MACRI DEJÓ EL CÓMODO SILLÓN

 

Sorprendido pero sobre todo envalentonado por la marcha de apoyo a su gestión celebrada el sábado último en la Plaza de Mayo y en distintos puntos del país, el presidente Mauricio Macri dejó el cómodo sillón para dar sus primeros pasos a lo largo del camino de la confrontación política.

Macri, que se siente más a gusto evitando la pelea política, dejó atrás la moderación y salió a confrontar con “las mafias”, calificativo que utilizó, en principio, para cuestionar la legitimidad de la CGT y de los dirigentes sindicales que la integran en la convocatoria del paro de hoy.

“El Presidente ha estado involucrado en escándalos que salpican a su gobierno y que no han dejado en claro el entramado de negocios”, le recordó Juan Carlos Schmid, uno de los triunviros de la CGT.

No obstante, la alta negatividad que tiene la dirigencia gremial en la sociedad, facilita al mandatario de Cambiemos, hacer base con sus dichos.

Macri también se animó a azuzar a la oposición peronista en el Congreso, en particular al kirchnerismo, al reclamar que los legisladores blanqueran si apoyan o no al régimen -más desbordado que nunca- del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

Hasta se mostró aleccionador con el ahora ex embajador argentino ante los Estados Unidos, Martín Lousteau, quien renunció días atrás.

En la charla con el Presidente, Lousteau dejó “a total disposición” del mandatario para que definiera junto a la canciller Susana Malcorra, si dejaría que el mentor del partido ECO se quedará hasta fines de mes en Washington para organizar la cumbre con Donald Trump.

Sin embargo, molesto por los tiempos de Lousteau de no esperar la realización de la cumbre y anticipar su ida, ordenó a Malcorra aceptar inmediatamente la renuncia para que “lo antes posible” abandonara la Embajada. Pese al alto precio en el lenguaje diplomático que debe pagar la Argentina, al no contar con embajador durante la primera visita de Macri a la Casa Blanca.

La marcha pro-gobierno se convirtió en un suplemento vitamínico que ya había probado, poco después del inicio de su gestión, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

Vidal se plantó ante el conflicto docente, con una óptica claramente política. La mandataria provincial ve en la pulseada con el gremialista Roberto Baradel, un obstáculo que necesita atravesar, de cara a las elecciones legislativas.

“Vidal es conciente que lo nuestro no pasa por un armado político y que el triunfo en la Provincia se puede dar, solo si ganamos batallas que trascienden a la organización y que la sociedad acompaña”, resumió un dirigente bonaerense de Cambiemos.

Traducido, la gobernadora espera plantear “batallas” contra distintos sectores, que son unánimemente cuestionados por los bonaerenses, y con ese acompañamiento llegar hasta las urnas.

 

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