Lucha contra el Mal de Parkinson

 

Temblor, lentitud del movimiento, rigidez son los síntomas característicos, pero actualmente la enfermedad se caracteriza también por los llamados síntomas no motores: depresión, trastornos del sueño, constipación, apatía, trastornos del olfato. En general estos síntomas no se interpretan como parte de la enfermedad, por eso no son diagnosticados de manera temprana y por lo tanto no reciben tratamiento oportuno.

El dato a tener en cuenta es que los síntomas no motores se presentan varios años antes del desarrollo de los síntomas motores.

El aumento de la expectativa de vida mundial hará que la incidencia del Parkinson aumente en los próximos años y se estima que el número de pacientes se duplicará en los próximos 30 años.

También se apuntó que una de cada diez personas es diagnosticada antes de los 50 años y que en la Argentina habría aproximadamente 70.000 personas con Mal de Parkinson, de los cuales el mayor porcentaje son adultos mayores. El 1% de los mayores de 65 años y el 2% de los mayores de 80 años padecen esta enfermedad siendo más frecuente en los varones.

Muchas veces los síntomas se confunden con otras dolencias, un dolor en el brazo puede derivar en una consulta traumatológica, tratamiento kinesiológico y ante la disminución en la movilidad el kinesiólogo deriva al neurólogo al paciente.

Por eso éstos pueden demorar un tiempo prolongado, años, en recibir un diagnóstico adecuado.

Las neurociencias están desarrollando biomarcadores para detectar en forma precoz la enfermedad y así diseñar drogas neuroprotectoras para disminuir la progresión de la enfermedad.

Los estudios sugieren acerca de la causa de la patología que los factores genéticos y ambientales como pesticidas o solventes desencadenan la enfermedad. Pero también existen factores protectores. Algunas sustancias han demostrado beneficio a nivel experimental como el manitol, que es un diurético pero se utiliza como edulcorante de golosinas y puede disminuir el depósito de alfas y nucleína que se produce en el Parkinson.

Estos factores de asociación permiten conocer los mecanismos de daño en las células que producen dopamina. Sustancias que tienen una asociación inversa con la enfermedad son los flavonoides presentes en el té, vino tinto, frutos rojos.

Generalmente la enfermedad comienza 10 a 20 años antes del diagnóstico, afecta diversos órganos, progresa en diferentes estadios, por lo que representa un gran desafío para los médicos y para la salud pública identificar los síntomas precoces para actuar rápidamente y prevenir la progresión de la enfermedad.

Los pacientes requieren de un tratamiento interdisciplinario para mejorar su calidad de vida. Lo ideal es que pueda ser tratado en una clínica de Parkinson para  realizar diversas actividades como terapia ocupacional, rehabilitación cognitiva, fonoaudiología, kinesiología, musicoterapia, mindfulness, danzaterapia que son propuestas que no tienen límite y mejoran la calidad de vida del paciente.

Es importante que la sociedad y el sistema de salud estén alerta sobre los avances en el conocimiento de esta enfermedad para generar el acceso a la salud a los pacientes.

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