ANDRÉS ARLA

“Me pasó a mí como le podría haber pasado a cualquier vecino”

El abogado revivió ayer en una entrevista con EL TIEMPO el violento intento de robo del que el sábado a la noche resultó víctima junto a su esposa y su hija. “Que ellas dos no tengan nada, para mí es una tranquilidad enorme. De lo contrario, otra hubiese sido la historia. Y hoy me estaría cuestionando si es bueno o malo tener armas en la casa”. Además, descartó que esa frustrada entradera donde se tiroteó con los delincuentes haya tenido relación con su actividad profesional. En ese contexto, sostuvo también que no se trató de “un robo común, al ‘boleo’”. Mientras tanto, el delincuente al que hirió y está detenido seguía internado anoche en grave estado en el Hospital Pintos.

“Un mínimo de plan, de logística y armamento en este caso hubo. Acá hubo alguien que direccionó o armó el grupo”, dijo el abogado Andrés Arla con relación al perfil de los delincuentes que quisieron asaltar a su familia y a él.
FOTOS: NACHO CORREA 
Tiros por todos lados. Los balazos que aún ayer había en el frente de la casa dan cuenta de lo que fue este hecho. En la otra imagen, Andrés Arla padre observa los daños provocados en un vidrio por uno de los delincuentes, que efectuó varios disparos contra su hijo.
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Tiros por todos lados. Los balazos que aún ayer había en el frente de la casa dan cuenta de lo que fue este hecho. En la otra imagen, Andrés Arla padre observa los daños provocados en un vidrio por uno de los delincuentes, que efectuó varios disparos contra su hijo.

 

Andrés Arla repasaba ayer a la mañana las imágenes del violento episodio de inseguridad que el sábado último en horas de la noche lo tuvo como víctima junto a su esposa y a su hija, cuando tres delincuentes, mediante una frustrada entradera, quisieron robar en su casa, situada sobre la Ruta 51 y la calle De los Eucaliptus, frente al Barrio Parque Pinasco.

El material obtenido a través de las cámaras de seguridad que hace pocos días había instalado el abogado en su vivienda es ahora una de las principales pruebas para dar cuenta de lo sucedido. Un hecho donde Arla -de 51 años- resultó lesionado de un disparo, en medio de un tiroteo donde él también alcanzó a herir a balazos con una pistola calibre 45 a uno de los tres delincuentes.

Ese sujeto, horas más tarde de ocurrido el ilícito, cuando ya era la madrugada del domingo, fue hallado gravemente herido y hasta anoche seguía internado en carácter de detenido en el Hospital Pintos.

Un día después a que le dieran de alta desde el centro asistencial municipal y moviéndose con un par de muletas que momentáneamente ahora necesita para caminar, Arla recibió ayer por la mañana a EL TIEMPO en su propiedad para dar cuenta de esa entradera que pudo evitar a los tiros, un hecho que ahora es una bisagra en su vida y también en la de toda su familia.

“Que mi esposa y mi hija no tengan nada es una tranquilidad enorme para mí. De lo contrario, otra hubiese sido la historia. Y hoy -admite- me estaría cuestionando si es bueno o malo tener armas en la casa”.

Pero el sábado que pasó poco antes de las 23 esa antigua pistola calibre 45 que era un regalo de su papá, y él guardaba más por el valor afectivo que posee que como un elemento al que acudir en caso de que ocurriera lo que finalmente pasó, sirvió para que pudiera defenderse y, a su vez, salvar las vidas de su esposa y de su hija.

“Es un arma que tenía más para cuidarla de que no me la roben que para otra cosa porque era un regalo de mi papá. Pero me salvó en ese momento, porque a la mía no llegaba a agarrarla. Esta no es el arma que yo podría haber usado. No lo pensé demasiado, escuché gritar a mi esposa, que el tipo la estaba amenazando y no sé cómo me acordé de este arma, que la tenía guardada más que nada para que no me la roben”, afirmó.

“Ingresaron con mi señora encañonada”

La historia a esta altura ya es conocida. Pero el abogado, ayer a la mañana, la contó en primera persona.

Todo comenzó cuando su esposa había regresado a la chacra luego de que vino a la ciudad a comprar un medicamento para su mamá. Ni bien estacionó la camioneta y descendió del rodado, rápidamente se abalanzaron sobre ella dos de los autores de esta entradera.

“Ellos ingresaron con mi señora encañonada”, dijo ayer Arla, mientras durante la entrevista lo acompañaba su papá y, minutos más tarde, a la casa llegó un amigo del abogado para ver cómo estaba, tras haberse enterado del episodio de inseguridad que le tocó protagonizar el último sábado en horas de la noche.

Lejos de asustarse con lo que estaba pasando, la mujer del abogado se enfrentó con los delincuentes y en todo momento evitó que ingresaran a la casa, en donde estaban esperando por su llegada su esposo y su hija de 18 años, la misma que está estudiando en Buenos Aires y que, luego de un mes, había vuelto a visitar a sus padres el fin de semana.

“Uno de los tipos le sacó la llave a mi esposa y la metió en la puerta”, contó el abogado azuleño que años atrás fue juez en la provincia de Neuquén.

En ese momento, él se dio cuenta de que algo grave estaba pasando. Y lo confirmó definitivamente cuando ese asaltante que había tomado de rehén a su esposa la insultaba y amenazaba con matarla para que se quedara quieta.

En ese instante el abogado no dudó. Y rápidamente tomó esa vieja pistola regalo de su papá, que tenía en un mueble que está en el amplio living de su casa.

Aguardó que la puerta se abriera y rápidamente les disparó a los dos delincuentes que estaban con su esposa, al mismo tiempo que la mujer logró zafarse del sujeto que la tenía inmovilizada y se introdujo a la casa.

Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad son contundentes. Los disparos que Arla efectuó dieron en la zona abdominal del sujeto que tenía inmovilizada a su esposa hasta segundos antes.

Ese balazo efectuado desde muy corta distancia hizo caer al ladrón, que rápidamente se levantó y se dio a la fuga. Horas más tarde, a muy pocos metros de la casa, sería aprehendido presentando esa herida por la que hasta anoche seguía internado en Terapia Intensiva del Pintos.

El otro asaltante que acompañaba al herido, el que llevaba una mochila con herramientas y otros elementos para utilizar durante ese frustrado robo, se dio inmediatamente a la fuga ante esa sorpresiva e inesperada reacción del dueño de casa, de quien evidentemente en ningún momento los tres autores de esta entradera creyeron que iba a estar esperándolos armado y que les iba a disparar.

Pero el abogado resultó también herido. Según él estima, él mismo delincuente al que baleó y ahora está internado fue el que lo hirió a él de un disparo que ingresó y salió por uno de sus muslos.

“A ese que vino con la mochila le gatillé también dos o tres tiros, pero no le pegué. Después cerré la puerta porque me quedé sin balas, ya que se me vació el cargador”, recordó ayer el abogado.

De lo que Arla recién se enteró después fue que en el hecho participó un tercer sujeto que también, según lo que se sospecha y al igual que sucedió con el que lo hirió, portaba una pistola 9 mm.

“Desde afuera me tira cinco tiros. Y después sale corriendo y me sigue tirando. Pero no me pega ninguno. Uno de los tiros da en un televisor. A ese yo no lo ví nunca”.

Ese tercer sujeto, desde un ventanal donde ayer los vidrios aún estaban dañados por los disparos, observó en todo momento los movimientos del abogado dentro de la casa. Y al ver que tomaba el arma desde ese mueble donde la tenía guardada, comenzó a dispararle en varias oportunidades, aunque -afortunadamente para Arla- sin llegar a herirlo, a pesar de los varios tiros que efectuó, todos muy concentrados y “agrupados”, efectuados por alguien que sabe lo que es usar un arma. Así lo señalaron el propio abogado y su papá, ambos expertos en eso de manejar armas de fuego teniendo en cuenta que desde hace muchos son aficionados a la práctica deportiva de tiro.

“Cuando me pegan el tiro en el muslo izquierdo -con orificio de salida, según se comprobaría después una vez que lo llevaron al hospital- fui por la otra pistola, que la tengo en el dormitorio. Pero con esa no alcancé a disparar. Ya ahí mi preocupación era otra, porque me estaba desangrando”.

Arla, según contó, temía que ese disparo que recibió hubiera interesado su arteria femoral, lo que habría derivado en que, de desangrarse, su muerte haya sido tan sólo cuestión de minutos.

Pero afortunadamente eso no pasó. Y mientras los ladrones huían y su mujer llamaba a la Policía, su hija tomó un toallón con el que él se efectuó un torniquete para evitar seguir perdiendo sangre.

Así, con el arma de fuego en la mano y ese improvisado torniquete en una de sus piernas, Arla salió de la casa acompañado por su esposa y su hija con rumbo al hospital. Al mismo tiempo, su hermano “Cacho” y varios móviles policiales comenzaban a llegar al lugar.

Según Arla, no fue “al boleo”

-¿Cree que esto fue, como vulgarmente se dice, al “boleo”?

-Alguien ha direccionado el lugar. Algo más organizado hay. Esto no fue un robo común, al “boleo”. La Policía lo que me dice también es que por las armas que estos tipos tenían se trata de gente que tiene información y va a lugares determinados. De eso estoy seguro. Alguien, de alguna manera, gestiona la venida de esta gente y le buscan el lugar. Un mínimo de plan, de logística y armamento en este caso hubo. Acá hubo alguien que direccionó o armó el grupo.

-¿Lo que pasó pudo haber estado relacionado con su actividad profesional como abogado?

-No, de ninguna manera. Mi trabajo es muy selectivo y no tiene nada que ver con el mundo criminal. En absoluto. Esto es algo que le puede pasar a cualquier vecino en la medida en que les interese tu perfil, los bienes que puedas llegar a tener o el daño que te puedan provocar. Este tipo de gente te viene no sólo a robar, sino también a hacerte daño. Y cuando vos tenés a tu familia ahí, el daño puede ser mucho mayor. Esa es la preocupación que uno como ciudadano tiene. Lo descarto completamente, esto no viene por mi actividad. Me pasó a mí como le podría haber pasado a cualquier vecino.

-¿Que estuviera levantado y no durmiendo ayudó a que pudiera hacerle frente a la situación de otra manera?

-Sí, totalmente. Además, el hecho de vivir en las afueras de la ciudad hace que une tome otras previsiones. En la casa siempre hay un arma dispuesta, pero jamás pensás que puede pasar esto al nivel que sucedió. Yo no soy un fanático de las armas, pero no son desconocidas para mí.

-¿En algún momento había hablado con su esposa sobre cómo reaccionarían en caso de que les ocurriera algo como esto?

-El año pasado nos arrancaron una reja de una ventana de una forma muy virulenta y quisieron entrar por arriba del techo. Eso fue un “escruche”, nada que ver con esto que pasó ahora. Además de eso, estuvo el robo de la familia Peronja (N. de R.: un contratista rural que también vive en una casa que está en la Ruta 51). Además, él es pariente de mi hermano. Tal vez ahí empezás a pensar que te puede pasar a vos también. También, por la escalada de violencia que ves en televisión y por lo que leés, por lo que pasa en Tandil y en Olavarría… Azul no es una isla, no está fuera de la Argentina. Y este déficit de políticas públicas en cuanto a seguridad que tenemos desde hace mucho y va para largo nos pone en esta situación, salvo que seas un necio y no quieras ver la realidad. Todos somos potenciales víctimas de esto, en mayor o menor medida o con mayor o menor gravedad. Ese es el tema. Y con mi esposa habíamos hablado en ese contexto. No era que estábamos paranoicos.

-¿Cómo están ahora su esposa y su hija?

-Quedaron las dos bastante shockeadas. Y la nena más. Ella está estudiando Periodismo en Buenos Aires y justo vino el fin de semana, que hacía un mes que no venía. Lo milagroso es que se salva mi mujer, que estaba en el ángulo de esos disparos que hizo ese tercer tipo al que yo en principio nunca ví. Y mi hija también. Que ellas dos no tengan nada, para mí es una tranquilidad enorme. De lo contrario, otra hubiese sido la historia. Y hoy me estaría cuestionando si es bueno o malo tener armas en la casa.

-¿Y cómo está usted?

-Yo soy muy emocional y muy sensible. Incluso, a todas las víctimas que se ven todos los días por diferentes casos. Vivimos en una sociedad que está muy mal. Seguramente habrá un antes y un después en mi vida con todo esto. Hablando con un amigo, él me decía que un alerta voy a tener, porque esto te queda.

El dato

“La Policía local, y en particular desde el Destacamento Balneario, se han portado de maravillas conmigo, al igual que toda la gente que me atendió en el Hospital Pintos, desde las enfermeras, hasta quienes estaban en Emergencias y en la Guardia. Hay una vocación ahí adentro increíble. En toda la gente que está ahí, que no cobra sus sueldos con integridad. Estoy muy agradecido a todos ellos. A veces los azuleños no valoramos en el día a día a la gente que tenemos a nuestro alrededor”, declaró el abogado a modo de agradecimiento.

LA INVESTIGACIÓN

La causa penal que por el caso se inició continúa por el momento instruyéndose desde la UFI 13 que está a cargo del fiscal Luis Palomares.

Hasta ayer, los investigadores seguían analizando las filmaciones de las cámaras de seguridad de la casa del abogado Arla, con el fin de poder identificar a dos de los tres sujetos que cometieron esta frustrada entradera.

El único detenido seguía anoche internado en Terapia Intensiva del Hospital Pintos.

De 30 años y con domicilio en el conurbano bonaerense, concretamente Florencio Varela, su estado sigue siendo de gravedad a causa de ese disparo que atravesó su región abdominal, lo que obligó a que tuviera que ser operado una vez ingresado al centro asistencial.

A Ariel Damián Barrios -tal su identidad- lo habían aprehendido en las primeras horas del domingo pasado, cuando fue hallado en cercanías a la casa donde este hecho se produjo.

En ese entonces presentaba una grave lesión de arma de fuego por la que había perdido una considerable cantidad de sangre.

Actualmente está detenido y con custodia policial en el centro asistencial municipal, aunque en lo inmediato -según estimaron ayer fuentes judiciales- teniendo en cuenta la gravedad de su estado de salud será imposible someterlo a una declaración indagatoria como uno de los imputados de lo que fue este violento intento de robo donde resultara herido.

Los investigadores no descartan que un cuarto implicado en el hecho haya estado esperando a los delincuentes en cercanías a la propiedad donde Arla vive con su familia, utilizando para ello un vehículo con el que después -a excepción del hombre que está internado- los demás sujetos huyeron.

TRES INSTANTES DE UNA FRUSTRADA ENTRADERA

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Las capturas de las imágenes registradas por las cámaras de seguridad de la casa de Andrés Arla marcan tres momentos relacionados con la frustrada entradera del pasado sábado. A la izquierda, se observa cuando el delincuente que después resultaría herido por el abogado, el mismo que también lo lesionó en la pierna de un disparo, tiene tomada de rehén y le apunta con un arma de fuego que portaba a la esposa del abogado. Al mismo tiempo, va llegando al lugar uno de los asaltantes que después huyó, llevando una mochila en cuyo interior había diferentes herramientas y otros elementos para después consumar el robo. Esa mochila la dejó tirada cuando –imagen del medio- ni bien la puerta se abrió Arla les disparó a ambos ladrones, hiriendo al hombre que hasta anoche estaba gravemente internado en el Hospital Pintos. Luego de que los tres sujetos huyeran, en la imagen de la derecha se lo ve a Andrés Arla con su hija, ya con un toallón colocado a modo de torniquete en su pierna izquierda y aún portando la pistola, caminando hacia la camioneta en la que luego sería trasladado al Hospital Pintos, el centro asistencial donde estuvo internado hasta anteayer.

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