Lucas Berengua, tapa de Viva

La revista de Clarín realizó un informe sobre meteorología en donde hizo una serie de entrevistas del que participó el joven azuleño. Habló de la situación actual del Servicio Meteorológico Nacional, cómo es el trabajo y como se comunican las cuestiones climáticas.

El pasado sábado salió a la calle una nueva edición de la Revista Viva que llega a todos los puntos del país. En esa edición, en su nota de tapa escrita por la periodista Magda Tagtachian, reúne varios testimonios entre los que se encuentran trabajando en el Servicio Meteorológico Nacional.
Uno de ellos fue el azuleño Lucas Berengua que es el jefe en el SMN de la red nacional con 125 estaciones a su cargo. En este marco habló sobre determinadas cuestiones que hacen a su trabajo pero también de la vocación que tiene que ver con la asistencia meteorológica.
En este sentido, el fotógrafo Rubén Digilio hizo una serie de imágenes entre las que se encuentra la que fue de tapa. Allí aparece Lucas con un globo meteorológico con el que miden distintos fenómenos.
A continuación se transcriben algunos aspectos de la extensa nota:
“Las estaciones meteorológicas. El que sí aparece en TV y en distintos medios es Lucas Berengua, técnico y pronosticador meteorológico y jefe en el SMN de la red nacional de estaciones meteorológicas. Lucas administra la logística, técnica y operatividad de las 125 estaciones meteorológicas del país. En cada una de ellas se miden las variables meteorológicas (presión, temperatura y humedad son las más comunes). Esos datos luego se usan para procesar los pronósticos.
Ocho de las 125 estaciones realizan, además, observaciones en altura. Lo hacen mediante un globo meteorológico que toma presión, temperatura, humedad, dirección e intensidad del viento a medida que asciende. “Es la medición más importante en cuanto a la información que aporta para elaborar el pronóstico”, cuenta. Todos los días, a las 9 y a las 21, lanzan el globo, inflado con helio o nitrógeno. Lleva una radio sonda que transmite los valores.
“Hacemos la medición en Ezeiza o Aeroparque (según el estado del tiempo) pero también en Córdoba, Mendoza, Salta, Santa Fe, Santa Rosa, Neuquén y Comodoro Rivadavia; y aleatoriamente en Base Marambio y Ushuaia (según las condiciones climáticas).” “La sonda lleva sensores de tranmisión de alta precisión, baterías y GPS, todo descartable. Es que el material se pierde cuando el globo estalla, a unos 27 kilómetros de altura en promedio y luego de dos horas de vuelo”, explica Lucas.
La información del corte vertical de la atmósfera resulta clave para elaborar el pronóstico porque los movimientos verticales de la atmósfera están asociados a los fenómenos más severos como granizo o tormenta. “Estas mediciones también son un gran aporte –y en tiempo real– para la aeronavegación. No hay peligro de que el globo cruce la ruta de un avión porque es de dimensiones muy pequeñas en relación a la nave. De todas maneras, los lanzamientos se coordinan con los planes de vuelo”, destaca.
Lucas, de 31 años, descubrió la vocación por la Meteorología a los 13. Su profesora de Ciencias Naturales, Beatriz Gómez, de la Escuela Media N°6 de Azul, encargó un trabajo práctico con tema libre. Lucas eligió “Meteorología”. Visitó la oficina meteorológica local, hizo entrevistas y habló con el personal. Quedó fascinado por ese mundo y los cambios en la atmósfera. Por eso, a los 15, ya era observador matriculado en la estación de Azul. Su oficina está en la nueva sede del SMN, pegada a Aeroparque, un predio de cuatro hectáreas muy verdes en el que, para ingresar, hay que anotarse con Gendarmería”.

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