Los “tips” de una madrugada azuleña versión año 2017

Mientras la mayoría de los ciudadanos azuleños duerme, en las calles suceden cosas. Algunas son curiosas; otras son comunes a décadas pasadas. También hay situaciones preocupantes por el riesgo potencial que encierran.

Algo de esto último sucedió ayer por la madrugada, mientras llovía y muchos de aquellos que disfrutan de la diversión nocturna, ya habían ingresado en discos o pubs.

No viene al caso dar a conocer las identidades de los protagonistas –ambos varones y jóvenes-, ya que no hubo hospitalizados ni aprehendidos más allá de que intervino la Policía de la Provincia de Buenos Aires y uno de los involucrados fue asistido en el Hospital Municipal “Dr. Ángel Pintos”.

Para la policía, el caso comienza con el envío de un móvil al sector del puente de la Avenida Mitre, donde un automóvil particular embistió una farola de alumbrado.

Al llegar, los efectivos solicitaron una ambulancia porque el conductor de un vehículo Chevrolet Corsa tenía heridas cortantes en el rostro. Minutos después se pediría la presencia de trabajadores de la Cooperativa Eléctrica porque la estructura lumínica había quedado seriamente dañada.

La demora en el arribo de la ambulancia hizo que un particular, que la policía identificó como “un amigo”, llevara al conductor hasta el centro médico asistencial de la comuna para que le realizaran las curaciones del caso.

Pocos minutos después un oficial de la policía que estaba de guardia preventiva en el efector solicitó refuerzos ante una trifulca en el sector de admisión del Pintos, pero el pedido quedó sin efecto pocos minutos después, cuando los ánimos se calmaron. Inicialmente no se supo que hubiera vinculación entre ambos hechos.

Personal de la comisaría Primera fue al hospital y, a partir de distintas averiguaciones que realizó en el lugar, logró aclarar lo que realmente había sucedido.

El choque contra el puente de la Avenida Mitre había sido sólo una instancia más de un incidente que había tenido su primer capítulo minutos antes, a unas 15 cuadras de allí.

El Corsa, aparentemente, venía de impactar de atrás a un Volkswagen Polo en el semáforo de las avenidas Mitre y 25 de Mayo. No se conocieron las causas de ese primer siniestro.

Supuestamente el conductor del Chevrolet intentó desentenderse del siniestro y se alejó del lugar. Mientras tanto el joven al volante del Polo no tuvo mejor idea que seguirlo para que el automovilista se hiciera responsable de los daños que dejó en su rodado producto de la referida colisión.

Se desconoce si hubo testigos del encontronazo y de la persecución que se inició por Avenida Mitre en dirección a la Plazoleta del Quijote, con el saldo antes descripto y sin que –milagrosamente- hubiera que lamentar otro tipo de consecuencias en terceras personas que nada tenían que ver con lo ocurrido.

De acuerdo con los testimonios recabados, la persona que trasladó en su vehículo al conductor del Corsa, no fue otra que quien guiaba el Polo.

Cuando un amigo del automovilista herido llegó al establecimiento sanitario, supuestamente se originó esa discusión que no pasó a mayores con quien, solidariamente, había realizado el traslado del lesionado.

La historia al parecer terminó con un acuerdo entre las partes para dar curso a la intervención de las respectivas compañías de seguro.

 

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