“Me hubiese gustado vivir de mi guitarra toda mi vida porque fue lo que Dios me dio”

Se trata de una iniciativa del Director de Cultura de la Municipalidad, Daniel Galizio, que junto a su equipo seleccionó a una decena de artistas del Partido de Azul. Los visitaron en sus casas o espacios, los entrevistaron y filmaron, y escribieron una serie de artículos que son publicados en EL TIEMPO. Enriquecedoras historias de vida, que valdrá la pena conocer y atesorar. En este caso, es el turno de Omar Santillán.

“Lo de payador te nace, no es fácil, yo lo hago porque me es familiar, aunque soy más duro para escribir, pero puedo improvisar con facilidad”, expresó Omar Santillán.


“El Arte en un rincón de mi casa” es un proyecto que nació en la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Azul, en él, distintos artistas de nuestro partido nos cuentan cómo fueron sus inicios en el arte y cómo, aún hoy, siguen transitando ese camino.
Omar Santillán, nació el 18 de marzo de 1948, su espíritu de payador lo llevó a recorrer varios lugares de nuestro país y a relacionarse con grandes payadores de este suelo. “Lo mío fue una cosa que nació en mi casa, mi padre tenía una guitarra vieja, de las que se usaba antes, con clavijero de madera y siempre lo recuerdo porque él tocaba una milonguita, que era la única que sabía y yo me ponía al lado y lo miraba. Tenía 6 años cuando empecé con este gusto por la guitarra hasta que me convocaron de la Escuela 6 de Cacharí y me invitaron a cantar un verso y me lo aprendí, yo era de mucha memoria, y ya a los 8 años cantaba muy bien, no desafinaba. Me gustaba tanto que un día me dio por agarrar la guitarra y de ahí no paré más.”
En relación con su oficio, Santillán detalló que “Lo de payador te nace, no es fácil, yo lo hago porque me es familiar, aunque soy más duro para escribir, pero puedo improvisar con facilidad. Todo lo que aprendí, lo aprendí improvisando, yo soy improvisador, no me defino como payador. En aquella época no había escuela de payadores, luego surgieron, y yo empecé a cantar, hasta que aprendí a tocar la milonga y hasta hoy continúo con los 70 que estoy a punto de cumplir.”
Sobre sus referentes musicales, Santillán aseguró que fue Alberto Merlo el más admirado. “Y hasta tuve la suerte de tocar la guitarra con él, tenía 17 años y una voz privilegiada, nunca tuve tiempo de ensayar, pero siempre llegué a todos los tonos de la guitarra, nunca desafiné”, apuntó. Y agregó que el Pampa Barrientos y el Indio Bar, fueron sus referentes como payador.
Santillán tiene una amplia trayectoria musical, “en Ayacucho perdí una final en un concurso grande de canto surero porque me equivoqué en una milonga que había cantado toda mi vida, pero, además, improvisé con varios, con Mario Carrera, con Benítez, con Marchesini, con Carlos Gómez y de todos tengo excelentes recuerdos. La guitarra que uso es de una mujer que me la prestó y cuando murió sus hijos me dijeron que el deseo de ella era que me la quedara yo y para mí eso es un reconocimiento muy grande.”
“Mi sueño fue este, ser reconocido, porque muchos años canté para el pueblo, canté para las escuelas y siempre me quedé con las gracias, pero con el tiempo y sin querer me reconoce toda la gente. Por eso, a veces, las letras que canto me emocionan, porque forman parte de mi historia”, subrayó Santillán.
Por último, Santillán dejó un consejo para todos los jóvenes, “yo les digo a los chicos que sean payadores pero que lleguen lejos, esto es un trabajo, no es algo que pueda hacer cualquiera, si yo lo hubiese tomado así hubiese vivido de mi guitarra toda mi vida porque fue lo que Dios me dio. A mí me gustaban los boliches, las reuniones, los asados, por andar guitarreando me olvidaba de muchas cosas y mis hijos me dicen muchas veces que los dejé solos y yo lo hacía sin darme cuenta porque era lo que me apasionaba.”
Y como deseo, aseguró que le gustaría que lo recuerden como “Machona”. “Es un sobrenombre que llevo de chico y para mi es un orgullo, me gustaría hacer una fiesta y recordar los años que anduve cantando y juntarme con todos los amigos, con todos los cantores y que sea algo a beneficio de alguna institución para poder de la música dejar algo”, concluyó. (Colaboración: Daniel Juárez)
 

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