Mejorar la seguridad pública

En setiembre del año anterior las departamentales desaparecieron y en reemplazo de las mismas se crearon las coordinaciones de Policía. Al llegar el actual gobierno de la provincia la política de seguridad implementada se tradujo en que las coordinaciones de policía desaparecieran. Al mismo tiempo sirvió para que volvieran las jefaturas departamentales de seguridad. En el caso específico de Azul, su zona de jurisdicción incluye a Olavarría, Tapalqué y Las Flores. Con esas idas y vueltas incluyen también que los Comandos de Prevención Comunitarias, es decir los CPC, ahora han sido reconvertidos a Comandos de Patrullas.

Esta nueva reestructuración ha generado un cambio no sólo en lo que hace a la nueva denominación, sino también a lo que implica esa denominación. Por ejemplo el Jefe Departamental de Seguridad tiene a sus órdenes todo lo que es el esquema de seguridad pública. Sigue habiendo dependencias que son descentralizadas. Por ejemplo la Policía Rural, Investigaciones y Narcotráfico. Pero a partir del área de coordinación se piensa seguir realizando reuniones semanales de coordinación que son donde surgen los planes de trabajo para desarrollar en lo inmediato.

La otra novedad pasa por el regreso de los comandos de patrullas. Si bien el Comando de Prevención Comunitaria ahora es un comando de patrullas, la función de seguridad sigue siendo esencialmente la misma. Es decir que tiene que estar permanentemente en la calle. Lo que cambió es el ámbito del mando y de la administración del recurso humano y material propiamente dicho. Antes se hacía dependiendo de la Superintendencia del Comando de Prevención Comunitaria y ahora pasa a depender directamente de la Jefatura Departamental.

Todos los cambios que el Ministerio de Seguridad propicia son en pos de beneficiar a la población en lo que hace a brindar el servicio de seguridad. Es decir aumentar el compromiso de la fuerza policial, internamente y con la sociedad.

Se espera que estos cambios no sean un lavado de cara, un cambio de formas, y cambio de nombres, y sí un cambio de contenido en cuanto a las responsabilidades para la prestación del servicio de seguridad pública.

No existe ninguna duda de que se lo debe mejorar permanentemente. Parte de ese mejorar es no bajar los brazos, seguir permanentemente alertas, seguir buscando cuáles son las problemáticas que van surgiendo. Para ello es esencial el trabajo de relevamiento que hace el personal, las denuncias, y seguimiento por redes sociales de las distintas situaciones que se van produciendo.

La idea es que se quiere propiciar cambios que generen un mejoramiento en el nivel de la seguridad pública.  El resultado se verá con el tiempo.

Una situación que no puede seguir sucediendo es el grado de inseguridad que existe hoy en esta ciudad. Es inadmisible que en un operativo policial para disuadir una pelea de dos barras menores de edad, a las 6 de la mañana, le arrojen ladrillazos a las fuerzas de seguridad poniendo en peligro la vida de un efectivo.

Si esto no se erradica, todo cambio interno no sirve para nada. Como así tampoco se puede permitir que no se respete a los efectivos policiales, especialmente por parte de los jóvenes.

Mejorar la seguridad no es solamente un cambio interno, operativo, de la fuerza de seguridad sino un conjunto de instituciones de la sociedad trabajando mancomunadamente en este tema. A eso hay que apuntar si se quiere que la población se siente segura.

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