POLÍTICA NACIONAL

Macri pudo cargar las pilas, después de pasar la mejor semana desde que llegó a la Casa Rosada

 

 

El presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, envió sendas cartas documento a la jueza Federal María Servini de Cubría y a la diputada Elisa Carrió exigiéndoles que se retracten de las acusaciones públicas que le formularon.Salvo algún sobresalto, el presidente Mauricio Macri acaba de pasar quizás la semana más excitante de su mandato. DYN
<
>
El presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, envió sendas cartas documento a la jueza Federal María Servini de Cubría y a la diputada Elisa Carrió exigiéndoles que se retracten de las acusaciones públicas que le formularon.

Con excepción de algunas situaciones conflictivas, en líneas generales el Presidente acaba de pasar quizá la semana más excitante de su mandato, por cuanto aprovechó de todas las circunstancias de estos primeros días de abril para obtener algún rédito. Pero en política todo es efímero debido a que no hay quien tenga el futuro comprado. La diosa Fortuna suele ser representada caminando sobre una rueda: de allí, lo fugaz de las cosas.

Por Hugo E. Grimaldi. Agencia DyN

 

Salvo el delicadísimo episodio institucional que involucra en una pelea a finish nada menos que a Elisa Carrió, socia fundadora de Cambiemos y a Ricardo Lorenzetti, titular de la Corte Suprema de Justicia, Mauricio Macri acaba de pasar quizás la semana más excitante de su mandato. A todas las demás circunstancias de estos primeros días de abril les terminó sacando algún jugo el Presidente.

Pero, atención, ya que en política siempre hay un “pero”. Por más que encuestas y focus-groups (*) digan que existe cierto sustento en la opinión pública nadie en el Gobierno debería creérsela. Ocurre en todos los órdenes de la vida, aunque cuánto más efímero es todo en política, ya que no hay quien tenga el futuro comprado. La diosa Fortuna (personificación del azar, lo imprevisto y lo caprichoso del mundo) suele ser representada caminando sobre una rueda: de allí, lo fugaz de las cosas.

Seguramente, esta reflexión entre isabelina y discepoliana le va a sonar de cuño pesimista a un ingeniero acostumbrado a tirar coordenadas tras hacer muchísimos cálculos y a quienes (siguiendo los parámetros que se le endilgan peyorativamente al Gobierno) proyectan situaciones a partir de una planilla de Excel que -salvo el bache Carrió vs Lorenzetti- seguramente ha registrado en estos últimos días un progresivo aumento de la vitalidad gubernamental.

Comenzando con el 1-A    

El recuento de la semana debe comenzar necesariamente por lo ocurrido el 1-A en las calles de todo el país, momento en que comenzó la inyección de energía que ha recibido el Presidente. Esa tarde, miles de personas salieron a mostrar su solidaridad con “la democracia” (negando de paso que Macri fuese “la dictadura”), a marcarle con carteles ciertas pautas de gobierno (“Voté a Macri porque no quiero más mafias”) y a contrapesar las tres o cuatro poderosas marchas opositoras de “colectivos y choripán” que antecedieron a esta movida aparentemente más “espontánea”. Al respecto, no convendría creer a rajatabla en este último adjetivo ya que, si bien fue políticamente lógico el desentendimiento que aparentó el Gobierno con anticipación para no quedar abrochado ante un eventual fracaso y quizás, por eso mismo, la sorpresa no fue para nada sobreactuada, parece evidente que, por detrás, tuvo que haber habido alguna mano rectora, sobre todo por el lado de las consignas.

Redoblando la apuesta, ahora contra los “comportamientos mafiosos”    

Igualmente, fue tan profundo aquello que se expresó ese día que casi no extrañó que también la oposición más dialoguista haya quedado shockeada. Al respecto, no se registraron demasiadas repercusiones negativas y sólo rompió el molde la ex presidenta Cristina Fernández quien, habituada a la división entre “ellos” y “nosotros”, salió a comparar la cuestión desde los números (“25 mil personas”, dijo) y a buscarle una quinta y banal pata al gato (“ni una sola foto panorámica”). Sin embargo, el punto para la primera ampolla de euforia que recibió el macrismo en la semana no ha sido el numérico, algo casi siempre inexacto y manipulable, ni mucho menos la comparación con las otras manifestaciones de marzo, sino el impacto colectivo que tuvo esta movida callejera, como fue la ratificación de un cambio sobre todo de valores que, a partir de una mejora económica que se demora más de la cuenta y de la lucha contra la corrupción, lleve a la Argentina a variar el modelo del atraso incluyendo, como dato esencial, la dependencia cultural que tienen sus habitantes del Estado.

Ya con el primer soplo de aire fresco en la cara, el lunes por la mañana, en medio de uno de los convenios sectoriales que el Gobierno está atando con empresas y gremios, el de ese día nada menos que con la industria de la construcción, el Presidente habló de los “comportamientos mafiosos” que se observan “en los sindicatos, en las empresas, en la política y en la Justicia. Por suerte son minoría, pero tenemos que combatirlos”. El ruido fue muy fuerte y el único sector que se puso el sayo fue el gremial.

El blanqueo, otra buena noticia   

El martes, como segundo shock positivo, se conoció la cifra del blanqueo. Fueron 118.600 millones de dólares de activos declarados que comenzarán a pagar impuestos y que hacen que se duplique la base imponible. No va a ocurrir de inmediato, porque la reforma tributaria se va a demorar hasta después de octubre, pero la lógica dice que debería bajar la presión impositiva, un parámetro que estimularía la competitividad de las empresas y el bolsillo de las personas.

Más allá de ser una buena noticia para las cuentas públicas, hay un hecho que tampoco puede dejarse de lado, como es la repatriación de capitales, primera condición para comenzar a convencer a los inversores externos desde el lado del hundimiento de sus fondos en la Argentina para generar fuentes de trabajo. Poco o mucho, lo cierto es que, por confianza o por temor, una buena porción de argentinos retornó al redil y ésta era una de las cantinelas permanentes de los organismos internacionales.

Varios “cajones de Herminio” a favor del Gobierno    

Ese mismo día, se anunció el procesamiento y los embargos sobre Cristina, sus hijos y empresarios de su entorno, en una causa que pasó a integrarse a otra que tiene que ver  con el direccionamiento de la obra pública. Si bien el Gobierno dice que la cuestión no es de su esfera, bien le caen las dilaciones, porque sigue apostando a la polarización con el kirchnerismo más extremo, al que le huyen el PJ y la CGT. Varios “cajones de Herminio” han sido plantados desde esa vertiente y todos a favor del Gobierno.

Carrió vs. Lorenzetti, la pelea de fondo     

El miércoles sucedió el episodio-lastre entre el presidente de la Corte y la diputada Carrió, que ya traía como antecedente las denuncias que había hecho la semana anterior la jueza federal María Romilda Servini de Cubría sobre la mano negra que observaba a la hora de correr a los jueces que tuvieran más de 75 años. Ella lo centraba en una causa que llevaba sobre los manejos que se hicieron desde la AFA de descuentos de los cheques del Fútbol para Todos en varias cooperativas y mutuales, una de ellas de la ciudad de Rafaela (Santa Fe) en la que actúa un hijo de Lorenzetti.

Como Carrió salió a bancar a Servini y le endilgó nuevos improperios al titular de la Corte, éste le mandó una carta-documento a cada una exigiéndoles una rectificación de sus declaraciones públicas en 24 horas. A la jueza la descalificó desde lo profesional: “que un magistrado diga que es un acto del Presidente y no de la institución implica un desconocimiento de las leyes y del reglamento de la justicia nacional que resulta asombroso. Lamentablemente, usted se ha apartado de todo lo que es esperable de un magistrado”, la apostrofó.

En el caso de la diputada, la cosa tuvo más un tono personal, ya que le reprochó que “durante más de un año (me) ha injuriado sistemáticamente sin prueba alguna, ha promovido panfletos y, más grave aún, ha intentado presionar al Poder Judicial”. Este último punto es central, ya que como funcionario Lorenzetti tiene la obligación de denunciar este hecho.

Luego, le señaló que “en su conducta hay una afectación de mi honor y de mi imagen personal que ya no puede ser tolerada. Usted ha excedido el comportamiento esperable de un diputado de la Nación, protegido por la inmunidad. Eso no le permite hacer acusaciones falsas, fuera del ejercicio de la función que no constituyen críticas sino agravios, calumnias y lesiones graves al honor. Ha excedido todo límite de la tolerancia que se exige a una persona que ocupa un lugar público como el mío”, disparó.

Esa misma tarde, llegó la contraofensiva, ya que la diputada presentó en el Congreso un pedido de juicio político -aún incompleto- destinado a lograr la destitución de Lorenzetti. Ese día, Carrió metió al Presidente en el lío: “En ese aspecto, coincido y comparto con el presidente de la Nación, Mauricio Macri, en la necesidad de terminar con el comportamiento mafioso y en la batalla que debemos emprender para sacarlos del poder, ése que muchas veces es usado para extorsionar y erosionar los cimientos de la República”, escribió.

El paso siguiente de la grave escalada que se advierte será el juicio penal que presentará Lorenzetti contra las dos mujeres y la ampliación que hará Carrió en el Congreso sobre “el rol del actual presidente de la Corte en la implementación de los seguros ambientales, así como de su vinculación con las empresas aseguradoras que prestan el servicio”. También el viernes último, la diputada aportó en la Justicia más datos a la causa de la mutual rafaelina. El Gobierno prefirió salir, por ahora, por el lado de las declaraciones de circunstancias, aunque la mayor tensión institucional se vivirá a la hora en que tomen posición los legisladores de Cambiemos.

El paro de la CGT, la “frutilla del postre”  

Tras este bache en materia de buenas nuevas, que el Gobierno casi prefirió no registrar, la cosa se retomó hacia el alza debido al resultado político del paro general del jueves pasado. Ese día, la CGT, ya corrida por izquierda a la hora de la convocatoria, no pudo mostrar nada orgánico en materia de protagonismo. Pese al esfuerzo oratorio del triunvirato, fue para ellos una huelga contra-natura.

Los dirigentes sindicales perdieron varias veces con el paro: primero, con la difusión de la arenga de Omar Viviani a los taxistas; luego, sus discursos olieron a naftalina y por último, perdieron la calle a favor de organizaciones de choque que armaron piquetes para que se dijera que sin ellos todo hubiese sido peor. Macri volvió a sacar pecho con el modo en que se desactivaron los cortes de ruta (otro reclamo de la calle), mientras que los gremialistas no pudieron soportar los mandobles que recibieron de la izquierda (“fue un paro dominguero”) y del propio Gobierno (“fue un paro de transporte”).

El tema docente   

Otro soplo vivificante resultó ser para el Gobierno la cuestión docente que se fue encauzando en la provincia de Buenos Aires (no así en la Nación), ya que los dirigentes sindicales tuvieron que encuestar a los maestros y se comprobó que no querían parar, con lo cual la carambola se dio también a varias bandas a favor del oficialismo: se cayó el espíritu asambleario, ya que quedó demostrado que ese tipo de reuniones las manejan los dirigentes a su antojo; se corroboró la tesis de María Eugenia Vidal de sentarse a negociar sin paros y quedó en claro que el gobierno de la provincia no mentía sobre las  cifras de presentismo.

Historia con final abierto   

Por último, el viernes, mientras se realizaba el importante encuentro del World Economic Forum en Buenos Aires (“mini-Davos”), por la mañana, Macri se dio aire para cruzar caminando desde la Casa Rosada al Banco Nación donde promocionó los créditos hipotecarios que deberían ayudar a muchísima gente. ¿Cartón lleno? La duda pasa porque en política el final siempre queda abierto, más porque en la historia argentina abundan los “corsi e ricorsi” de sus propios ciudadanos quienes, a poco de andar un camino, tal como hace el mar cuando llega a la playa y emprende la retirada, se cambian de carril y dejan pedaleando en el aire a los gobernantes sin convicciones o, aunque tengan que decirlo para persuadir sobre el rumbo, sin planes “B” en las gateras.

(*) Un Focus Group, tal como se lo denomina en inglés, o Grupo Focal, como se lo llama en el idioma español, es un tipo de técnica de estudio empleada en las ciencias sociales y en trabajos comerciales que permite conocer y estudiar las opiniones y actitudes de un público determinado.

 

 

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *