LA QUIEBRA DE MOLINO NUEVO

Mientras los síndicos visitaron la planta, los trabajadores ya formaron una cooperativa

Ayer al mediodía estuvieron en esta ciudad los síndicos de la quiebra de Molino Nuevo S.A. Recorrieron la planta para verificar los bienes que luego se liquidarán y mantuvieron un encuentro con los trabajadores. Quince de ellos conformaron la cooperativa Molino Azul, que tiene ya habilitación provincial. La intención de los ex empleados es que, al margen del proceso de quiebra, les permitan utilizar la planta y las maquinarias. En los próximos días presentarán una propuesta para demostrar que el trabajo que quieren llevar adelante es viable.

El subsecretario de Empleo y Producción, Juan Arruti, también estuvo ayer en la planta junto a los trabajadores. JOSÉ BERGEREl síndico Aldo Maggiolo dialogando con parte de los trabajadores que se encontraban presentes al momento de la verificación de las instalaciones de Molino Nuevo.
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El síndico Aldo Maggiolo dialogando con parte de los trabajadores que se encontraban presentes al momento de la verificación de las instalaciones de Molino Nuevo.

El 24 de agosto pasado la empresa Molino Nuevo S.A. finalmente presentó quiebra. Por este motivo, ayer antes del mediodía estuvieron en la planta los síndicos Aldo Maggiolo y Viviana Santamarina, ambos contadores encargados de llevar adelante el proceso verificatorio de los bienes que luego serán liquidados para comenzar el proceso de pago a los acreedores, entre los que se encuentran los 29 trabajadores que fueron parte de la firma.

Paralelamente, 15 de ellos ya conformaron una cooperativa a la que denominaron Molino Azul Ltda. y ayer tomaron contacto con los síndicos porque la intención es que, mientras avanza la quiebra, ellos puedan utilizar la planta y la maquinaria para no perder sus fuentes laborales. En ese marco, en los próximos días presentarán una propuesta de trabajo y será el juez que lleva la quiebra, el que en definitiva decida si les permite el uso de las instalaciones o no.

“Estamos muy organizados” 

Ariel Cuevas es uno de los trabajadores integrantes de la nueva cooperativa. Ayer, habló con este diario y señaló que quedaron conformes con la reunión que mantuvieron con los síndicos previamente a que recorrieran las instalaciones.

En cuanto a la cooperativa, remarcó que “ya nos aceptaron en provincia y ahora pasó la documentación a Nación. Calculamos que la semana que viene ya estaría saliendo la habilitación nacional de la cooperativa que se llama Molino Azul Ltda.”.

Ahora entonces, “tenemos que presentar un proyecto para demostrar que el trabajo que queremos hacer es viable y para que ellos nos habiliten”.

La propuesta que presentarán próximamente ya está redactada. “Estamos muy organizados, nos concientizamos en que queremos trabajar y le ponemos mucha garra”, indicó, para luego advertir que la cooperativa está integrada por trabajadores de todas las secciones del molino, lo que los beneficia ampliamente para poder desarrollarse “sin necesitar a nadie más que nosotros 15. Pudimos armar presupuestos y las demás cosas que se necesitan”.

Añadió que “lo que nosotros queremos es ponerlo en marcha y empezar a trabajar otra vez. Los síndicos nos dijeron que nos iban a ayudar para presentar el proyecto ante la jueza para que podamos trabajar”.

Luego explicó que si sale el pedido de uso de la planta “nos darían hasta agosto del año que viene para trabajar. Si nos va bien, podría extenderse un poco más, y si nos va muy bien podríamos comprar nosotros al molino”.

En el encuentro que los trabajadores tuvieron ayer con los síndicos, estuvieron presentes también quienes les proveen el trigo y, además, los futuros compradores de la harina que producirían.

“Los invitamos a todos para que los síndicos puedan hablar con ellos también y como una forma de mostrar el aval que tenemos de parte de ellos”, en referencia a los potenciales proveedores y compradores.

Por último, Cuevas marcó que “vamos muy bien” y se mostró muy conforme luego de la reunión con los síndicos que tuvo lugar ayer.

El municipio, “presente”

El subsecretario de Empleo y Producción, Juan Arruti, estuvo presente ayer mientras los síndicos recorrían las instalaciones. Al hablar con este diario, comentó que “vinieron para ver los bienes que posee la quiebra para luego liquidarlos. Después, los acreedores deberán verificar sus créditos”.

Sobre la intención de los trabajadores de conseguir el permiso para poder trabajar en la fábrica, el funcionario municipal indicó que “hoy conocieron a los síndicos y ya tienen las indicaciones de cómo presentar una propuesta para que les permitan usar la planta. Después el juez de la quiebra decidirá”.

Por último, de su presencia al momento de la verificación de los bienes, dijo que “vine a acompañar a la sindicatura y a los trabajadores. El municipio, si bien no tenía la obligación de estar, siempre está presente”.

UN POCO DE HISTORIA 

Cabe recordar que en marzo de este año, la planta de Molino Nuevo se paralizó. Sus propietarios se desentendieron de la empresa al no proveer la materia prima necesaria para producir. Además, dejaron de pagar los salarios a sus 29 trabajadores que quedaron a la deriva y con la incertidumbre de no saber a quién reclamar ni cómo seguía la historia.

En ese marco, a fines de junio falleció Martín Corna, el accionista mayoritario del Molino, lo que sumó más interrogantes a los empleados sobre el futuro de la empresa y, por consiguiente, de sus fuentes laborales.

A partir de ese momento se empezó a hablar de la quiebra de la firma. En ese tiempo, alrededor de 12 trabajadores comenzaron los trámites para conformar una cooperativa que les permitiera seguir trabajando. Para esto, entre otras gestiones, acompañados por Juan Arruti mantuvieron una reunión con el delegado local del Ministerio de Trabajo para interiorizarse sobre los pasos a seguir para la integración de la cooperativa.

Mientras avanzaban en esto, la quiebra finalmente se efectivizó el 24 de agosto pasado y hoy los trabajadores ya tienen la cooperativa formada y con la habilitación provincial.

Ahora resta que presenten una propuesta sustentable para lograr poder utilizar las instalaciones y la maquinaria de la empresa quebrada.

Por lo pronto, como lo adelantó uno de los trabajadores a este diario, tienen a favor que consiguen materia prima y, además, cuentan con compradores a quienes venderles la harina que producen.

 

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