RESOLUCIÓN DE UN JUICIO CON JURADOS

Mató a su hermano, pero sólo lo declararon “culpable” de la portación ilegal del revólver que usó en el hecho

Un debate que la semana pasada había comenzado en un Tribunal de esta ciudad finalizó ayer con la condena para el encausado a una pena de un año y cuatro meses de prisión, aunque solamente como autor del delito “portación ilegítima de arma de fuego de uso civil”. Eso se tradujo en que fuera excarcelado, teniendo en cuenta el tiempo que llevada detenido con prisión preventiva. Un jurado popular lo absolvió del crimen, por considerar que había matado a su hermano “amparado en la causal de justificación de legítima defensa”. El suceso que fuera materia de este proceso judicial había ocurrido en la localidad olavarriense de Sierra Chica en enero del año pasado.

 

El pintor que mató a su hermano, en una imagen tomada cuando resultara detenido ni bien ocurrido el hecho. Por el crimen fue absuelto y un jurado popular sólo lo condenó por la portación ilegal del arma de fuego que utilizó en el hecho. 
ARCHIVO/EL POPULAR MEDIOS
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El pintor que mató a su hermano, en una imagen tomada cuando resultara detenido ni bien ocurrido el hecho. Por el crimen fue absuelto y un jurado popular sólo lo condenó por la portación ilegal del arma de fuego que utilizó en el hecho. ARCHIVO/EL POPULAR MEDIOS

Luego de que un jurado popular declarara “no culpable” del homicidio de su hermano a un pintor oriundo de Bolívar, el hombre fue condenado ayer en un Tribunal local a una pena de un año y cuatro meses de prisión.

Esa sanción a título de reproche penal ubicó al encausado solamente como autor de la portación ilegal del arma de fuego que había utilizado cuando en enero del año pasado cometió el crimen en una localidad de Olavarría, delito por el cual lo halló “culpable” el mismo jurado que lo había absuelto del asesinato.

Eso se tradujo en que, también ayer, fuera ordenada para el encausado su excarcelación “bajo caución juratoria”, teniendo en cuenta que había agotado en prisión preventiva “la condena impuesta por sentencia no firme”, según se expresó en lo dispuesto.

El debate

El caso se había convertido en materia de un juicio con jurados el miércoles de la semana que pasó.

Ese día, en la sala que la Cámara Penal posee en el tercer piso de los Tribunales de Azul, el jurado arribó a un veredicto de no culpabilidad con relación al homicidio y de culpabilidad en cuanto a la ya referida portación ilegal de ese arma de fuego que el hombre utilizó para dispararle a uno de sus hermanos.

En el debate -proceso donde intervino el juez Gustavo Abudarham en representación del Tribunal Oral en lo Criminal número 2- ese mismo día miércoles habían brindado sus versiones de lo sucedido con relación a este hecho los testigos que fueron citados por las partes. Y posteriormente se escucharon los alegatos formulados por el Fiscal y el Defensor Oficial que intervinieron en este nuevo juicio con jurados que se realiza en Azul.

El hombre al que ayer lo condenaron a la ya referida pena, como autor penalmente responsable del delito portación ilegítima de arma de fuego de uso civil, fue identificado por voceros del Tribunal donde fue juzgado como Alfredo Raúl Ibáñez, alias “Cachito, un pintor de 42 años oriundo de Bolívar y con último domicilio en la localidad olavarriense de Sierra Chica.

Teniendo en cuenta el tiempo que llevada detenido con prisión preventiva y el monto de la pena impuesta, también ayer el mismo juez del TOC 2 se pronunció a favor de ordenar su excarcelación bajo caución juratoria, medida que se hizo efectiva desde el establecimiento penal donde se encontraba privado de la libertad desde que el homicidio por el que fue declarado “no culpable” se produjo.

Tres disparos

El hecho por el que Ibáñez fue juzgado había ocurrido el 12 de enero del año pasado en el Barrio ACUPO, un complejo habitacional que está situado en la localidad de Sierra Chica, frente a la sede de la Unidad Penal 27.

Aquel día en horas de la noche, según lo que quedara probado, el encausado mató de varios disparos a uno de sus hermanos, que tenía 39 años y se llamaba Hugo Jorge Luis Ibáñez.

Según testigos señalaron en su momento, una feroz discusión entre varias personas de la misma familia fue la que luego se tradujo en el desenlace fatal para la víctima de este homicidio, hecho por el que instantes después el encausado había sido detenido, al tiempo que el arma de fuego que utilizó para matar a uno de sus hermanos fue incautada en poder de un adolescente de 17 años.

Fueron tres los disparos que la víctima recibió, uno de los cuales ingresó a la altura de su rostro y lesionó su cerebro, lo que se tradujo en que horas más tarde muriera cuando estaba internada en el Hospital Cura de Olavarría.

Esos tres impactos de bala estuvieron localizados en una de sus piernas, en la espalda en la zona de la cintura y, el ya referido y vital, en el rostro, cuyo proyectil había ingresado por el pómulo y siguió su recorrido hasta el cerebro, según indicaba la autopsia.

La investigación iniciada por lo sucedido sirvió para determinar también que aquella noche el pintor portaba un revólver calibre 32 largo sin la debida autorización legal correspondiente, el único delito por el que ayer fue condenado tras ese juicio con jurados al que había sido sometido la semana pasada.

Ibáñez, que es también hermano de uno de los condenados por el asesinato del penalista olavarriense Marcos Alonso, fue acusado en este juicio de los delitos “homicidio calificado por el uso de un arma de fuego y portación ilegítima de armas de uso civil”.

Y el fiscal Cristian Citterio había solicitado en su alegato que el jurado popular integrado por esos doce ciudadanos que formaron parte de este proceso lo considerara “culpable” de ambos ilícitos.

Distinto fue el abordaje de lo sucedido que hiciera el defensor Oficial Martín Marcelli, quien sostenía que en el hecho que el pintor cometió había actuado “amparado en la causal de justificación de legítima defensa”, algo que así entendió el jurado, por lo que el encausado fue declarado “no culpable” del asesinato de su hermano y “culpable” de la portación ilegal del revólver que empleó para dispararle.

En otras palabras, el jurado entendió que en las circunstancias en que el hecho se produjo el hombre realizó una conducta prohibida (en este caso matar a su hermano), aunque eso no configuró un delito.

“Nosotros, el jurado, entendemos que el acusado Alfredo Raúl Ibáñez cometió el homicidio habiendo actuado en Legítima Defensa. Pero no obstante ello,  entendemos que se ha acreditado que el imputado portaba ilegítimamente un arma de fuego sin contar con la debida autorización legal, por lo que arribamos a un veredicto de culpabilidad con relación al delito de Portación Ilegitima de Arma de Fuego de Uso Civil (artículo 189 bis inciso 2 párrafo tercero del Código Penal)”, señalaron el miércoles de la semana pasada los ciudadanos que actuaron como jurado en este proceso, tras la deliberación que llevaron a cabo.

Ayer, después de que la semana pasada Alfredo Raúl Ibáñez fue hallado sólo autor penalmente responsable de esa portación ilegitima de arma de fuego de uso civil, al momento de condenarlo a la ya referida pena de un año y cuatro meses de prisión el juez Abudarham tuvo en cuenta como circunstancias atenuantes en la conducta del imputado “la falta de antecedentes penales computables” y el “buen concepto” que del pintor brindaron algunos de los testigos que comparecieron en el debate.

El dato

Teniendo en cuenta esa pena dictada, le fueron impuestas al pintor que mató a uno de sus hermanos las obligaciones de “fijar residencia dentro del ámbito de la Provincia de Buenos Aires, en donde se le practicarán las notificaciones y emplazamientos y de la que no podrá ausentarse por más de veinticuatro horas sin aviso y autorización previa de éste Órgano Jurisdiccional” y “someterse al contralor del Patronato de Liberados”.

 

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