ECONOMIA › MACRI DICE QUE NO AYUDA A GENERAR EMPLEO, PERO LOS DATOS LO REFUTAN

Mitos de la ley antidespidos

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Según datos oficiales, entre 2002 y 2007, mientras estuvo vigente una normativa similar, se crearon 2,1 millones de nuevos empleos en el sector privado y la informalidad se redujo diez puntos porcentuales.

Por Tomás Lukin

“Ya probamos en 2002 con leyes que prohibían los despidos y eso no trajo más empleo, destruyó trabajo”, reiteró el presidente Mauricio Macri. Con esa fórmula, el mandatario argumenta su rechazo al proyecto de ley que suspende los despidos sin causa y duplica las indemnizaciones durante un período de tiempo limitado. La propuesta bajo debate en el Congreso ofrece un paliativo para el proceso de destrucción de empleo en marcha. Para el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, la normativa para amortiguar el impacto del ajuste recesivo desincentivará la creación de empleo, incluso cuando sus disposiciones no alcanzarán a los nuevos puestos de trabajo. “La doble indemnización no ayuda a la generación de empleo. Es una señal contraproducente”, consideró el funcionario. Los argumentos del Gobierno contra el proyecto impulsado por la oposición desconocen el desempeño del mercado de trabajo entre 2002 y 2007 mientras estuvo vigente una normativa similar. A lo largo de ese período se crearon 2,1 millones de nuevos empleos en el sector privado de acuerdo a los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y se observó una reducción de más de 10 puntos porcentuales en los niveles de informalidad.

La Emergencia Ocupacional declarada en 2002 suspendió los despidos sin causa y, a lo largo de los cinco años que estuvo vigente, obligó a los empleadores a pagar una doble indemnización si igualmente procedían con la desvinculación. La normativa pretendía proteger a los trabajadores en relación de dependencia frente a las consecuencias de una crisis económica que, a esa altura, resultaba de alcances impredecibles. A pesar del cuestionamiento patronal permanente, el crecimiento empleo registrado alcanzó durante el lustro en el que estuvo vigente la normativa un ritmo record de 12 por ciento anual.

Entre 2002 y 2007, para los registros administrativos de la AFIP, la cantidad de trabajadores registrados en el sector privado pasó de 3,5 a 5,6 millones, un salto del 60 por ciento. A su vez, la terminación de la indemnización aumentada (a medida que caía el desempleo el monto adicional se redujo: 80 por ciento en 2004 y 50 por ciento en 2005) fue seguida por una ralentización de las mejoras del mercado de trabajo. En 2007, en el último año de vigencia de la normativa, los niveles de empleo registrado crecieron 8,6 por ciento, al año siguiente la variación fue de 6,1 por ciento y para 2009 se contrajo 0,9 por ciento.

Que los niveles de empleo hayan mejorado significativamente durante la vigencia de la normativa no implica una causalidad. La mejora en el mercado de trabajo fue la consecuencia directa del modelo de crecimiento económico tirado por el consumo interno instalado a partir de la salida de la convertibilidad. La doble indemnización no promovió la creación de empleo pero tampoco la desincentivó. El documento “Macroeconomía empleo e ingresos. Debates y políticas en Argentina frente a la crisis internacional 2008-2009” expone que las políticas laborales no pueden ser evaluadas de manera aislada, sino que presentan efectos diferentes según el régimen o modelo económico en el cual se aplican.

Durante la fase contractiva de 2009, el kirchernismo rechazó reinstalar la doble indemnización e implementó un paquete de políticas laborales contracíclicas para contrarrestar las lógicas que producen destrucción de empleo en Argentina. Para el segmento de empleadores de elevada rotación laboral, se buscó estimular a las empresas a seguir contratando personal -al menos para compensar las desvinculaciones habituales- con la política de reducción de contribuciones patronales para las nuevas contrataciones, establecida en el marco de la Ley 26.476. Por su parte, el Programa de Recuperación Productiva (Repro) tuvo como objetivo reducir el riesgo de despidos masivos entre empresas del segmento estable.

Las estimaciones realizadas entonces por la cartera laboral sostienen que la reducción de contribuciones patronales a través de la dinamización de las incorporaciones de personal redujo a la mitad el número de puestos que se habrían perdido durante la crisis de no mediar la política. En el caso del Repro, fue efectivo limitando los despidos de trabajadores en el segmento de baja movilidad del tejido productivo y en empresas particularmente afectadas por la crisis internacional. “Las políticas laborales no pueden ser evaluadas de manera aislada, sino que presentan efectos diferentes según el régimen o modelo económico en el cual se aplican”, advierten los autores. El ejemplo de reducción de contribuciones patronales es claro: su implementación en los noventa sólo se vinculó con aumento de la precariedad o pérdida de empleos. “Las medidas aplicadas en 2008-2009 fueron particularmente exitosas, debido a la coherencia y articulación de políticas e instituciones que conforman el modelo socioeconómico vigente. El sostenimiento del nivel de actividad y de la demanda interna impulsado por una política macro expansiva constituyó una condición necesaria para que medidas como las implementadas presenten un impacto positivo en la preservación de las fuentes de trabajo”, concluyen los investigadores de Trabajo.

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