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Luciano Onetti musicalizó una película

El músico y director cinematográfico azuleño trabajó, esta vez, en la producción del cineasta Daniel de la Vega. En este filme, llamado “Ataúd blanco”, actúan Julieta Cardinali y Eleonora Wexler y para fue todo un desafío ponerle música pero era algo que ya había hecho con sus propias producciones.

 

“Ataúd blanco” es protagonizado por Julieta Cardinali y Eleonora Wexler. El azuleño Luciano Onetti fue el encargado de musicalizar “Ataúd blanco” de Daniel de la Vega.
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El azuleño Luciano Onetti fue el encargado de musicalizar “Ataúd blanco” de Daniel de la Vega.

Luciano Onetti es un director de cine y compositor musical azuleño que viene trabajando en producciones cinematográficas propias y para reconocidos directores de nuestro país.

En esta oportunidad el músico hizo la musicalización de la última película de Daniel de la Vega llamada “Ataúd Blanco” que es protagonizada por Julieta Cardinali y Eleonora Wexler junto a un gran elenco.

El autor de “Sonno Profondo”, “Francesca”, que también obtuvo reconocimientos a nivel internacional como mejor música de películas en 2013 en los Tabloid Witch Awards en Hollywood y premios como mejor director en Argentina, dialogó con este medio para conocer detalles de cómo surge esta participación en este filme.

Que De la Vega lo llame lo hace sentir muy agradecido y que “haya confiado en mí para componer la música de su nueva película”. Sobre cómo fue el trabajo para componer el soundtrack contó que “fue un gran desafío, porque fue un proceso diferente al que venía haciendo con mis películas. Por suerte, además de dirigir, era yo quien componía mis propias músicas, lo cual eso hace que uno tenga otro tipo de libertad y quizás gustos personales que muchas veces no pueden demostrarse cuando alguien te contrata para hacer la música de otro film”.

El trabajo fue en conjunto con el director que “me explicó el concepto que quería darle a su película, el estilo de música que diera con lo que el cuenta y muestra en la película”. Así  fueron dos meses de mucho trabajo y se comunicaban por “skype, por mail, audios de voz, siempre intercambiando ideas para lograr ciertas melodías que den justo con cada escena”.

Onetti fue uno de los primeros en ver la película para que de este modo pudiera componer la música de cada escena “a medida que iba viéndola fui armando las melodías. Primero vi la película completa para saber de que trataba y para meterme en la mente de los personajes, como así también de las locaciones, ambientaciones y detalles que me hicieran imaginar que música podía llegar a componer”.

A medida que iba componiendo “le pasaba el audio de lo que había hecho y el luego me hacia una “devolución” de lo escuchado”. De este modo “me hacia referencia de las cosas que le habían gustado y que cosas debia cambiar”, dijo Onetti.

Desafíos y compromiso

Para el músico azuleño este fue un trabajo en el que aprendió muchas cosas porque pudo hacer  una música a “la que no estaba tan acostumbrado, por eso fue un hermoso desafío, que son lo que te ponen a prueba para saber hasta donde uno puede llegar”.

Este tipo de cosas son las que  “me ponen muy contento. Haber realizado este trabajo, ya que soy músico autodidacta, desconozco de notas musicales, aun así puedo expresar en los instrumentos lo que dicta mi mente”.

Este es un trabajo recurrente en él porque “en distintas situaciones de la vida cotidiana suelo imaginar melodías que a veces grabo en el celular tarareándolas para no olvidarme y para luego darle un sonido con algún instrumento”.

Por esto Onetti cree que “la música viene desde el alma y a veces desde la imaginación o de los sueños. Aunque sin dudas a veces viene de una expresión corporal, tal como me explicaba Daniel (De la Vega) en algunas escenas, por ejemplo cuando Julieta Cardinali en cierta escena estaba triste junto a su hija entonces la música debía expresar ese sentimiento”.

Por esto también tiene en cuenta que la música es “una expresion de la vida misma. Muchas de las músicas que compuse fueron descartadas ya que no terminaban de cerrar con algunas escenas, no están mal, las tengo ahí, quizás en algún momento pueda trabajarlas mejor o sino quedaran ahí solo como recuerdo”.

No obstante expresa que “sin esfuerzo y pasión no podría haberlo hecho. Sin pasión el arte se muere y sin esfuerzo no hay recompensa”. Por esta dedicación es la que hace que “espero me siga abriendo mas puertas en el mundo del cine. Sin dudas me gustaría seguir componiendo bandas sonoras de películas y a su vez ir incorporando músicos que me ayuden a darle vida a mis “tarareos” casi constantes”.

Sobre el director y la película

Daniel de la Vega es un director argentino quien hizo peliculas como Necrofobia (2014), Hermanos de sangre (2012), La sombra de Jennifer (2004). en Necrofobia actuaron grandes actores como Julieta Cardinali, Luis Machin, Gerardo Romano,

Raul Taibo.

En “Ataud blanco”, Daniel de la Vega regresa con este thriller escrito por los hermanos Adrián y Ramiro García Bogliano, protagonizado por Julieta Cardinali y Eleonora Wexler, junto a Fiorela Duranda, Rafa Ferro, Verónica Intile, Damian Dreizik y Pablo Pinto todos actores reconocidos por ser protagonistas de muchas telenovelas argentinas.

Con altas cargas de suspenso y acción, Daniel de la Vega presenta en esta ocasión una road movie de terror que involucra poderes ocultos que mostrarán que “hay cosas peores que La Muerte”.

En el film, Virginia (Julieta Cardinali) hará lo imposible para rescatar a su pequeña hija que  ha sido secuestrada. Deberá elegir entre la muerte o vivir un día más para intentar salvarla.  La película es producida por Néstor Sánchez Sotelo, de Del Toro Films, y Daniel de la Vega, de Furia Films, dos productoras que siguen apostando por el cine de género latinoamericano.

Ataúd Blanco: El Juego Diabólico es el quinto largometraje del cineasta argentino, y esta nueva entrega marca un camino diferente para él, después de realizaciones claustrofóbicas como Necrofobia y Chronicles of the Raven. Esta vez, esfuerzos de producción más grandes fueron necesarios para contar esta historia, incluyendo locaciones más amplias (caminos polvorientos, un pueblo solitario con elementos como una estación de servicio, una carpintería, una iglesia, un cementerio, bosques). Los escenarios y la creación de escenas con alto contenido de acción como persecuciones de autos, fueron filmados en distintas ubicaciones de Buenos Aires.

 

 

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