Malabaristas de la vida

Por Mariana Azcona

Lic. en Psicología egresada de la UBA. Especializada en Clínica Familiar Sistémica.
MP. 35387 – marianaazcona45@gmail.com

Cuando la computadora esta sobrecargada o tiene algún problema que no puede resolver se queda “pensando”, cargando información y no puede apagar el sistema.

Cuando nuestra mente no puede apagarse, está funcionando todo el tiempo. Implica un gasto continuo de energía que lo experimentamos cuando dormimos mal, olvidos de las tareas cotidianas, cansancio, mal humor y finalmente el cuerpo se puede enfermar dado a las bajas defensas que le quedan.

Las personas estresadas sienten que no cuentan con los recursos suficientes para afrontar una situación que viven como amenazante.

No es necesario estar tapado de trabajo en la oficina para estar estresado. Popularmente se creé que alguien estresado es quien trabaja mucho. Sin embargo la experiencia no solo nos demuestra que las personas que trabajan mucho no necesariamente están estresadas, sino que también, se estresan las personas que no trabajan.

Los momentos de cambios y transiciones son estresantes. Una mudanza, un viaje, la llegada de un bebe, la pérdida de un familiar, el cambio de trabajo, problemas económicos, una enfermedad, etc.

En primer lugar es importante que podamos darnos cuenta lo que nos está pasando para poder tomar medidas al respecto.

Aceptar que estamos pasando por un momento estresante es fundamental para prevenir males mayores. Cuando estamos bajo altos niveles de demanda, tenemos que prestar atención a cosas que habitualmente hacemos de forma automática. Es normal olvidarse la tarjeta en el cajero, cruzar la calle sin mirar, dejar el horno prendido. Lo que habitualmente nos lleva media hora, cuando estamos estresadas, nos puede llevar hora y media.

Si en lugar de aceptar que estamos sobrecargadas nos exigimos y nos culpamos por hacer mal las cosas, el nivel de demanda aumenta y empeora la situación.

La falta de rutina estresa. Nos obliga a estar todo el tiempo pensando en lo que tenemos que hacer. Esta es la razón por la cual es importante mantener una rutina aun cuando trabajemos desde casa o no tengamos horarios fijos de trabajo.

Algunos consejos para poner en práctica:

  • Establecer prioridades (lo que no es importante puede esperar)
  • Escribir listas que incluyan todo lo que tenemos que hacer. (incluso lo que no nos parezca importante, cuando tenemos que repasar una y otra vez nuestras tareas mentalmente no podemos concentrarnos en otras cosas y es más posible que suframos olvidos o confusiones)
  • Tomarnos más tiempo para realizar nuestras tareas.(si habitualmente nos levantamos 45 minutos antes de salir, podemos levantarnos una hora antes para estar más tranquilas)
  • Pensar objetivos y plazos para alcanzarlos. (cuando establecemos plazos nos damos cuenta de que hay cosas que pueden esperar)
  • Decir “no”. A veces nos comprometemos con los demás sabiendo que no vamos a poder cumplir.
  • Saber que es transitorio. (una vez que la rutina y el equilibrio vuelvan todo será mas fácil)

 

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