ASOCIACIÓN AERONÁUTICA AZUL

Martín Giorgio: “Darle motivación a la gente, que tenga ganas de aprender a volar

Martín Giorgio, instructor de vuelo y jefe de instructores en la Asociación Aeronáutica Azul. “La sensación de volar es indescriptible. La actividad aeronáutica se aprende volando”.
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Martín Giorgio, instructor de vuelo y jefe de instructores en la Asociación Aeronáutica Azul.

El instructor de la entidad local destacó la posibilidad de empatizar con el volovelismo que se le ofrecerá a los azuleños con una serie de vuelos de bautismo que tendrá lugar el próximo fin de semana. También contó pormenores del ciclo de clases que comenzará en abril para formarse como piloto.

 

La posibilidad de volar, de lanzarse a esa aventura tan aparentemente apasionante e igualmente inasible para muchos de nosotros, y la chance de hacerlo con instrucción adecuada, incorporando destrezas y conocimientos técnicos en un proceso que decanta en el título de piloto. No está lejos, ni es imposible, ni debe uno ser tocado por varita alguna: ante todo y más allá del aspecto económico, lo que gravita aquí es la voluntad y bastante de curiosidad.

Martín Giorgio es instructor de vuelo, jefe de instructores en la Asociación Aeronáutica Azul (por todos conocida y nombrada como Club de Planeadores de Azul), entidad con base en el Aeródromo Azul –Ruta 3, Km 305 (yendo hacia Chillar, mano izquierda)–. Allí trabajan cotidianamente dos instructores titulares y dos suplentes.

Como tantos otros, Giorgio tuvo su cuna (no sólo la deportiva) en el club, la pasión por el volovelismo se la trasmitió su papá algunas décadas atrás. “Con 75 años, mi viejo todavía vuela, empezó a volar en el año 66. ¡Yo nací ahí! Me recibí de piloto a los 16 años y hoy tengo 42, hace 26 años que vuelo. Tengo 3000 horas de vuelo, soy instructor desde hace 16 años, he presentando unos 50, 60 alumnos. La actividad de vuelo azuleña es muy importante en el vuelo a vela del país”.

Entrevistado por EL TIEMPO, el instructor de vuelo a vela se propuso pormenorizar la nueva propuesta del Club de Planeadores para la temporada 2016, que en principio tiene una convocatoria muy destacada para el próximo fin de semana, cuatro días de vuelos de bautismo, para luego dar paso, en abril, al inicio del ciclo de clases que pretende aportar ­–cerca de fin de año– una nueva ‘promoción’ de pilotos de planeadores.

 

–¿De qué se trata la actividad previa al comienzo de las clases en el aeródromo?

–Aprovechando el fin de semana largo de Semana Santa, vamos a hacer vuelos de bautismo tanto en avión, en planeador y en un biplano que anda dando vueltas por la ciudad, que es de la familia Bertora.

Queremos darle motivación a la gente, que tenga ganas de aprender a volar. Los vuelos de bautismo comenzarán pasado el mediodía, después de almorzar, ya tranquilos, de jueves a domingo vamos a estar en el club para recibir a la gente.

 

–¿Cuándo comenzarán las clases en el club y que particularidades tendrán esos encuentros formativos?

–El primer fin de semana de abril comenzaremos las clases de vuelo, la cursada académica, digamos. Los días 2 y 3 de abril estaremos iniciando formalmente las clases. Primero vamos a tener una reunión informativa en el club, donde daremos todos los pormenores de la actividad, y ya arrancamos volando. La actividad aeronáutica se aprende volando, es así.

Entonces, aquel que esté en las condiciones administrativas requeridas, ya empieza a volar en ese primer fin de semana de abril.

 

–¿A qué te referís al hablar de “condiciones administrativas”?

–Primero, tener como mínimo 15 años y 9 meses de edad para comenzar el curso; con 15 años podemos comenzar el curso. También hay que asociarse al club y debe realizarse un examen psicofísico que, en Azul, lo hace el doctor Bravo. Luego, el aspirante debe validar una clave en la Administración Nacional de Aviación Civil, un trámite que es muy fácil y se hace a través del club. Y una vez que la gente tenga esa actitud psicofisiológica normal, ya está en condiciones de que cualquiera de los instructores del club le pueda impartir instrucción.

 

–¿Cuántas clases, o mejor aún, qué contenidos acreditados se requieren para poder evaluar a una persona con la condición de piloto?

–La instrucción de vuelo consta de, por lo menos, 50 vuelos. La Fuerza Aérea, la Administración Nacional de Aviación Civil nos dice que con 50 vuelos, cualquier ser humano normal podría estar en condiciones de ser piloto. Al término de esos 50 vuelos o más (depende de la capacidad que tenga para asimilar lo que es el vuelo), nosotros lo presentamos frente a un inspector de la ANAC que le toma examen y termina siendo piloto.

El 14 de febrero próximo pasado, se recibieron 6 alumnos de los cuales dos eran chicas. Tenemos una inserción muy importante de las mujeres en el vuelo, eso es muy destacable porque en un deporte absolutamente machista, se han incorporado chicas que están volando muchísimo.

 

“La sensación de volar es indescriptible”    

–¿Qué posibilidades se abren cuando uno se recibe de piloto? ¿Los caminos a seguir son sólo deportivos?

–En el vuelo a vela tenés básicamente tres ramas. Aquel piloto que nosotros llamamos “dominguero”, que le gusta pegar unas vueltas arriba del club… la sensación de volar es indescriptible. En este caso sería un hobby, y es muy parecido a jugar al gol, es muy comparable: es un deporte individualista, los logros los buscás vos solo y competís contra vos mismo, y eso te llena de energía. La otra rama es el sector que yo me ocupo, que me encanta, que es la competencia deportiva. Si bien yo mucho por mis logros deportivos no puedo hablar, pero he participado en 15 campeonatos nacionales y por más que salgas como salgas, siempre querés ganar y ganar, ganarte a vos mismo también. Es apasionante.

Y la otra rama –que me fascina– es la acrobacia. Es el súmmum del vuelo a vela en la parte demostrativa; no demostrarle al otro lo que vos sos capaz de hacer, sino la admiración que uno tiene por estar fuera de control estando controlado.

 

–Es válido, entonces, aclarar que el título no te permite, en primera instancia, trabajar en una aerolínea, por ejemplo.

–Cualquier piloto de Aerolíneas Argentinas o de cualquier línea aérea del mundo, primero es piloto de planeador. A grandes rasgos, un Jumbo se le paran los 4 motores y es un planeador. Después, las consecuencias que vienen es otro tema a contemplar, pero se trata de lo mismo. Muchas de las emergencias con esos aviones que se han resuelto en forma favorable, las han resuelto pilotos de planeadores.

 

–O sea que no es tan descabellado plantear un vínculo entre una actividad y otra.

No lo es. Esto es el primer paso a transformarte en un comandante de aerolíneas. Tengo 42 años, debe haber 30 comandantes de aerolíneas que son compañeros míos de juventud del vuelo a vela, que hicieron el camino de planeador, avión monomotor, avión bimotor, avión cuatrimotor, aerolíneas. De Azul, hay tres o cuatro comandantes que actualmente vuelan en Aerolíneas y en LAN y que se hicieron pilotos de planeador acá.


“UN PROBLEMA DE RELACIONES PÚBLICAS” 

Giorgio, haciéndose eco de una nueva pulsión que asoma en el seno del club entre quienes ya ostentan sentido de pertenencia, se refirió más adelante en la charla con este medio a la escasa inserción social que posee la Asociación Aeronáutica. Se trata de un estado de las cosas que, considera, arrastra décadas vigencia y responde a cierta idiosincrasia interna. “Creo que perdimos 50 años en Azul”, se lamentó el instructor.

 

–¿Notan que cierta mirada social ve al club como un ámbito muy exclusivo y al vuelo a vela como una actividad un tanto inaccesible?

–El andar hoy con una remera con un planeador en mi pecho es raro. El vuelo a vela en Azul…vos hablás de planeadores y te pregunta dónde está el club. Vos mencionás el aeródromo y ahí recién se ubican un poco. Es un problema del vuelo a vela en sí.

 

–¿Desde la Asociación, ustedes han concluido en una autocrítica respecto a no haber conseguido abrirse a la ciudad?

–Absolutamente, aunque es el vuelo a vela en general el que se ha mantenido fuera de la sociedad, como que la actividad aeronáutica es sólo para los elegidos. Y, en realidad, volar es tan fácil como andar en bicicleta. Cuando vos llevás a volar a alguien y lográs que no tenga miedo, te dice “¡qué lindo que es!”. Después, saber volar bien ya no es tan fácil, hay que aprender, por supuesto, pero como se aprenden tantas otras cosas. Y para eso estamos nosotros. ¡Es apasionante! Y ojalá pudiésemos nosotros hacerle notar esa pasión a la gente.

El problema lo tenemos nosotros, es un problema, digamos, de relaciones públicas.

 

–¿Cuáles serían las motivaciones que llevaron al club a tener esos problemas, a ponerse esa coraza?

–Porque normalmente, cualquier persona de cualquier estrato social dice “volar es algo para elegidos”. Lo mismo paso con el golf, pero son pocos los que van a probar si eso o lo otro es caro o no de verdad.

 

–¿Y qué debe hacer la Asociación Aeronáutica para, en lo inmediato, comenzar a modificar esa mirada?

Arrancar con esto, lo que vamos a hacer en Semana Santa. Abrirle las puertas del club a toda la ciudad y mostrarle lo que hacemos, de la misma manera que hoy los artesanos tienen su muestra y dan a conocer lo que hacen. Es parecido. Creo que perdimos 50 años en Azul, yo soy un convencido de que el club tiene que estar siempre lleno de gente, tanto en la pileta como en los hangares. Porque cuando más gente tenés dentro del club, alguno siempre te queda.

 

–¿No existe la posibilidad, como sucede en otros deportes, de fomentar y promocionar un semillero de jóvenes volovelistas que compitan?

–Nosotros hace unos 15 años que somos los mismos cuatro tipos que compiten en todos los campeonatos: Javier Sondón, Jorge Tártara, Sebastián Fulguet y yo, a nivel nacional digo. Sondón cinco o más veces campeón nacional, Tártara dos o tres veces subcampeón nacional y subcampeón del mundo. ¡Tenemos un subcampeón del mundo en Azul! No hay campeones o subcampeones del mundo de ninguna actividad en Azul, y nosotros lo tenemos en el club y no lo sabemos explotar. No desde lo económico, sino para despertar la pasión en otra gente.

Hay 5 ó 6 muchachos en el club que están empezando a volar en torneo nacionales, y ojalá anden bien y nos ganen a nosotros, en el ranking también. Pero, vuelvo a repetir, hace 15 años que somos los mismos cuatro que volamos y yo estoy hace 40 años en el ambiente. Hace 40 años volaban mi viejo y la generación de él, ahora vuelan los hijos de esa gente.

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