“Me quedé en la calle, usurparon mi casa y están usando mis cosas”

Copia de la denuncia presentada el pasado martes en la comisaría primera por la denunciante de este caso. La mujer sostiene que le usurparon su casa.

Una empleada doméstica de 43 años denunció en sede policial que su vivienda, ubicada en Abeberry entre Leyría y Lavalle, fue ocupada ilegalmente. Tras la denuncia que hizo en sede policial, aguarda que la Justicia desaloje a esas personas para recuperar su propiedad, una casa donde vivía con dos de sus hijos.

Una empleada doméstica denunció en sede policial que su casa fue usurpada, vivienda ubicada en Abeberry entre Leyría y Lavalle de esta ciudad.

La denunciante es una mujer que tiene 43 años y se llama Sofía Lorena Ferreyro, quien el pasado martes por la noche hizo una presentación por lo sucedido en la sede de la comisaría primera local.

Según mencionó en la denuncia -de la que después hizo entrega de una copia en la Redacción de EL TIEMPO-, ese mismo día se produjo la usurpación de su vivienda, ocurrida en momentos que ella estaba trabajando, situación de la que se enteró por un llamado telefónico que le hiciera una vecina suya.

Esa mujer que la llamó aquel día -señaló Ferreyro en sede policial- le contó que había observado a un sujeto intentando abrir por la fuerza la puerta principal de su casa.

Eso derivó en que se dirigiera hasta su propiedad. Al llegar, no sólo constató que la puerta del frente había sido abierta, sino que también faltaban unos barrotes de una ventana a la que le había sido destrozado un vidrio.

Aquella noche del martes que pasó, cuando fue a su casa, la empleada doméstica intentó ingresar a su domicilio por una puerta que da al patio, ocasión durante la cual -teniendo en cuenta lo que dijo en la denuncia- “una mujer de unos cuarenta años de edad” que estaba en el interior comenzó a golpearla con un caño.

La denunciante sostuvo que la agresión que sufrió se tradujo en que resultara lastimada y con dolores en ambas manos, una situación que en ese entonces fue presenciada por su actual empleador, quien la había acompañado hasta la casa.

Ese hombre finalmente logró disuadir a la mujer para que dejara de agredir a Ferreyro, tras un forcejo que entre ambos se produjo y donde también él resultó agredido.

En ese entonces se encontraba un joven en el interior de la casa que amenazó al empleador de la denunciante, al referirle textualmente: “Te voy a cagar a tiros, no te metás”.

Ese mismo sujeto, después, se fue de la casa y comenzó a arrojarle piedras -aunque sin llegar a golpearla- a la mujer que ahora sostiene que le usurparon su vivienda.

La presencia de personal policial instantes después en la vivienda escenario de este incidente no implicó que los supuestos ocupantes ilegales fueran desalojados, algo que a criterio de la denunciante tendría que haber ocurrido.

“Se quedaron con todo”

Ayer, en diálogo con EL TIEMPO, Sofía Ferreyro señaló que la casa que ahora denuncia como usurpada es de su propiedad y que pertenece al Plan Federal “104 Viviendas”.

“A mí me la entregaron en febrero de 2008 y yo me mudé en marzo de ese mismo año”, contó.

Según expresó, tiene documentación para demostrar que la propiedad le pertenece, como así también testigos que pueden dar fe de ello.

Al respecto, hizo alusión a que durante varios años trabajó como remisera y que en ese entonces, como ella no tenía auto, “mis compañeros de la agencia me venían a buscar y me llevaban y me traían a mi casa”.

En otro tramo de la charla mantenida ayer con este diario, Ferreyro señaló que hasta ayer no se habían producido novedades con relación a esas personas a las que ella acusa ahora de haber usurpado su vivienda.

“Me preocupa porque llovió y yo vi cuando fui que ellos habían sacado afuera mis cosas, mientras que seguramente están usando otras que también me pertenecen”.

“En este caso -sostuvo- ellos se quedaron con todo, con absolutamente todo, mientras que yo ahora no puedo ingresar a mi casa ni hacer uso de todo eso que me pertenece porque me quedé en la calle y usurparon mi casa”.

El dato

Sofía Ferreyro contó que en la propiedad vivía con dos de sus hijos: “Una nena que tiene 16 años y un varón de 14. Ahora me estoy quedando en la casa de mi patrón, que es el único lugar que tengo para estar. La nena se queda también conmigo; mientras que mi hijo se va por las noches a dormir a la casa de su papá y durante el día también está conmigo”.

 

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