Madre e hijo unidos en una misma lucha: evitar el cierre de la fábrica de explosivos


Por Augusto Meyer – ameyer@diarioeltiempo.com.ar
La locutora y el trabajador y delegado de los “fabriqueros” hablaron con EL TIEMPO acerca de este punto que los mantiene caminando de la mano detrás de un mismo objetivo. “Me enfrenté a esta realidad no hace demasiado tiempo, cuando me di cuenta que todo lo que él decía se fue cumpliendo”, dijo De la Torre. “Ella estuvo durante más de un año y medio sin poder creer que la cosa venía como nosotros estábamos diciendo”, sostuvo Cacace.
Madre e hijo van de la mano detrás de un mismo objetivo: sumar esfuerzos para evitar el cierre de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos Azul y la recuperación de los puestos de trabajo. Mirta de la Torre y Juan Manuel Cacace comparten mucho más que el lazo sanguíneo. Ella, desde su doble rol de madre/locutora y él, con su condición de hijo/delegado de los “fabriqueros”. La lucha por la manutención productiva de FANAZUL los ha puesto a “caminar” y marchar de la mano, en un aprendizaje mutuo que hacen al compás del acompañamiento de una comunidad que parece haber despertado de su letargo.
-Mirta: ¿cómo vive esta lucha por FANAZUL?
-Como mamá, acompañando desde donde pueda. Trato de acompañar en la plaza, en las marchas. No soy de molestar; él sabe que lo que necesitan, me dice y colaboro.
-Ese doble rol de mamá/comunicadora es algo que también ellos necesitan, y mucho.
-Estoy en las dos semanas más complicadas, de vacaciones. Retomo el programa el lunes (por mañana) y ahí podré estar acompañando desde el medio. Hasta ahora lo he hecho como mamá, o como una ciudadana más.
-¿Cuándo advirtió lo que sucedía?
-A Juan Manuel le hice una nota cuando tenía un programa en Radio Azul y lo invité, en 2016. Él me planteó una realidad que yo decía ‘quién sabe si es tan así…’. Uno lo escuchaba hablar de las luchas, de las reuniones, de las marchas que hacían hacia Buenos Aires por esto de lo que hoy la gente pregunta, en cuanto a cómo es posible que hayan pasado tantos años sin pasar a planta permanente. Si esas marchas y reclamos hubieran tenido eco, no estarían pasando por esta situación. Lamentablemente me enfrenté a esta realidad no hace demasiado tiempo, cuando me di cuenta que todo lo que él decía se fue cumpliendo hasta el 29 de diciembre, que fue cuando se enteraron de la peor noticia.

 Primeras señales de alerta – 

-Juan, cuando Mirta te hacía esa nota ¿te imaginabas llegar a un posible cierre?
-El cierre no lo imaginábamos ni en el peor de los escenarios. Sí veníamos denunciando el vaciamiento. Cuando arranca este gobierno, el 18 de enero de 2016, despiden a 142 laburantes de la sede central. Ahí nos pusimos a accionar y ver que había un quiebre importante en cuanto a la toma de decisiones del Gobierno; sostenían lo que decían y contaban con mucho consenso social (por el resultado de las elecciones). Vimos cosas que nos llamaron la atención, como el no hacer la parada habitual para el mantenimiento de máquinas porque había recorte de gastos. Seguidamente se nos dificultó la compra de materias primas y se frenó la adquisición de elementos de protección personal. No imaginamos que iríamos hacia un cierre, o nos negábamos a creerlo los que más compenetrados estábamos con la lucha, que aceptábamos que la situación iba a ser compleja pero no la que estamos viviendo.
-Mirta: a los medios llegaron versiones o comentarios, como que ellos eran de La Cámpora. ¿Qué sensaciones te produjo eso?
-Indignación. Por más que haya trabajadores -que debe haber- que entraron por La Cámpora, ahí no se va a no hacer nada. Ni todos son unos ‘ñoquis’, como escuché decir hasta no hace muchos días. ‘Es lo que les tocó, son los de La Cámpora, que se embromen’, decían. Juan Manuel dijo en un discurso que la fábrica tiene un régimen que cumplen todos los trabajadores. Esto de tildar a la gente de un partido o de otro y por eso condenarla, me parece feo y malo. Uno ve en los acampes que son compañeros que lo sufren y padecen. Es un estigma que alguien se ocupa de ‘seguir’; por suerte mucha gente se ha dado cuenta que no es así. Son trabajadores, son ‘fabriqueros’ que buscan volver a tener su fuente de trabajo. He escrito muchas cosas esperando que llegue a quien debe de llegar: si este Gobierno que los ignora, que los ha provocado tanto, los conociera un poco y supiera quiénes son, se daría cuenta que lo que ellos quieren es su lugar de trabajo. Otra cosa muy dolorosa fue el tema de los colectivos; es algo que no se debió hacer.
 

“Este Gobierno se abusó de nosotros”

-Juan. ¿Resulta difícil diferenciar a tu mamá de quien es una referente en los medios?
-Son dos cosas totalmente diferentes. A ella le puedo contar como mamá lo que puede pasar pero, como ella bien dijo, estuvo durante más de un año y medio sin poder creer que la cosa venía como nosotros decíamos. A los mismos compañeros les costaba entender que este Gobierno venía a sacar a ‘faltadores’ y, sin embargo, hoy nos encontramos todos cenando en la plaza y durmiendo en las carpas. Este Gobierno que se abusó de nosotros; se abusó de este Azul que tanto le cuesta movilizarse; se abusó de ser un gobierno del mismo signo político (Nación, Provincia y Municipio); se abusó de que las elecciones fueron ganadores por amplia mayoría; se abusó de las redes sociales, donde muchos nos venían criticando y juzgando. Ellos fueron creando el escenario ideal para hacer lo que tenían que hacer. Hoy dicen que (el interventor de Fabricaciones Militares Luis) Riva no estaba autorizado o que le habían dicho que reduzca personal, pero no que cierre. Si podemos torcerle el brazo al Gobierno en esta decisión va a ser por la resistencia popular y no porque ahora nos consideren. Nadie nos consideró; nos sacaron de un plumazo los colectivos, nos dieron un asueto administrativo, nos echaron como perros y pusieron cordones de policías para sacarnos de la fábrica. Que ahora no vengan a querer dibujar una situación como lo están haciendo desde el Comité de Crisis, que aportan lo suyo, pero estamos hablando de proyectos con una fábrica que está cerrada. Hubo mucho tiempo para hacer lo que nosotros vinimos pidiendo. El 15 de febrero de 2016 presentamos la primer nota al Concejo Deliberante donde pedimos que nos atiendan y escuchen. Meses después le pedimos la declaración ‘De Interés’ de la fábrica y, cuando pedimos la emergencia laboral, nos dijeron que eran especulaciones políticas. El mismo Intendente (Hernán Bertellys) con Marcos Peña, y ustedes bien lo saben bien, negaron que algo fuera a ocurrir. Hoy no pueden tapar el sol con las manos. Si de las cinco plantas de Fabricaciones Militares la única que cierra es donde el Gobierno es oficialismo, acá hubo una intencionalidad pensando que no iba a pasar nada. Todo el arco político deja mucho que desear y no está a la altura de las circunstancias. Lo único que intentan es ser “tribuneros”, aplaudiendo lo que aplaude el pueblo y puteando lo que el pueblo putea, cuando lo que deben hacer es generar oportunidades de trabajo y buscar igualdad para todos los habitantes.
-Mirta: cuando entreviste a concejales, funcionarios y al Intendente, ¿podrá separar lo personal de lo profesional?
-Gracias a Dios siempre pude hacerlo. Ahora que me reintegro después de las vacaciones, voy a ver cómo me siento desde ese lugar. He estado con Claudio Molina, Nelson Sombra, Omar Norte. Fuera de eso, son muy pocos los concejales que adhieren. Cuando se trató la emergencia laboral hubo frases que uno querría no haber escuchado, hirientes. Veo que le cuesta mucho a esos concejales que fueron puestos en ese lugar por la gente, ponerse en el lugar del trabajador. Cuando retome estaremos hablando con cada uno para saber cuál es esa postura que los lleva a esta indiferencia.
 

“Cerrar la fábrica es macabro”

-Mirta, ¿qué versión le cierra como para suponer por qué quieren desmantelar FANAZUL?
-Se dicen muchas cosas. Es un Gobierno que me costó muchísimo entender. Con Juan trato de no hablar de política y de las cosas me entero por las conferencias de prensa que dan y lo que charlamos en casa nunca lo diría al aire, pero este Gobierno es un gran empresario. Creí todo lo que Macri dijo previo a las elecciones y aposté a que pudiera haber un cambio que le devolviera a la gente algunas cosas que se habían perdido; hoy me encuentro con que me llevé el gran chasco de mi vida. No puedo entender que se cierre FANAZUL. Esperábamos despidos porque él (por Juan Cacace) lo venía diciendo, pero cerrar la fábrica es macabro. Es muy triste lo que dijo Riva en cuanto a que la comunidad azuleña deba “asumir” los 220 despidos. Lo que dijeron en los discursos; el haber cerrado (Macri y Vidal) la campaña acá; el haber una estado trabajando una para eso en aquel momento y hoy la vida nos sorprende. Yo, de este hijo estoy aprendiendo muchísimo.
-Juan, ¿es ese un sentimiento recíproco hacia ella en su doble rol de mamá y comunicadora?
-Sí, claro. Cuando estaban cerrando la campaña Macri eligió una radio para hablar y eligieron a la radio donde está ella. Cuando le pregunta por Fabricaciones Militares le termina hablando por las pistolas que hacen en Beltrán; o sea, nada que ver con lo nuestro. Desde cómo se desenvuelve en su profesión; desde tratar de no mezclar lo profesional con lo pasional; desde buscar la objetividad de la información; obviamente estoy orgulloso de ella. El tema es que ahora, con la desilusión que tienen tanto ella como muchas otras personas, no alcanza con decir ‘viste que te lo dijimos’ o ‘no era como ustedes creían’, porque nada de eso nos resuelve las cosas en lo inmediato. Las elecciones están lejos y falta para que pueda haber un cambio en lo económico y en lo social.
 

“Dejé de mirar las protestas por televisión” — 

-Mirta, ¿le sorprende el acompañamiento de la comunidad?
-Sí. Desde hace unos años, yo dejé de mirar (las protestas) por la televisión y empecé a caminar. Creo que he ido madurando y así marché acompañando a los ceramistas en su momento y a NiUnaMenos. Lo que pasó en las últimas dos puebladas por FANAZUL nunca se había vivido en Azul. Más allá que hubo agrupaciones políticas con sus distintivos, acompañó mucha gente común caminando y aplaudiendo. Sobre todo lo que pasó en la última marcha fue un triunfo para Azul. Como decía Juan, si esto se va a solucionar va a ser porque la gente acompaña. Azul queda cada vez más chico. Por suerte el problema del Hospital Materno se solucionó pero tener a 220 familias sin trabajo en una ciudad que vive del comercio, es terrible.
-Mirta: ¿ese despabilarse lo ve también en los medios locales?
-Destaco a los chicos de Radio Azul, del Diario EL TIEMPO y el canal, fundamentalmente, que están todo el tiempo, acompañan y se ocupan más allá que los familiares vayamos haciendo por otro lado lo mismo para tratar que esto traspase los límites de la ciudad. Tanto se ha hablado en otra época de que había medios “comprados” y acá tenés la pauta de que hay medios que no han hablado sobre el tema ni por casualidad.
-Juan, ¿esperan el acompañamiento de la comunidad para la caravana de este domingo?
-Al pueblo de Azul no le podemos pedir más. Estamos en la plaza y nos han acompañado; nos llevan para comer. La marcha de mañana (por hoy) la tomamos como de los trabajadores que haremos un acto simbólico para decir que no nos olvidamos de la fábrica por más que acampemos en la Municipalidad. Sabemos que nuestro lugar de trabajo sigue estando ahí. El pueblo ojalá acompañe de manera pacífica como lo venimos haciendo, algo que hablamos en cada marcha y que es para destacar. No hemos tenido un solo accidente ni una sola pelea y eso es algo para subrayar; primero porque los trabajadores lo fomentamos por considerar que ningún tipo de violencia es el camino, pero también porque la gente se ve reflejada en eso: la decepción y desilusión que le dan las medidas tomadas por este gobierno debe generar una reacción sin caer en lo que hacen ellos. Violencia es mentir, diría el Indio Solari. El Gobierno genera violencia desde la mentira. En Plaza de Mayo (donde semanas atrás miles de personas se manifestaron contra la reforma previsional que impulsa el macrismo) hubo un montaje para que haya grupos reaccionarios con los que nosotros no estamos de acuerdo, pero también había una plaza llena diciendo que no queremos que le roben a nuestros viejos. El ‘perro’ Santillán en Jujuy hizo una marcha ayer (por el viernes) por FANAZUL; lo mismo nos dijeron que sucedió en Río Gallegos. A la violencia de la mentira la respuesta que le damos es la unidad de la clase trabajadora y de la gente común que no está sindicalizada ni enrolada en ningún partido político, pero entiende que a pesar de haber votado a este Gobierno, no le ha dado un cheque en blanco para que nos arruine la vida. Con la suelta de globos y de palomas queremos dar un mensaje de paz ante tanta violencia de quienes deberían dar ese mensaje de tranquilidad.
 

Cambios de época — 

-Mirta: se nota en Juan Manuel formación, y eso seguramente es responsabilidad suya.
-Yo lo he conocido ahora desde ese lugar en esta lucha. No digo que pueda ser debido a la formación que recibió de chico, pero de mí no sacó eso de exteriorizar y salir. A mí me echaron de Canal 2 en el año 98’ y yo me vine a mi casa. No se me ocurrió hacer absolutamente nada y, cuando había problemas en alguna de las radios donde yo estaba y echaron gente, a nadie se le ocurrió salir a marchar. Las épocas eran otras y el trabajador de hace unos años atrás no tenía coraje. Recibía la noticia de su despido, decía ‘qué desgracia’ y trataba de ver cómo volvía a reinsertarse en el ámbito laboral. Le admiro, como mamá, el espíritu de lucha que tiene y eso me hace sentir muy orgullosa. Tiene las palabras justas y adecuadas ante sus pares para calmarlos, para que no se envalentonen y poder seguir esta lucha pacíficamente.
-Juan, compañeros suyos como Omar Menchaca, se emocionan posiblemente por tantos años entregados a la fábrica.
-Si fuera por las ganas nos la pasaríamos llorando o amargados, pero no es la imagen que le tenemos que dar al Gobierno. Nos sentimos basureados como trabajadores y como personas, pero si nos gana la tristeza, la amargura y la desesperanza, es imposible sostener los ocho días de corte de ruta y el acampe. Las luchas se ganan con alegría. Estamos convencidos de lo que hacemos. Compañeros como Menchaca pasaron por la resistencia de los años 90’ y no esperaban tener que vivir lo mismo. Las lágrimas también son de emoción pero qué necesidad tenía este Gobierno de involucrar a la comunidad para que nos viniera a defender; los que deben generar las condiciones para que trabajemos son ellos, no el pueblo.
 

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