Merecido homenaje a Favaloro

Sr. Director:

Me dirijo a usted para felicitarlo y agradecerle como argentino el haber rendido un merecido homenaje al Dr. René Favaloro. También mi felicitación al staff del diario que colaboró haciendo posible el suplemento del día domingo 30 pasado. En estos momentos de nuestra vidas y de nuestro país, en los cuales hemos dejado de lado los verdaderos valores como la honradez, la solidaridad, la humildad, el trabajar dignamente, etc. y el manejo de las áreas públicas se toma como propio; sumado a que en la escala de valores sólo figuran vivos y oportunistas relegando al olvido a los

científicos y estudiosos de la salud, que nos han mejorado y alargado tanto la vida, difundir el ejemplo que nos dejó el Dr. Favaloro es un hecho de enorme valor y corresponde destacarlo.

Este suplemento es docencia para muchos jóvenes y también adultos que hoy están sumidos en la desesperanza y el desconocimiento por haber recibido una mala o ninguna educación y falta de ejemplos, siendo campo propicio para que los atraigan los cantos de sirena, ofreciendo dinero sin esfuerzo y además lamentablemente también algunos caen en la redes de los delincuentes del narcotráfico integrándose a sus redes de distribución.

Leyendo la carta póstuma del Dr. Favaloro, me he sentido avergonzado de pertenecer a una generación que no supo valorar su tarea cómo médico y científico, pero además la corrupción generalizada, unida a la falta de apoyo a los científicos y hombres de bien, que a partir de los gobernantes se instaló en todos los estamentos de la comunidad, lo llevó a tomar esta drástica medida por ser honesto y mantenerse en sus principios éticos que recibió de sus padres y sus maestros.

Qué vigencia sigue teniendo Discépolo con su Tango Cambalalache “Hoy resulta que es lo mismo, Ser Derecho que Traidor, Ignorante, Sabio, Chorro, Generoso, Estafador, Todo es igual; nada es mejor, Lo mismo un Burro que un gran Profesor”. Dejemos el Slogan: Roban Pero hacen. También castiguemos con el voto a quienes pretenden detentar cargos sin la capacidad suficiente para ocuparlos.

Las empresas del Estado anteriormente han sido usadas como aguantadero de sus amigos, sin importarles el resultado económico de las mismas. Todo dinero que se pierde por incapacidad o se destina a la coima repercute directamente sobre las necesidades básicas y la salud (Hospitales Públicos con bajos presupuestos) de los más humildes.

La democracia que tanto costó conseguir, ha sido herida por las sospechas de corrupción, las intrigas y las chicanas.

Si nos observa desde la otra vida esté tranquilo Dr. Favaloro: en la próxima elección debemos cumplir los mandatos constitucionales votando, pero parándonos en la vereda de la honestidad y el trabajo. Aunque debamos cerrar la grieta, no será a costa de tranzar con los corruptos.

Finalmente como azuleño no debo dejar pasarla oportunidad para rendir merecido homenaje a dos excepcionales médicos cardiólogos que estuvieron cerca del Dr. Favaloro: el Dr. Eduardo Cohen Arazi y eI Dr. Marcelo Nahín.

Mario Layús

 

 

 

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