonces Frente Progresista por “presuntos errores administrativos” teniendo en cuenta que el presupuesto se había incrementado en más de un 400 por ciento (de los siete millones del 2012 a los casi 30 del 2015).

Hubo desmentidas de la administración Inza pero lo cierto es que todo quedó paralizado, aparecieron supuestas falencias en un contrato que ni siquiera habría estado firmado y una deuda con la empresa que recién en estos meses se pagó.

 

¿La vencida?   –

El viernes pasado el intendente Hernán Bertellys visitó la reanudación de la obra a partir de haberse destrabado el convenio suscripto con el Gobierno Nacional en diciembre del 2016. ¿A cuánto asciende hoy la obra? A 49 millones de pesos.

Quizá, ésta sea la vencida pero, ¿por qué el Estado (todos) termina pagando ese monto  por una obra que empezó en 3, siguió en 7 y luego en casi 29 millones? Por más que se indique que hay un cambio del proyecto original. Siendo bondadosos, un 700 por ciento más.

¿Esta secuencia, no es otro de los rostros patéticos de la concepción de un Estado que termina sometido a una de las variables de la corrupción?

 

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1 Comment

  1. Marcos

    octubre 1, 2017 at 1:24 pm

    El peronismo es sinónimo de corrupción. Lo fue siempre, por más que quiera esconderse bajo la figura del populismo.

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